Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

Tienes a un fiscal del distrito que no habla de cuándo te condenarán o cómo te condenarán, sino habla de cómo va a matarte. Le importa un bledo si eres inocente. Le importa un bledo si eres culpable. Él habla de matarte. Tú te entumeces; es como un mal sueño, quieres despertar pero no puedes…

Randall Adams-

Randall Adams (28 años), caucásico, alto, delgado, de pelo largo y bigote. Sin antecedentes, en busca de trabajo. Vive acompañado de su hermano. Ambos acaban de abandonar Ohio y van rumbo a California. En Dallas, Adams consigue un trabajo, y cuando se presenta, descubre que no hay nadie debido a que es el fin de semana del Día de Acción de Gracias. En su regreso, se le acaba el combustible.

David Harris (16), caucásico, pelo negro, delgado. Solitario y con antecedentes. Posee un vehículo robado color azul y está armado. Puede resultar peligroso, sin embargo, no lo aparenta.

Harris le ofrece ayuda a Adams por la situación de su coche y pasan el día juntos. Beben y fuman marihuana. Durante la segunda función de un autocine, Adams desea retirarse, a pesar de que Harris no quiere. Se retiran.

Adams vuelve al motel con su hermano para antes de las 10:00PM. Ven la televisión.

Robert Wood. Oficial de policía. Su esposa planea regalarle un chaleco antibalas para esa misma navidad, él no lo sabe. Esa noche, patrulla junto a su compañera. Pasa de la medianoche y los dos policías salen de un restaurante de comida rápida. Ella toma una malteada, él detiene a un automóvil azul debido a los faros.

Él recibe múltiples disparos a quemarropa, ella intenta dispararle al vehículo y no logra detenerlo.

El asesino escapa.

No hay pistas. No hay nada. La compañera de Wood no recuerda la placa del coche. Su memoria le falla. Los constantes esfuerzos del Departamento de Policía de Dallas terminan con sesiones de hipnosis.

Obtienen una pista. Una marca del auto y una persona que puede servirles de ayuda: David Harris, quien alardea a sus amigos sobre haber asesinado al policía.

Randall Adams es detenido y acusado de ser el culpable del crimen.

¿Por qué motivó alguien mata a un oficial de policía? ¿Quién es el culpable? Y, lo más importante, ¿por qué es el culpable?

¿Bajo qué parámetros acusan a Adams del crimen? ¿Existen pruebas para desacreditar a Harris? ¿Existe alguien quien crea en Adams?

Si una mentira es repetida mil veces, ¿se convierte pronto en una verdad? ¿Puede una obra cinematográfica ser más que eso? ¿Puede una película, o en este caso un documental, ser una recreación de los hechos, un testimonio de justicia que exija la verdad?

Este documental de 1988, dirigido por Errot Morris, es sin lugar a dudas una de las mejores obras dentro del género porque precisamente suscitó algo más que sólo audiencias y críticas: La Delgada Línea Azul probó la inocencia de Randall Adams, un hombre que estuvo preso por doce largos años. Este filme hizo reabrir el caso, y Adams por fin fue puesto en libertad.

Es ampliamente interesante observar las entrevistas de cada uno de los involucrados en el caso, puesto que puedes descifrar varias de las motivaciones que mueven a algunas de estas personas (por ejemplo, los testigos). ¿Por qué mentimos? ¿Por qué cometemos actos que van en contra de la ley? ¿Qué tan lejos estás dispuesto a llegar por mantener una mentira y proteger tu pellejo?

¿De verdad existe la justicia? ¿O será ésta ciega, en el sentido literal de la palabra, ya que fueron capaces de condenar a un hombre por un crimen que jamás cometió aun cuando los hechos estaban presentes? ¿O serán ciegos solamente los que componen a la corte?

¿Es un hecho justo que un hombre pasara años en prisión mientras que el verdadero culpable estaba en libertad? ¿O, tal vez, este hombre, Randall Adams, simplemente tuvo mala suerte?

Espero puedan ver, disfrutar, reflexionar y sorprenderse con este documental que está disponible en Internet (se encuentra en la fabulosa página de culmtoviez.info), además de investigar por su propia cuenta del caso y lo que sucedió después del filme, que recibió varios reconocimientos y es considerado, según el New York Times, una de las mil mejores películas de todos los tiempos.

 

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