Cuando está por llegar el 40 aniversario del asesinato del empresario Eugenio Garza Sada, Recordamos a Manuel Saldaña, un hombre Clave de su época, quien luego de dar esta única entrevista en 2002 desapareció. Hasta hoy no se sabe nada de él.

Por Diego Enrique Osorno

La noticia del asesinato de Eugenio Garza Sada no termina de darse. Con la apertura de los expedientes internos de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS) surgen nuevas revelaciones. El nombre de Manuel Saldaña sale a relucir. Como militante comunista, como espía del gobierno. Lo encontré y charlé con él acerca de uno de los sucesos más trascendentes en la historia reciente de la política local. “La Iniciativa Privada (IP) de Nuevo León sabía de las intenciones de asesinar a Garza Sada, estaban enterados”, dice antes de darle un sorbo a la limonada con agua mineral y Canderel que ha pedido durante la entrevista. “La DFS y la Cervecería Cuauhtémoc compartían información en esos años”, revela. “Me consta”.

En los turbulentos años 70 que vivió México era difícil no estar polarizado hacia algún lado. A la derecha o a la izquierda. Con el capitalismo o con el comunismo. A favor del gobierno o en su contra. En este último dilema en concreto abundó Saldaña.

Tranquilo, sin sobresaltarse, recuerda haber informado sobre las intenciones de un grupo de la Liga Comunista 23 de septiembre de secuestrar a varios empresarios regiomontanos; entre ellos el considerado líder de la burguesía de Monterrey. Sin embargo, añade que era comprensible el probable desinterés hacia sus señalamientos, ya que para ese entonces en la DFS sabían que no les era leal a ellos, sino a los miembros de la liga. Desde un principio – narra el espía de espías- supieron que el gobierno lo había contactado para que les pasara información. “Es más, algunos de mis informes para la DFS los escribió Raúl Ramos Zavala”.

Su dicho sale a relucir luego de que el periodista Jorge Fernández Menéndez publicara el contenido de archivos desclasificados de la DFS. Ahí se puede dilucidar que desde poco más de un año y medio antes de que se produjera el intento de secuestro y asesinato de Garza Sada, presidente del Consorcio Industrial Cervecería, el corazón del Grupo Monterrey, la familia y autoridades tenían información sobre un posible ataque en su contra. Con base en los expedientes consultados se pudo conocer que la DFS sabía que se estaba organizando el acto y tenía conocimiento de quiénes estaban participando en el comando que planificaba el secuestro para obtener 5 millones de pesos y la liberación de un grupo de presos políticos como recompensa. Incluso se supo que el organismo de gobierno tenía una persona infiltrada en el grupo guerrillero proporcionando informes precisos sobre quiénes y cómo pensaban realizar el acto. Y no hizo nada para impedirlo.

En torno a esto, el informante Saldaña dice estar seguro de que en Cervecería sí conocieron el informe que él envió un año y medio antes de la muerte de Garza Sada, ya que el consorcio contaba con un grupo de inteligencia que compartía información con la dependencia dirigida en Nuevo León por Ricardo Mondell.

¿Cómo fue que llegó a ser informante de la Dirección Federal de Seguridad?

El 6 de febrero del 71 llega Alfredo Rodríguez, El Cejotas, como emisario de Ricardo Mondell y me dice que si quiero ser su informante. Le digo que se espere tantito, que me deje pensarlo porque es una decisión difícil. Lo consulto esto con la gente con la que tenía compromiso: Héctor Escamilla y Raúl Ramos Zavala, quienes me piden que acepte el trato después de pensarlo un rato, con el propósito de enterarnos de la estructura de la DFS. Ese fue el primer contacto que después fue evolucionando con el paso del tiempo.

¿Qué era usted en ese momento: espía o guerrillero?

Mi compromiso era con mi ideología y convicción definitivamente, entonces por eso acudo ante quien yo sentía la responsabilidad de acudir. Porque esas cosas son muy resbalosas, muy delicadas. La gente del Estado, como es y como ha sido, te utiliza y después te sacrifica. Aunque más que por la cuestión existencial, fue por la cuestión de conciencia que tuve que hacer la referencia de con quien tenía el verdadero compromiso de lealtad. Mi convicción de espía, bueno no de espía… en realidad ellos tenían una intención propia y una confrontación de propósitos en la que yo me encontraba en medio y dónde salía perdiendo por los dos lados; pero mi propósito y el compromiso que honro, respeto y todavía venero es con los representantes que todavía venero. Servir para el Estado nunca fue mi propósito, intentar servirnos de él sí fue el propósito.

¿Entonces usted se “infiltró” a la DFS para saber el nombre de los espías?

Sí, y los supimos. Eran Rogelio Loredo, Valentín Estrada, Piña y varios otros. Hubo algunos coqueteos de la gente de Tierra y Libertad, pero yo hacía mi chamba y cumplía en mi conciencia con convicción. Ya las opiniones según es quien lo vea. Si le preguntan a Ricardo Morales, para lavar su camiseta de pendejo va a decir que yo era policía, como dice la revista, pero los hechos ahí están.

¿Qué era lo fundamental para la DFS en aquellos años?

Lo fundamental, el propósito de los aparatos de Estado, era contener la actividad de los grupos políticos; y en eso no había diferencia entre el propósito de la Dirección Federal de Seguridad, la Policía Judicial del Estado o el Departamento de Inteligencia del Grupo Cervecería. Eran los mismos y no sólo entre ellos, sino que estaban relacionados con la inteligencia americana, eran un solo cuerpo, trabajaban coordinados y la información era compartida.

Con base en esto, se puede interpretar que los informes que tenía la DFS los tenía también la gente de la IP, por lo menos la de Monterrey

Definitivamente. Consciente y cierto estoy de eso, a través de sus personeros en la Judicial del Estado como Fernando Garza Guzmán, el que era y todavía es, Héctor Villagra Caletti y si la memoria no me falla, también Adrián Santos, que era otro enlace con esa gente.

¿Ellos para quién trabajaban?

Para la Cervecería. A mí me tocó presenciar el intercambio de fichas de información de gente perseguida. En una ocasión en la que estaba en la oficina del señor Ricardo Mondell, llegó ahí una persona del grupo de Cervecería por unas fichas de personas que andaban localizando.

¿Qué es lo que puede entenderse?

Que estaban plenamente enterados de los planes. Ellos estaban conscientes, todos estaban conscientes de ello en ese momento, por eso tenían enterados a sus equipos de seguridad de que eran sujetos de una sustracción. Y el grupo industrial no sólo tenía su equipo de inteligencia, sino de seguridad. La prueba era que había unos guardias.

Y la buena relación entre ellos se evidenció en los hechos posteriores al incidente de Eugenio Garza Sada y en Guadalajara de Fernando Aranguren. En un periodo de tres meses cayeron dos de los involucrados en este evento: Ignacio Olivares Torres fue sacrificado y ofrendado a los industriales de Guadalajara como para lavar el pecado de no haber anticipado a tiempo el evento, y sacrificado de la peor manera.

¿Cómo operaba el grupo de inteligencia de Cervecería en esos años?

A mí me tocó ver cuando iban a comprar fichas de Héctor Torres González y se las entregó Mondell. Yo vi que le dieron una foto y una ficha atrás. Mondell tenía mucho recelo de ellos y del manejo del grupo industrial. ¿Cómo operaba? Las fichas de las gentes que participaban en los movimientos de oposición, de los grupos oficiales que les creaban problemas, como, por ejemplo, de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), tenían su cuerpo de inteligencia y tenían una red igual a la de la DFS. Es más, estaba Carlos Treviño Treviño, que ahorita está en el penal por tráfico de estupefacientes. Él era un informante del Grupo Cervecería.

¿Qué papel tenía en esto la inteligencia estadunidense?

Muy raro. En sus estos intentos por deshacerse de mí, Ricardo Mondell me llegó a ofrecer – por el conducto de la embajada americana- que me fuera a dirigir el movimiento chicano en Denver, Colorado, allá por el 73. Llegó incluso a haber una mención de que si no me interesaba ir a participar al movimiento armado allá en Guatemala con el grupo de John Sosa, a solicitud de la embajada. Él se refería con mucha reserva de los gringos.

¿Usted fue quien dio el reporte con el nombre de los empresarios secuestrables?

Vamos a ubicarnos en tiempo y espacio. En aquel momento yo tendría su edad: 20 años. ¿Qué podría conocer de trascendencia de los personajes de la vida política y económica del país e identificarlos? Fue una estructura y lo que se ponía a discusión debía de ser muy serio a esa edad, para que lo estuviera manejando gente como Raúl, como Héctor.

Hay que aclarar algo, no fue Héctor Escamilla quien operó el plan, fue una estructura política de la Liga la que tomó la decisión. Lo real es eso. Los reportes de la DFS están muy distantes de la realidad. La decisión de quién y en qué momento iba a suceder, no la podían tomar individuos aislados. Era parte de toda una estrategia general nacional que se tenía y preparar una acción de ésas no era sencillo.

¿Pero usted envió el informe de febrero del 72 hablando de Garza Sada?

Volvemos al origen de los documentos estos. Lo que uno pudiera decir es: ¿qué valor podían haber tenido? Tenía un propósito original, otro del que lo tomara, un tercero e quien lo que recibiera y un último dependiendo de cómo lo matizara. Que yo lo enviara no era fundamental. Yo narré en una ocasión mis propósitos e intenciones, pero qué valor pudieron tener si nos ubicamos en el tiempo y las circunstancias de la época. El responsable de la DFS hablando con un muchacho de 20 años, ¿cuál es la certeza o el compromiso de credibilidad de las palabras?

¿Cabe la deducción de que no se le avisó a la familia Garza Sada y de que no tenía conocimiento de los intentos?

No es cierto, no es cierto. Estaban enterados, a mí me consta. Pregúntele a Fernando Garza Guzmán, a Alejandro Garza Delgado y a Héctor Villagra Caletti. Ahorita están los dirigentes del grupo de Cervecería. No sólo eso, sino que el día del fallecimiento del señor Garza Sada, la persona responsable de la inteligencia del grupo industrial estaba en la oficina de la DFS. La mayor parte del día, y hasta el bosquejo e identificación de los involucrados, fue testigo de los hechos. Es más, fue la persona que recibió la llamada de Víctor Bravo, secretario de Educación, de que él iba a ser el que iba a venir en representación del presidente para la familia Garza Sada, cuando le exigieron que no querían a un secretario, querían al presidente. Aquí los industriales lo forzaron a que viniera. Yo estaba ahí porque a mí me agarraron aquí en el Colegio Civil, ya que me asociaban con este evento, entonces querían que estuviera para ver qué se ofrecía para aclarar. Me tomaron desde las nueve de la mañana hasta las tres de la mañana del otro día.

Si la gente de Cervecería tenía informes de la DFS de que Eugenio Garza Sada era secuestrable, ¿qué cree usted que fue lo que pasó?, ¿por qué cree que no se tomaron medidas de seguridad más fuertes?

La soberbia es una razón posible, y esto es explicable porque volvemos al origen de la información. ¿Qué posibilidades podía tener? ¿Cuáles habían sido las acciones previas de los grupos que les permitían valorar una acción así? Seguramente tomaron la decisión de que las posibilidades reales de los grupos no llegaban a tanto. Además la DFS ya estaba enterada de que yo había consultado a mis compañeros para ingresar como informante y que tenía un compromiso con los compañeros. ¿Qué valor podía tener esa información para ellos? Rogelio Loredo y Valentín Estrada ya me habían reportado en la DFS. Con ese mismo conocimiento a mí me detienen el 16 de enero del 72 y Héctor Villagra se entera de la relación que yo tenía con la DFS. Entonces, ante una situación de esa naturaleza, ¿cuál era la ponderación que le tenían que dar? En su análisis de riesgo, midiendo sus beneficios y sus costos tomaron una decisión. Así la valoraron entonces.

Otra duda que queda: ¿por qué nunca actuaron contra el grupo si tenían suficientes informes?

Porque la forma de operar de ellos es identificar a uno, ponerle cola y ubicar lo más que se pueda la estructura del grupo antes de actuar.

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