Por Berenice García

Jordi Marqués es un canario que desde hace 3 años trabaja como tatuador en Ritual, una reconocida tienda de tatuajes y perforaciones en Monterrey. César, fundador de Ritual y una de las personas por las cuales Jordi está hoy aquí, lo describe como un gran artista con cualidades natas.

Jordi nació hace 49 años en Gran Canaria, una de las islas que conforman la comunidad autónoma de las Islas Canarias. A los 3 años se mudó a Tenerife, donde descubrió su vocación como dibujante y comenzó su vida de tatuador., experimentando con agujas y tintas. Su primer tatuaje se lo realizó a un amigo: recuerda que era una Marilyn Monroe y que “quedó bien fea”. En 1995 abrió el estudio Iguana Tattoo, el cual dirigió durante 16 años y terminó vendiendo al venir a México. Su talento le permitió participar en convenciones internacionales. Ha tatuado en Nueva York, Los Ángeles, Nueva Zelanda, Samoa, Roma, Milán, Dinamarca, Berlín, y Hamburgo, entre otros sitios.

En 2007 tuvo la oportunidad de participar en la convención internacional Expo Tatuaje organizada por César en Monterrey. Regresó los tres años siguientes a tatuar en el evento y fue invitado a trabajar en Ritual. Después de un buen tiempo, aceptó quedarse.

Sin embargo, la decisión de estar en Ritual y en Monterrey no la tomó sólo por amor al arte. Además de tatuar, Jordi era asiduo motociclista y parte de una banda de rock. Su vida de ajetreo y “despegue” seguramente lo hizo sentir que tocaba fondo, por lo que en el año 2000 dio un giro importante a su vida. Por intuición comenzó a involucrarse en temazcales y ceremonias tradicionales.

En uno de esos rituales vino por primera vez a México a formar parte de un encuentro ceremonial. En el viaje lo refirieron con una familia que vivía cerca de Wirikuta, en San Luis Potosí, su deseo de ir al desierto y seguir conociendo México lo impulsaron a emprender el resto del camino. En San Luis se encontró con algo que más que una agradable familia y el peyote. Ahí conoció a Julieta, su esposa.

Llámale intuición o lo que quieras —expresa Jordi—, pero yo siempre había estado inclinado hacia México. Me llamaban mucho la atención la cultura y la onda precolombina. Allá en Canarias hay muchos mexicanos, mucho extranjero. También conocía y me encantaba su comida.

Por ahí dicen que todos los caminos llevan a Roma. Para Jordi, pareciera ser que todos sus caminos lo trajeron a México. Desde el encuentro con Julieta regresó al país cada vez que tuvo oportunidad. Dada su dedicación al arte del tatuaje y su participación en ceremonias tradicionales, las visitas se volvieronn recurrentes. Es así que en el 2010 decidió quedarse en el país, aunque Monterrey no fue su primera opción.

Ya en México, Jordi y Julieta tomaron la decisión de vivir en Nayarit. La vida ahí era muy bonita. Es un poco más parecido a Canarias; hay playas y es más relajado, sin embargo, para un tatuador no es el lugar más fructífero, ya que la cultura del tatuaje no está tan desarrollada.

Eventualmente decidió tomar la invitación de trabajar en Monterrey y se mdó con Julieta para acá. Hoy en día vive con su familia al poniente de la ciudad. Ya no son sólo él y July, también están Alexis y Yeray, sus hijos. Jordi siempre se ha sentido parte de Monterrey. No se ve ni se siente como extranjero.

Yo me siento de acá. Es como digo yo, soy hijo adoptivo, me veo bien. La verdad es que no tengo ningún pedo con eso. El ser extranjero o sentirse extraño es algo personal. Yo digo a mi esposa que hablamos el español, sí, pero no es el mismo idioma. Tienes que entender el idioma, entrar en el juego y estar al mismo nivel, entonces no hay ningún pedo.

Marqués se nota muy feliz con su vida, su familia y trabajo. Le ha tomado un tiempo dar a conocer su labor, pero cada vez es más la gente lo busca para tatuarse.

La vida de Jordi ha dado muchas vueltas. Hace algunos años no se imaginaba en Monterrey ni con su familia, y aunque él menciona que conoció a su esposa en un mundo muy diferente al del tatuaje, pareciera ser que hay una constante que se manifiesta en ambos caminos: el acto Ritual

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