Por Hercilia Castro

Foto  de portada por Victor Hugo Valdivia de la serie: ‘Jinetes de Agualeguas’

Imágenes del texto por Hercilia Castro

 

Conocí a Isabel Garibo por una nota de prensa en 2008, hablaba la noticia de una familia que  iba a ser desalojada de su predio, habían ido en esa ocasión los marinos a apoyarla, y  una empresa desarrolladora  había quemado su casa, todo un conflicto en el que casi había muertos.

La historia me interesó para la radio en que estaba, radio la Nueva República, y por azares de las circunstancias Bernardo Radilla, representante de la Unión Campesina Democrática (UCD) nos contó que Isabel Garibo era amenazada de ser desalojada del predio familiar por la empresa desarrolladora Interad  SA de CV, e invitó a la Red de Organizaciones y Grupos Ambientalistas de Zihuatanejo (Rogaz)a acompañar a Isabel  y hacer una resistencia pacífica en el Cerro de Huamilule, el predio en disputa.

Isabel Garibo es una de once hermanos originarios de Barra de Potosí, su madre como ella describe, los dio a luz en el cerro del Huamilule, un predio de 198 hectáreas en el cual han vivido siempre, todos de origen humilde, sin más aspiración que ver a sus hijos ir a la escuela, sacar a la familia adelante, trabajar y disfrutar de las cosas más simples.

El cerro del Huamilule, es una extensión de 198 hectáreas, está al fondo de Barra de Potosí, la cual está considerada por la Comisión Nacional de la Biodiversidad (Conabio) como zona prioritaria por su gran biodiversidad y riqueza de manglares, especie protegida por la NOM. O11 de la Ley General de Vida Silvestre y una zona estudiada detalladamente por más de diez años por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la cual ha clasificado la existencia de 240 especies de aves (migratorias y marinas), 180 especies de mariposas entre ellas alguna endémicas, 214 especies de reptiles y especies de la zona.

Su gran biodiversidad la han declarado por esos motivos, pulmón prioritario, y constituye la cuarta zona más extensa de manglares en nuestro país, después de Chiapas y Tabasco. Se ubica en el municipio de Petatlán, Guerrero. 

El cerro de Huamilule, se encuentra en ese lugar prodigioso del que muchas veces uno escribirá por ser un lugar mágico, no solo por su naturaleza sino por la calidad de su gente, ya que es una comunidad pesquero ribereña artesanal, su principal actividad es la pesca y el turismo, y de los pocos lugares autosuficientes por su riqueza para que las familias sobrevivan.

En 2008 la empresa desarrolladora  Interad SA de CV, llegó a la zona con Roberto Mario Guala, apoderado legal de está, o eso, alegaba ser, el proyecto en cuestión que pensaban realizar abarcaba las 198 hectáreas de Cerro de Huamilule para un resort de lujo, tiendas comerciales, spa, torre médica, zonas de esquí, cabañas y zona de deportes acuáticos sobre el cuerpo de agua de la laguna de Barra de Potosí, todo el proyecto autorizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y como todos los proyectos turísticos de luxe que se han asentado a lo largo del paisaje costero nacional, siempre, sin el estudio de la Manifestación de Impacto Ambiental.

Roberto Guala, llegó de manera prepotente a asentarse en el predio del Cerro de Huamilule, siempre con el argumento de que la tierra le pertenecía y nunca estableció diálogo con los Garibo.

Isabel Garibo junto con sus hermanos, de inmediato se opusieron al despojo por parte de Interad, pero en lugar de que Guala entablara plática alguna con los dueños de Huamilule, la primer acción que hizo fue mandar quemar la casa de los Garibo. La UCD solicitó entonces el respaldo de los grupos en lucha de la región, fue en noviembre de 2008 que la Coordinadora Estatal de Trabajadores por la Educación en Guerrero (Ceteg), la Rogaz y la Red Manglar Internacional delegación Guerrero (RMI) acudieron en solidaridad con la familia a hacer un plantón simbólico al Cerro de Huamilule.

En ese mismo año, Pedro Quiroz, abogado de la empresa demanda penalmente a Isabel Garibo exigiendo la posesión del Huamilule y presentando documentos apócrifos, ahí inició la batalla de Isabel.

No satisfechos con la demanda Roberto Guala mandó derrumbar por segunda vez la casa apenas levantada de las cenizas de los Garibo, días más tarde, por tercera ocasión la derrumbaron y los Garibo la levantaban, siendo  cuatro ocasiones en que intentaron destruir la posesión de los Garibo.

El 28 y 1 de marzo de 2009 en el encuentro de la Red Manglar Internacional que celebraba su visita en Guerrero, Isabel Garibo acompañada de dos de sus hijas, se presentó a exponer su caso ante diversas organizaciones nacionales defensoras del manglar como Bios-Iguana de Colima.

Esa misma tarde, acompañamos a Isabel Garibo al Cerro de Huamilule, al final del encuentro, la RMI hizo un pronunciamiento conjunto dirigido al gobierno federal donde se exigía un alto al acoso de los Garibo.

Meses más tarde, las amenazas contra los Garibo tomaban el color de órdenes de aprehensión giradas en contra de Isabel y su esposo Eulises Damián y el litigio ya tenía número de expediente bajo la averiguación previa AZUE/PETA/047/2008 denuncia por despojo que interponen los Garibo.

El 23 de junio de éste año, Isabel Garibo fue notificada de que Luis Alejandro Espíndola López, iba a tomar posesión definitiva del Cerro de Huamilule y solicitó apoyo a las organizaciones y medios para estar atentos a lo que pudiera suceder (…).

Luis Alejandro Espíndola López al igual que Roberto Mario Guala, desde hace casi un año demandó a Isabel Garibo con el argumento de ser legítimo dueño del Huamilule, e incluso, pidió se giraran órdenes de aprehensión en contra de Isabel Garibo y Eulises Damián, la orden fue girada por el juez del  Juzgado Segundo Penal de Primera Instancia en el Distrito de Azueta, Carlos Meza Román, el cual junto con Espíndola, hace días le gritó a Isabel Garibo que ella no podía hacer nada porque “nosotros ya dimos dinero, con dinero todo se compra”.

El 5 de junio pasado el dirigente nacional de la UCD, José Durán Vera, declaro ante los medios que en el conflicto del Cerro del Huamilule, que las denuncias y órdenes de aprehensión interpuestas por Luis Alejandro Espíndola López en contra de Isabel Garibo Vargas y su esposo, Eulises Damián, no pertenecen al orden civil ni penal, ya que es un conflicto agrario que se debe de resolver a través de la Secretaría de la Reforma Agraria y el Tribunal Unitario Agrario.

Y éste 30 de junio Espíndola López, iba a tomar posesión definitiva del Huamilule, los Garibo se reunieron desde antes de las 8 de la mañana, todos los hermanos, primos, sobrinos, compadres y Solís Radilla de la UCD, con machetes y piedras en mano, estaban en espera de Espíndola López y la fuerza pública, para sacar la casta, como en anteriores veces Isabel había advertido que ya no respondería por lo que sucediera.

Alrededor de las 10 de la mañana, llegaron “los contrarios” a tomar posesión junto con la policía municipal preventiva del municipio de Petatlán, el abogado de Espíndola, José Luis Delgado, el juez Carlos Meza Román, y María Cabañillas quién se iba a quedar como huertera en cuanto desalojaran a los Garibo.

Sin embargo, el abogado de Isabel Garibo, logró sacar un amparo de suspensión para anular cualquier procedimiento de desalojo, durante diez minutos, la conversación entre los Garibo y los contrarios subió de tono e Isabel retó al abogado quién asegura, desde hace años la amenazó con quedarse con el predio.

 “Vuélveme a amenazar de muerte como lo hiciste aquella vez que fuiste a mi puesto, vuélvelo a hacer aquí delante de todos”, lo retó Garibo.

 Ante el amparo otorgado por el Juzgado Cuarto de Distrito de Guerrero, Espíndola y sus acompañantes tuvieron que retirarse, pero las órdenes de aprehensión giradas contra Isabel y Eulises siguen vigentes, ya que el amparo que obtuvieron contra estas órdenes, ya se venció y tienen que renovarlo, sin saber como, pues sus recursos se han ido en el litigio eterno por la defensa de su tierra y con un futuro incierto por la corrupción mostrada durante todo el proceso.

Ahora tenemos que ir a firmar al Cereso cada viernes, como si fuéramos unos delincuentes”, dice Isabel.

Con un sin número de anomalías, ese mismo día declara en el cerro de Huamilule Bernardo Solís Radilla, “en estos momentos la UCD está en una reunión con la PGR para que se tomen cartas en el asunto y se investigue a todo aquel que presente falsos documentos, documentos apócrifos, ya que aquí, está comprobado que la familia Garibo tiene la posesión del cerro desde 1961”.

Relata Isabel que José Luis Delgado fue hace más de 10 años a su puesto a decirle que se iba a quedar con el predio de cualquier forma y que la amenazó, al poco tiempo, se quieren adueñar del predio, y al no poder, acusan a sus dos hermanos menores de 18 y 21 años de haber matado a una familia, actualmente fueron trasladados del Cereso de Iguala a las Islas Marías, sin la oportunidad de tener un proceso limpio, condenados a más de 38 años de prisión y la familia Garibo sin acceso a un defensor de oficio por no tener dinero.

Isabel, tu historia merece un reportaje, no una nota…

-¡Una novela, todo un libro! Porque han sido tantas veces que nos han querido quitar el cerro

Sí, así es…

Pero quiero que sepan que no nos van a quitar nuestro patrimonio, la familia Garibo se va a defender, y no nos vamos a rajar, vamos a defender como sea…

Con procesos legales viciados, una administración jurídica corrupta, autoridades que jamás han mediado en el conflicto, se han violado las garantías y derechos principales a la familia Garibo, victima de la ambición de inversionistas depredadores y hombres corruptos al frente de la ley.

Derecho al trabajo, derecho a la vivienda, derecho a la seguridad, derecho a la alimentación, derecho a un medio ambiente sano, derecho a una vida digna, derecho al agua, son unos cuantos de los Derechos Económicos Sociales Culturales y Ambientales que contempla el PIDESC y a los Garibo les están siendo negados…

Queda entonces el seguir con la denuncia del atropello de garantías y derechos  esenciales a los Garibo, mientras, Isabel Garibo y sus once hermanos, esperan por fin les den el título de posesión que desde 1996 solicitaron y que la SRA no tomó en cuenta al hacer la medición de la colonia agrícola ganadera donde se ubica el Cerro de Huamilule, esperan aún justicia y respeto, esperan el nuevo ataque de un sistema corrupto, y siguen con la incertidumbre de que en cualquier momento los aprehenderán…

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