Por El Gato Raro

A Ninfa, Braulio y Luciano, mi familia

Son las 11:17PM del jueves 21 de noviembre del 2013. Salgo de la Sala Glauber Rocha, ubicada en la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba. Acaba de terminar la proyección de Hearts of Darkness: A Filmaker´s Apocalypse, gran documental sobre la filmación de Apocalypse Now, obra maestra de Francis Ford Coppola. Giro a la izquierda y veo la pinta que hizo hace unos años este cineasta yanqui a brochazo limpio en la pared del auditorio: Art never sleeps.

Me pongo a llorar.

Y es que llevo unos días en este hermoso país. Vine a estudiar unos cursos de especialización cinematográfica que me permitirán realizar nuevos proyectos culturales en el 2014, y por primera vez en todos mis viajes extraño hasta las lagrimas el hogar que desde hace un año voy formando con mi mujer y mis dos chicos. Este viaje, como la matricula escolar, fue pagado con mucho esfuerzo, pues algunos apoyos financieros (becas) simplemente no llegaron, pero sí el respaldo de mi mujer, de mi familia. Ahora estoy acá, en el lugar donde se ubica la utopía, debatiendo sobre el cine, su repercusión en nuestra sociedad y cómo se puede cambiar el mundo con el séptimo arte.

Esto no es una película sobre la guerra de Vietnam, esto es Vietnam”, dijo el director al inicio del documental que fue hecho gracias a las grabaciones secretas que Eleanor Coppola, esposa del cineasta, hizo durante los días del rodaje. El documental nos permite conocer que el director, a punto de alcanzar la locura artística y en la ruina económica gracias a las extenuantes jornadas de filmación durante los más de 200 días que duró el rodaje, casi tira la toalla. No fue sencillo construir un Vietnam en guerra dentro de Filipinas, un país que pasaba por movimientos guerrilleros. Además, los helicópteros que le prestaron para la filmación eran requeridos para entrar en combate en cualquier momento. Las anécdotas y mitos que rodeaban la producción fueron destapados. Era cierto lo del consumo de drogas por parte del staff y algunos actores. Fue cierto lo del infarto de su protagonista, Martin Sheen, y lo mucho que batallaron con el divo Marlon Brandon, quien cobraba 1 millón de dólares semanales.

Todos supieron del tifón que se llevó locaciones completas, atrasando la película por meses. A pesar de ello, Francis pudo levantar el proyecto, pero no lo hizo solo. Sus hijos aún pequeños, Gian-Carlo, Roman y Sofía, y su esposa Eleanor, estuvieron con él en las filmaciones. Este documental muestra imágenes conmovedoras jamás mostradas de la relación que el maestro Coppola tenía con su familia, algo verdaderamente hermoso que vuelve humano y tierno hasta al artista más loco y neurótico. La familia Coppola es hoy en día una de las empresas más sólidas en el mundo del entretenimiento y se arriesgan a producir proyectos artísticos de los suyos: le otorgaron un papel a una joven Sofía Coppola en El Padrino III, además de financiarle un guión de culto, Las vírgenes suicidas; otro de los hijos de Francis también recibió ayuda para elaborar un video musical.

Si el padre cree que producir teatro en los 80 es buena idea, todos lo apoyan, aunque eso lo lleve de nuevo a la bancarrota; ya habrá momento de levantarse entre todos. La idea es permitirse esa libertad creativa y confianza ciega entre miembros de una familia. Francis Ford Coppola no sólo es un director de culto, es un empresario del turismo, vinos y bienes raíces. Hace rato sentí que lo conocí un poco más al ver su documental y el grafiti que pintó en la pared de mi escuela, y me motivó a escribir estas líneas que me han hecho reflexionar sobre lo grande que puede llegar a ser un hombre con la mujer indicada y el apoyo total de los suyos.

Como quiero llegar a ser, como creo que soy.

Escuela de Cine y Televisión,San Antonio de los Baños, Cuba, Noviembre 201

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