Entrevista con Jesús González

Por Staff El poder de la Silla

 

El equipo de investigación del documental El poder de la Silla entrevistó a casi un centenar de personas para que, abiertamente o en privado, relataran la forma en la que Nuevo León ha sido gobernado en los años recientes.

 

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Jesús González: Soy Jesús Gonzalez. Soy defensor de derechos humanos en Nuevo León, lo que quiera que eso signifique.

 

Staff: Jesús, ¿tú porque crees que alguien querría sentarse en la silla del gobernador?

 

JG: Creo que sólo por una locura, por un ansia de poder, porque los que saben no creo que se quieran poner ahí, en un lugar donde no hay seguridad ni siquiera de que puedas tener más poder y más dinero. Tal vez esa sería: más poder y más dinero.

 

S: ¿Que tanto crees que tiene que hacer alguien en estos tiempos para llegar a esta silla?

 

JG: Básicamente no tener vergüenza, no tener moral, porque se requiere demasiado el ceder tus derechos, tu personalidad incluso, el que te la construya una agencia de mercadotecnia, etc. Entonces, básicamente el ceder toda tu personalidad al servicio de un sistema.

 

S: ¿Y qué crees que tenían que hacer antes los políticos para llegar también al poder?

 

JG: Pues no había mucha diferencia, lo único es que se cuidaban un poquito más las formas, y tal vez había alguno que otro que tenía cierta vocación de servicio, sobre todo en los escalafones más bajos había gente que si tenía vocación de servicio. Incluso creo que ahora también puede llegar a haberlos, pero este…pues ya en los escalafones más altos definitivamente no, no los hay.

 

S: ¿Tú crees que todos los políticos cambian una vez que llegan al poder?

 

JG: No creo, ellos ya llegan así, ellos ya tienen muy bien definidas cuales van a ser sus conductas morales desde que están soñando con llegar a ese puesto. Así que no, no creo que cambien. En todo caso, el cambio sería para bien, pero realmente creo que es algo imposible.

 

S: ¿Y entonces a ti te parece que esta silla del poder corrompe?

 

JG: No, no. Yo creo que lo que corrompe es todo el sistema, la silla es el… La parte final nada mas, yo creo que lo que corrompe es todo el sistema.

 

S: ¿Qué poder les da la silla a las personas que llegan a ella?

 

JG: El disponer de personas, el disponer de recursos económicos ilimitados, dependiendo del escalafón en donde estén; mientras más alto, pues más amplia es esa disposición que tienen de personas, de recursos, de recursos naturales incluso, ¿no?

 

S: ¿Tú te has visto algunas ves seducido por la presencia de algún político poderoso?

 

JG: No, seducido tal vez en algún momento por algún proyecto, algún proyecto en particular, proyectos progresistas, como fue el caso del Distrito Federal del 97 en adelante, pero realmente, por una persona, no, y viva menos.

 

S: ¿Y algunas vez le has pedido un favor a un político?

 

JG: No. En muchas veces nos hemos sentado con ellos, pero es exclusivamente para que ellos cumplan con lo que tienen que hacer, sobre todo después del 2010 en Nuevo León, ya que hay una crisis tremenda de derechos humanos. Entonces exclusivamente ha sido para exigirles que cumplan con lo que tienen que hacer.

 

S: Oye Jesús, ¿podrías también contarnos por qué crees que los políticos roban?

 

JG: Para asegurarse el futuro de ellos y de al menos dos o tres generaciones, para su siguiente campaña y para repartir el que les va a cuidar la espalda. Yo he llegado a esa conclusión. O sea, es muy sencillo, son tres cositas para lo que ellos roban

 

S: ¿Y qué características debe tener un buen político?

 

JG: Tiene que tener obviamente una vocación de servicio donde se rija por principios. Como decía Juárez: con la justa medianía. Obviamente el tener una capacidad mínima de administración, y esto no quiere decir una carrera específicamente, una licenciatura, una ingeniería, sino tener los conocimientos mínimos para poder organizar un gobierno. Ha habido en la historia bastantes gobernantes que a lo mejor ni siquiera sabían leer, como Vicente Guerrero, por ejemplo.

 

S: Si te encontraras en una habitación con un ex gobernador, ¿qué le dirías, qué le harías o qué harías?

 

JG: Yo creo que nada, yo creo que lo saludaría tal vez… cuidándome de que no me tomen una foto, y ya. Realmente creo que tenemos que impulsar un relevo generacional, y por lo tanto sería cortés.

 

S: ¿Qué opinión tienes del gobierno de Rodrigo Medina?

 

JG: Creo que es un gobierno que fue muy cobarde. Le dio la espalda a la sociedad en el momento en el que más se necesitaba, no sé si fue por convicción propia o porque así se lo dijeron sus asesores o familia o el mismo grupo que está detrás de él, que todos conocemos. Pero se tardó años; primero meses y luego años en poder implementar estrategias que por esa misma tardanza pues ya no funcionaron. Es el caso de Fuerza Civil, que es un proyecto muy bueno que ,sin embargo, no está funcionando como debiera funcionar.

 

S: Si Nuevo León fuera una empresa ¿tú invertirías en ella?

 

JG: No, yo no creo poder invertir en ella porque los riesgos son demasiados. A menos que yo tuviera un capital muy grande para que pudiera estar sin producir durante mucho años, yo creo que sería la única. O si fuera un narcotraficante o si fuera un especulador inmobiliario, tal vez.

 

S: ¿Cómo te parece que han manejado los gobernantes a Nuevo León?

 

JG: Creo que está muy marcado que hasta el sexenio de Natividad González. A partir del sexenio de Natividad González Parás, se crea lo que llamo un “chip regio”, donde la gente está programada ya para ceder todos sus derechos. Entonces ya somos del primer mundo, pues es una persona de bien, es la que va a comprar a McAllen o a la Isla del Padre. Creo que a partir de ese sexenio, de Natividad González Parás, empieza una decadencia de toda la sociedad de Nuevo Leon. Antes al menos había el autoritarismo paternalista, sobre todo de Alfonso Martínez Domínguez; al menos había eso, ¿no? Ahora ya no.

 

S: Y por último, Jesús, ¿a ti te interesaría sentarte en la silla del poder?

 

JG: ¿Sentarme en la silla del poder? No.

 

S: ¿Por qué?

 

JG: Tengo más vocación de puente. Creo que es un trabajo que normalmente la gente no quiere hacer, así que yo preferiría estar atrás, siempre.

 

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