OBRA: El fracaso de la educación en México

AUTOR: Eduardo del Río García (Rius)

EDITORIAL: Grijalbo

AÑO: 1987

A lo largo de la historia del ser humano el tema educación se ha constituido como una de las preocupaciones más arraigadas en sus sociedades. Con justificante de alto nivel de relevancia, ésta se ha preconcebido como la forma por excelencia en que se habrá de formar a las nuevas generaciones para que estén en condiciones de capitanear el rumbo futuro de nuestro planeta.

Es así como desde diversas disciplinas y corrientes de pensamiento, mediante la labor de intelectuales, investigadores y escritores en primer plano, y docentes, padres de familia y estudiantes en segundo (y relegado) plano, se ha tratado de exponer las diversas ideas y posiciones ante magno asunto. La búsqueda por tratar de entender dicho concepto ha originado la construcción de pseudo-verdades constituidas con base en una visión de mundo dominante sobre lo que es y debería ser la educación.

Por otra parte, se ha consolidado también un ala de posturas ideológicas críticas. Es ahí donde se posiciona Rius con El fracaso de la educación en México; la obra guarda en su esencia una crítica profunda al sistema educativo de nuestro país a través de una exposición sarcástica ya tradicional en Ríus que, no obstante su comicidad, reviste en su tratado una serie de datos de gran importancia que brindan al lector un amplio panorama sobre el tema. A su vez, es pertinente mencionar la forma en que se recuperan distintas voces de uno de los actores centrales en el acto educativo: el docente, constituyéndose así como uno de los escasos espacios que éste ha tenido para la manifestación de su palabra.

Con base en lo anterior, el autor desarrolla su análisis a través de una tesis central que evidencia un sistema educativo mexicano inconstitucional, capitalista, anti-democrático, corrupto, descontextualizado y enajenante, que irremediablemente deriva en el fracaso de lo que debiera constituir el propósito mismo de una educación que pretendiera el auténtico desarrollo intelectual, ético y afectivo de sus educados.

Así se revisan en primera instancia las condiciones laborales del magisterio, que se mantienen vigentes aún hoy. Por mencionar algunas: deficiente formación inicial y continua, salarios raquíticos y ambientes faltos del material mínimo para desempeñar tal función. A lo anterior se suma la influencia que ejerce el sindicato nacional de los trabajadores de la educación, que se traduce en formas de coerción y sometimiento hacia los docentes.

En el mismo sentido, se expone la evidente determinación que el gobierno ha tenido en la educación a través de las diversas reformas que ha impulsado mediante la SEP, y que únicamente muestran la innegable ostentación por mantenerse en el poder y seguir reproduciendo formas de pensamiento alienadas con el sistema económico capitalista. Su interés básico radica en la formación de seres anti-pensantes y acríticos que constituyan mano de obra barata que sigan alimentando a lo que en palabras de Savater (1982) se denomina “El todo”.

Preciso es señalar que la articulación y determinación de la educación que el gobierno ha pugnado en nuestro país ha derivado en la continua pérdida de su gratuidad al generar políticas que buscan privatizarla. De este modo, se han disparado los índices de escuelas particulares, que en su mayoría violan el principio de laicidad al constituirse como parte de una orden eclesiástica. Tal contexto se presenta como grave al formar a los estudiantes en una lógica de pensamiento dogmática que lo aleja del pensamiento científico, pero que además le vende la idea de ser parte de otra clase social que será en el futuro la encargada de dominar y explotar, generando con ello un espíritu de superioridad que se manifiesta en nuestros días como la ausencia de otredad.

Finalmente, el autor expone un aspecto medular de la educación: cómo enseñar, mostrando que ancestralmente se hacía desde un enfoque tradicional, sustentado en el verbalismo, autoritarismo, dogmatismo, mecanicismo y en la disciplina entendida en su concepto lineal. Enfoque que ha formado estudiantes pasivos, aburridos, acríticos, anti-democráticos, que son la primordial evidencia de la sociedad mexicana.

No obstante, ante tan desolador panorama se realiza la propuesta de la escuela activa como una forma de generar un cambio profundo en la formación del estudiantado a través de sus principios base, recuperado de la obra de Freinet, y que son: trabajo, ejemplo, organización, libertad y democracia. Principios que constituyen en sí mismos la posibilidad de trasformación de la realidad en aras de la emancipación de los docentes y estudiantes.

Por Yanelly Martínez Vargas

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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