Conversación con Víctor Salvador Canales, periodista decano de la fuente política en Monterrey, en el programa Los perros románticos, transmitido los miércoles a las 7:00 pm en Radio UDEM (90.5 FM de Monterrey)

Por Diego Osorno y Karem Nerio

Ilustración por Haydeé Villarreal

 

DEO: Hola, ¿qué tal? Estamos en Los perros románticos, aquí en el 90.5 FM de Radio UDEM. Me acompaña el día de hoy Karem Nerio. ¿Cómo estás, Karem?

 

KN: Muy bien, Diego, gracias, aquí en esta cabina, en una tarde de mayo. El día de hoy nos acompaña un reconocido periodista.

 

DEO: El gran maestro Víctor Salvador Canales, periodista de Milenio diario, de Multimedios, de mucho tiempo. Yo creo que el periodista con más años en Milenio o en la empresa Multimedios junto con el arquitecto Benavides: Víctor Canales, gran cronista político de esta ciudad. Muchas gracias por estar aquí, Vico.

 

VC: Gracias por invitarme.

 

DEO: ¿Vico? ¿Víctor Salvador Canales? ¿Cómo le decimos?

 

VC: Lo que sea más fácil de recordar.

 

DEO: Vico nos contaba que la mayor parte de sus fuentes informativas le dicen “Vico”.

 

VC: Todos.

 

DEO: Cuéntenos cómo empezó en este oficio, cuánto lleva de periodista.

 

VC: Acabo de cumplir cincuenta años, ahora este 9 de mayo pasado. Cincuenta años de que me inicié.

 

DEO: ¿Y cómo empezó?, ¿cómo fue el 9 de mayo del 64?

 

VC: Yo primero quiero exponer algo: yo dejo la escuela y me voy a buscar la forma de llegar a ser torero, y anduve un tiempo. No llegué a nada; toreé un algún festival, alguna novilladita, y pues fracasé. Mi papá era periodista, era director de noticias de Canal 6 de televisión.

 

DEO: ¿Que sería el canal 5 de ahora?

 

VC: El canal 6 era el que repetía, el que llegó a México con el 8, de TIM, Televisión Independiente de México, y le hizo competencia a Telesistema Mexicano entonces. Se fusionaron y surge Televisa, de ese entonces. Canal 6 era de Cervecería Cuauhtémoc, de ese grupo.

 

DEO: Entonces, ¿su papá se llamaba también Víctor?

 

VC: Salvador, era Salvador Canales.

 

DEO: ¿Y trabajaba como director de noticias, y obviamente quería que usted fuera periodista?

 

VC: No, él me dio rienda suelta, como se dice. Me dijo que si quería yo elegir esa carrera, dijo: “Te voy hacer una pregunta. Primero te voy a contar algo y luego ya te pregunto. De cien que quieren ser, llegan diez, y de diez, uno es figura al toreo. ¿Tú podrás estar entre los diez?”. Dije “Pues no, es muy difícil”.

 

DEO: ¿Y de dónde le había venido a usted ese gusto por los toros?

 

VC: Pues por él, porque él era aficionado, era muy apasionado, muy fiel seguidor de Lorenzo Garza. Entonces una tarde que toreó Lorenzo Garza ya de viejo, me dice: “Ve a ver a Lorenzo Garza porque ya pronto va a dejar de ser torero y quiero que lo veas”. Y ahí me nació. Fui a ver a Lorenzo Garza esa tarde, un torero de aquí de Monterrey.

 

DEO: Gran torero.

 

VC: Sí, con una personalidad arrolladora, con un carácter que cuidado. Se peleaba con el público cuando se metían con él. Y les recordaba el 10 de mayo. Y bueno, total que lo fui a ver y me gustó, y luego fui a otra novillada y otra novillada, y luego ya no sé por qué y me involucré y me metí a esto. Me metí a esto y estuvimos haciendo la brega y todo. Total, ya llego con mi papá y le dije “No pos…”, porque me fui de la casa un tiempo.

 

DEO: ¿Para poder torear?

 

VC: Para andar, porque tenías que andar en las ganaderías y buscar la oportunidad de los pueblos, porque se empieza por ahí. Y me encontré con muchas cosas: que el homosexualismo también invade la fiesta brava.

 

DEO: ¿Ah, sí? Porque parece algo muy varonil.

 

VC: Si. Es que lo invade porque los empresarios, gente que te dice “Yo te apodero”, que tiene dinero, “pero vas a tener que… ¿verdad?, devolverme de algún modo el favor que yo te voy hacer”, y esas cosas no me gustaron.

 

DEO: ¿Como una especie de trata?

 

VC: Sí. Dije yo “Esto está muy contaminado”. Total que no era por ahí, me di cuenta. A mí me nace la comunicación. Desde luego, ya la tenía cerca, en la casa, pero me nace cuando matan a Kennedy, un año antes de que yo iniciara. Entonces yo seguí todo ese proceso por televisión. Mi papá tuvo intervención en el canal 6 que se transmitió en directo. Eran otros tiempos, no es la tecnología de ahorita, pero se pasó en blanco y negro todo el proceso ese: cuando lo mataron, cuando Ruby mata al que supuestamente mató a Kennedy. Ahí estaba todo preparado. ¿Cómo es posible que ese señor haya entrado bien escoltado? En fin.

 

DEO: Estaba ahí el misterio, la intriga, y a usted lo sedujo.

 

VC: Y nunca se supo, como sucede con el tema de Luis Leonardo Colosio.

 

DEO: Imagínese que en las versiones oficiales fue un loco el que lo mató. ¿Usté cree?

 

VC: Asesino solitario.

 

DEO: Hasta el día de hoy.

 

VC: Quién sabe qué enredos hay, pero bueno. Total, me apasionó, y ya cuando me di cuenta, yo no sabía hacia dónde iba. Entonces ya fui con mi papá y le dije “Pos ya”. “Qué bueno”, dijo, “te lo dije”.

 

KN: ¿Cuál fue el primer medio en el que se acercó, cuál fue el primer periódico?

 

VC: Ahí vamos para allá. Yo no tenía pensado ni por asomo que yo iba a entrar a esto. Ya fui con mi papá y me dijo:

—¿Y qué vas hacer?.

—Voy a reanudar la escuela.

—Ya perdiste año y medio, casi dos —me dijo—. Te van a decir, fósil.

Pues no. Entonces me dijo:

—Vamos a hacer una cosa: vente conmigo al canal 6. Mañana en la mañana nos vamos, a la hora que yo entro, y para que veas cómo trabajo yo y a ver qué, si te puede aprovechar de algo; ahí hay muchas cosas que se pueden hacer. A ver qué es lo que te gusta. Y tú elegirás. Por lo pronto quiero que me ayudes.

Nada, quería que aprendiera yo. Total que ya mi fui con él. 9 de mayo del 64. Llegamos, me presentó con el personal y dijo: “Aquí viene, es hijo mío, está entre ustedes. Viene a ayudarlos; no va a ser jefe de nada, porque él no sabe hacer nada de periodismo. Viene a ayudarnos, pero también quiero que ustedes le enseñen lo que saben hacer. Aunque son mañas de ustedes, pero enseñen”. Ya me encarrilé y a ayudar. Y salía con ellos a reportear, y ya iba viendo cómo trabaja uno, cómo trabajaba el otro. Y en dos, tres días, me enamoré.

 

DEO: ¿Pero cómo?

 

VC: Sí, amor a primera vista, como se dice. Me enamoré y me gustó.

 

DEO: ¿Se acuerda del momento? ¿Qué estaba haciendo?

 

VC: No, pues, como dijo mi papá, de ayudante. Y luego me pusieron a editar las películas. En ese tiempo no era los videos de ahora, eran películas de 16 milímetros, y tenías que editar. Cada nota llevaba una ilustración, y me puse hacer eso, que era lo más fácil de hacer, pero yo quería aprender la cámara, para reportear. Y ahí había un señor, Cástulo Medina, que era muy buen camarógrafo. Ya murio, una persona muy capaz, y que no era una de esas personas que se niegan a enseñar. Y con él me fui, porque los muchachos con los que andaba acá era reporteros y todo, pero la cámara nunca me la enseñaron. Dije: “Me voy a ir con el bueno, ¿verdad?”, y pues aprendí la cámara. “Y mira, la distancia es esta, y mira que la luz así” y todo y la técnica. Ya empecé yo a asimilar, y luego ya me quedé yo como reportero sustituto. Trabajaba sábado y domingo de camarógrafo-reportero. Y seguía yo entre semana con eso. Viene la nevada cuando yo ya estaba empezando a reportear —bueno, ya reporteaba dos días a la semana—, cuando era alcalde César Lazo Hinojosa, en 1968.

 

DEO: Una nevada en el Centro de Monterrey.

 

VC: Una nevada en 10 enero 1968…No, 67, para ser exactos. Una nevada tipo Estados Unidos, cubrió el manto de Monterrey y pues hubo una locura. Fernando Von Rossum llegó para dirigir noticias, cuando ya creció más. Y a mi papá le dio mucho gusto. Decía “Oye, Salvador, los periodistas, ¿cómo es posible que tú permitas que venga un muchacho como Fernando Von Rossum? Que ya era líder en narración de futbol americano, nomás aquí, ahorita ya es a nivel internacional?. Entonces Fernando Von Rossum se empieza a fijar en mí, y mi papá no me podía promover. Me dejaba que yo aprendiera, yo me fijaba cómo redactaba los noticieros y ahí fui asimilando.

 

DEO: ¿Su papá salía a cuadro?

 

VC: Sí.

 

DEO: ¿Era el presentador?

 

VC: Sí. Y tenía un programa que se llamaba “Resumen semanal de noticias”, en donde daba el resumen de lo mejor de la semana, y ahí metía, como era un programa de media hora, cosas chuscas y cosas de esas. Era muy profesional, lo que sea de cada quien. Total que Fernando Von Rossum se empezó a fijar en mí. Cuando se viene la nevada, se comunicó a la casa y me dijo:

—Temprano vámonos al canal, porque tú te vas a hacer cargo de filmar los aspectos más importantes, y además te voy a dar un rollo de color, porque la BBC de Londres nos está pidiendo material.

Y dije yo: “¿Por qué yo?”. Vámonos. Y saqué adelante las cosas. Saqué adelante las cosas y le gustó mucho y de ahí ascendí. Dijo “el camarógrafo-reportero”, porque éramos camarógrafos, filmábamos y aparte hacíamos la nota. El titular va a ser “Vico Canales va a cubrir el Gobierno del Estado”.

 

DEO: Un espectáculo visualmente. Hoy que venía para la UDEM, estaba un poco sitiado San Pedro por el funeral de Lorenzo Zambrano, y me acordé que a usted, precisamente con la cámara, le tocó hacer cobertura de la muerte de Eugenio Garza Sada. ¿Podría contarnos un poco?

 

VC: Sí, cómo no. Ya estaba yo en el Canal 12. Fue un 17 de septiembre, era gobernador Zorrilla. Me tocó cubrir eso, y los dos primeros reporteros que llegamos fuimos Filiberto Macías —que tú conoces, trabajaba para El Porvenir, fotógrafo— y yo, camarógrafo del Canal 12, ahora Multimedios Televisión.

 

DEO: ¿Al lugar del crimen?

 

VC: Llegamos al lugar del crimen, pero estaba todavía, pues, ¿cómo se dice en argot periodístico?, “fresquesito”. El señor Garza Sada iba trasladado en una ambulancia al Hospital Muguerza.

 

DEO: ¿Entonces no murió al instante, murió después?

 

VC: Llegando al Muguerza.

 

DEO: ¿Entonces le tocó verlo en los últimos minutos de vida?

 

VC: Sí, llegando al Muguerza. Sí, cuando llego yo y veo el carro, pos qué se me calló, no sé, pero dije: “Ah, caray, sí es el del señor Garza Sada”. Yo hablé a la Cruz Roja y pregunté qué teníamos de novedades, y me dijeron que había un trenazo con dos muertos acá por la carretera Mina y que tenían una balacera en la colonia donde fue el intento de secuestro, en la Bella Vista, cerquita de Cervecería, ya para llegar a Cervecería. Por ahí pasaba todos los días, todos los días pasaba Don Eugenio; saludaba a la gente, muy cordial y afectuoso. Bueno, cuando vi el carro dije: “Ah, caray…”, pero le pregunté yo a la comandante de la Cruz Roja.

—¿Y la balacera? ¿Qué más me puedes decir?

—Pues no puedo decir mucho…

Como que ya sabía. Dije:

—¿Era balacera así de gente de pueblo?

—No, gente vestida con traje y corbata.

Ah, caray…. Por eso me fui para allá cuando ya vi esta situación. Y el camarógrafo del Canal 3, que era nuestro competidor, o nosotros éramos el competidor de él, no sé, se fue al trenazo.

 

DEO: Íjole…

 

VC: Cuando llegó acá, ya estaba el carro levantado con la grúa, el Ford negro de aquel año. Jacobo Zabludovsky vino y les dio una regañada… Porque nosotros sí lo agarramos como había quedado, vaya. Y ahí fue un logro muy importante para el canal 12, en el cual contribuimos nosotros.

 

DEO: Pero es instinto, ¿no? Decidir entre trenazo o balacera.

 

VC: Sí. Al noticiero del canal 3, en ese tiempo del Sistema Mexicano, le gustaba mucho la sangre. El editor del noticiero era Raymundo E. Flores. Él se distinguió mucho en la fuente de policía, entonces le gustaba mucho la sangre, y por eso se fueron allá, porque sí iba a haber y todo. No pues acá estaba la nota del año.

 

KN: ¿Y lo hizo quedarse la intuición?

 

VC: Pues sí, la intuición y la buena suerte.

 

KN: ¿También hay mucho de buena suerte en cubrir notas?

 

VC: El mejor reportero que hay es el que tiene los mejores amigos y la mejor suerte. Ese es.

 

DEO: ¿Y cuándo pasa a la pluma?, ¿cuándo deja la cámara?

 

VC: Ah, ese es muy importante. Bueno, nomás quiero decir una cosa: esa vez vino Luis Echeverría.

 

DEO: ¿También cubrió usted el funeral?

 

VC: Sí. La misa fue en La Purísima, luego en el Panteón Del Carmen.

 

DEO: ¿Este discurso de Ricardo Margain Zozaya?

 

VC: De Ricardo Margain Zozaya, con Echeverría al frente. El licenciado Echeverría, presidente, aguantó. No entró a misa, se quedó afuera, y ahí empezó el diluvio, a lloviznar. Y todo lo aguantó; el señor presidente ahí lo aguantó.

 

DEO: Hay que poner en contexto a nuestro radioescuchas. Se le achacaba a Echeverría y a su gobierno el crimen, ¿no?

 

VC: Pues es que estaba de pleito con los empresarios aquí y todas esas cosas. Total que así fue, prensa escrita. Bueno, entonces canal 12. Ya estaba yo ahí. Empiezo cuando es la elección del señor Zorrilla contra un contrincante del PAN muy importante, que tuvo mucho a votación, pero bueno, el PRI era el partido mayoritario. Yo seguía apasionado en los toros y en la crónica taurina.

 

DEO:¿Hacía cámara y escribía crónica taurina primero?

 

VC: Sí. Aquí los directivos del Canal 12 me dijeron que sí me daban la autorización para que fuera a España a ver una corrida de toros —yo no conocía España— y que cuando regresara no me dejarían descansar un sólo día porque había un proyecto muy importante, que era el periódico Diario de Monterrey, del cual pues soy fundador. Y ahí es donde empezó la prensa escrita y me enamoré más.

 

KN: ¿Por qué?

 

VC: Es que es muy apasionante describir algo que tú, mediante entrevista, mediante lo que ves, lo que observas, y luego relatarlo en una crónica, pensarla, llevarla para que motives al lector.

 

DEO: ¿Se siente un poder ahí o qué se siente?

 

VC: Pues se siente comunicar, que comunicas algo y que lo haces con el gusto de darle una forma que sea accesible pero que sea muy aceptada por la persona que te va a leer.

 

DEO: Pero con la cámara es igual, ¿no?; consigues una imagen. Pro era menos popular. ¿O cuál es la diferencia?

 

VC: No sé, será que yo lo traía de herencia, ¿verdad?, lo del periodismo. Mi papá trabajó en radio, en televisión, pero también trabajó en periódicos, en los de aquí.

 

DEO: ¿Porvenir?

 

VC: No, él estuvo en El Norte y Porvenir, ahí estuvo en esos dos, y luego en Más noticias, donde nomás colaboraba con una columna allá.

 

KN: ¿Recuerda esta primera nota que tuvo que redactar?

 

VC: Nos pidió el director, que fue el primer director del periódico Diario de Monterrey, don Ramón Pedroza Langarica, una exclusiva. A mí me dieron el municipio de Monterrey para cubrir. Nos pidieron una exclusiva, y teníamos que llevar una porque la primera plana se iba a componer de notas que no trajera nadie. Entonces Leopoldo Gonzáles Sainz —que en paz descanse— era el alcalde. Él fue director del metro capitalino, de la primera línea, entonces él conocía de eso. Y mi nota fue de la posibilidad de que Monterrey contara con un metro, y la nota se titula así: “Toda ciudad con un millón de habitantes necesita un metro”. Y esa fue la exclusiva, y él la dio a conocer mucho tiempo a través de nosotros.

 

KN: ¿En qué año fue?

 

VC: Bueno, es muy fácil. El periódico nace el 22 de noviembre de 1974. Va a cumplir 40.

 

DEO: Pues en este año.

 

VC: Sí. en este año, el 22 de noviembre. Es el día que mataron a Kennedy, pero diez años antes.

 

DEO: Sin embargo, usted se especializa en política, ¿no?

 

VC: Pues sí, porque me mandaron para municipio y luego David Posada Chávez lo canalizaron para el gobierno, y David era muy de radio y no le—

 

DEO: Buen reportero

 

VC: Sí, buen reportero y todo, pero él, radio. Y no se sensibilizó con la prensa escrita, y luego ya me manda a mí para allá, al gobierno del estado.

 

DEO: ¿Y ahí es donde empieza a conocer a…?

 

VC: Pues sí, porque nos tocó Zorrilla. Un pleitazo que se hizo, porque Zorrilla fue un gobernador impuesto por el centro, ¿verdad?, por Mario Moya Palencia, Secretario de Gobernación, para evitar que don Alfonso Martínez Domínguez llegara por la libre. En esos tiempos el PRI tenía el control absoluto, y Echeverría no podía ver a don Alfonso, y mandaron a Zorrilla. El que iba a ser candidato a gobernador era precisamente Leopoldo González Sainz, pero lo sacrificaron, y él fue el que destapó a Zorrilla. Era diputado federal. Estamos hablando de que no era alcalde, y luego, ¿por qué se viene de alcalde? Porque Zorrilla se le salieron de control las cosas, un gobernador muy débil.

 

DEO: Era muy broncudo, ¿no? Se peleaba con los empresarios.

 

VC: Pues ese fue su error: pelearse con los empresarios. ¿Cómo se puede divorciar la autoridad de un sector, y en ese tiempo tan importante, que ahorita lo es también?

 

DEO: Aunque otros dicen que también que Martínez Domínguez lo saboteaba.

 

VC: Martínez Domínguez tenía otra forma de ser. Él imponía su ley, pero no peleó, no se distanció de los empresarios. Al contrario.

 

DEO: ¿Y de Zorrilla? ¿Podríamos hacer un repaso de gobernadores y cómo era el estado en cada contexto?

 

VC: Pues yo los he cubierto afortunadamente todos.

 

DEO: Entonces en Zorrilla, ¿cómo era el estado?

 

VC: Zorrilla… Pues yo quisiera empezar por Eduardo A. Elizondo. Él renuncia a la gubernatura y lo sustituye Ruiz M. Farías, un político —muy buen político— de Nuevo León que fue dos veces presidente de la Cámara de Diputados. ¿Cómo era? Zorrilla… Muchos errores, muchas ausencias. Fueron y la hablaron en francés una damas de la Colonia del Valle por un problema que tenían y nunca se le dio solución, y fueron con un mitin, pero allá a Palacio, pero las damas ricachonas. Y le hablaron en francés, una de ellas.

 

DEO: ¿En francés?

 

VC: Sí, porque él era de los parisinos, como se le dice, que estudió allá el posgrado y esas cosas. Lo fue Nati, lo fue Jorge Treviño inclusive. Jorge Treviño por eso fue gobernador, porque estuvo viviendo con Miguel de la Madrid allá, cuando estaban en el posgrado, pues capacitándose más, vaya. Doctorados.

 

DEO: Medina estudió en la UR. No sé con quién habrá platicado allí en la UR.

 

VC: Bueno, jeje. Medina llegó por accidente ahí, porque Nati así lo quiso. Natividad González Parás.

 

DEO: Bueno, ¿entonces podemos hacer un repaso de allá para acá? Sigamos ahora con Martínez Domínguez.

 

VC: Bueno, don Alfonso llega aquí cuando Zorrilla tenía al estado en crisis. Eran muchos los problemas, a cada rato lo estaban tumbando; había grupos del mismo partido, del PRI, que pedían su cabeza, y no se les concedió. Entonces llega don Alfonso con un nuevo concepto, con un espíritu de política, porque era político las 24 horas del día, y viene a remendar todo lo que estaba.

 

DEO: ¿Y sí es cierto que él era elevadorista y que a partir de ahí hizo una carrera política?

 

VC: Sí. que empezó en el ascensor del departamento donde precisamente fue regente él. Fue elevadorista y él se apoya en el sindicato y empieza a hacer política en el sindicato. Desde luego, muy joven.

 

DEO: ¿Usted lo conoció? ¿Qué recuerda de sus encuentros con él?, ¿cuándo le tocó estar con él?

 

VC: Muchos.

 

DEO: Pero, ¿qué cosas de su personalidad?

 

VC: A diferencia del actual gobernador, él se acercaba mucho con los reporteros, y pues a mí me eligió. No sé qué me vio. Seguido me reunía yo con él, y me contaba cosas. “Eso se publica, no me metas a mí”, cosas así, cosas allá. Y siempre me tuvo esa confianza. Se me enojó mucho una vez. Me encargaron en el periódico que hiciera una nota de nepotismo, porque él tenía a gente relacionada con su familia y con la señora que fue su esposa, la doctora…. pues ya mejor no decimos el nombre. Y fue muy fácil de sacar. Saqué una lista de seis gentes con el número de nómina y todo eso. Se publica. “Nepotismo en el gobierno de A. M. D.”, esa fue la cabeza. No… Furioso. Sobre todo quería saber quién fue el que me dijo. Pues me habló, me mandó llamara a su despacho. Me sienta y me dice:

—Me dice en toda la M.

—Es que me lo ordenaron, don Alfonso.

—Sí —dijo—, yo respeto tu trabajo, pero nomás te quiero decir una cosa: dime quién te dijo. Porque sé que alguien te dijo. ¿Quién o quiénes te dijeron?

—¿Para qué, don Alfonso?

—No pues saber quiénes son los enemigos que aquí tengo adentro.

—Mire, si le digo, los puede usted mandar matar.

—No, yo no tengo las manos manchadas de sangre —por aquel famoso Jueves de Corpus—, yo no mato a nadie.

—Don Alfonso, no sé cómo, pero mínimo los corre.

Total que me hizo la lucha. Me dijo que sí estaba molesto y todo, pero me habló muy bien porque él quería. Ye hizo la lucha y me ofreció un viaje a Cancún con una de las edecanes que yo eligiera. “Sí, don Alfonso, sí cómo no. Me gustaría mucho, pero yo no quiero que usted me elija la edecán que yo quiero llevar, esa déjeme elegirla a mí”.

 

DEO & KN: [Risas]

 

VC: No, le dije:

—Mire, yo por nada del mundo le voy a decir los nombres, porque de momento que yo lo haga, pierdo, y dejo de ser lo que yo soy como periodista. Una. La segunda: usté me va a tomar la medida y me va a perder la confianza, porque yo por una edecán y un viaje a Cancún, pues escupo. Entonces usted me dice algo a mí, ya no me va a confiar nada, entonces voy a quedar mal con usted y voy a quedar mal conmigo mismo, y sobre todo voy a quedar mal con la sociedad. Pero además, las personas que me dijeron, yo las debo cuidar; las fuentes no se revelan.

Total, me comprendió. Dijo:

—Ya me diste en la torre otra vez. Ya eso que te pierdo la confianza, pues sí. Nomás vamos a hacer un pacto.

—Dígame usted cuál.

—Cuando tengas una nota así y todo, tú nomás avísame de que llevas una nota fuerte y yo me encargo de lo demás.

Y le dije que sí, ya veremos si le aviso o no le aviso, ¿verdad? Pero ya para dejarlo un poco conforme. Y dijo: “Aquí tengo los boletos de avión todavía”. Y no, no, no. ¿Cómo te vas a vender por eso?

 

DEO: Pero un periodista que cubre temas políticos tiene que hacer política, ¿no? Usted tuvo que—

 

VC: Es que es muy fácil. Ya murió o ya murieron dos personas, las dos personas que me dijeron, pero una de ellas fue la que le dijo “Vico lo hizo”, porque la nota no se firmó. Yo les dije ahí “No la firmen porque este viejo me manda matar, mínimo”. Por eso decía:

—Don Alfonso, la nota no es mía. ¿Por qué dice usted que es mía? No viene firmada.

—Ay —dijo—,a mí no me van a leer la buenaventura.

Pues claro, uno de los que me dijo, para escudarse, le dijo “Fue Vico Canales”. Y él quería saber quién era el otro. Era un capitán. Slater. Ya murió, por eso lo digo; ahorita lo puedo decir. Él me vio entrar al despacho y estaba muy nervioso. Cuando salí, nomás le cerré el ojo así. Llegué a la redacción y ya estaba la llamada.

—¿Podemos hablar? —dijo.

—Déjame hacer el material del día y todo —dije—. ¿En una hora?

—En una hora

—¿En el mismo café?

—En el mismo café.

Es uno de ahí cerquita. Nos vimos.

—¿Qué pasó?

—No pasa nada —le dije—. Estás hablando con un hombre.

—¿No le dijiste?

—¿Cómo le voy a decir? Si le hubiera dicho, no estuvieras aquí, así de fácil.

—Nombre, te lo agradezco mucho.

—No, yo te agradezco más a ti que me conseguiste.

—Es que este viejo a mí me está pagando mal, fíjate, y tú me caes muy bien, y me pediste, pues aquí lo tienes.

 

DEO: Me imagino yo cuántas intrigas debió haber visto usted, o conocido.

 

VC: Pero cuidado con don Alfonso. Era canijo, ¿eh? No sé si matar, pero don Alfonso mandó golpear gente del sindicato de maestros, los rojillos. Todavía vive Rubén Mario Garza. ¿Lo conoces?

 

DEO: Rubén Mario Garza…

 

VC: Sí, del PRD y todo.

 

DEO: Sí, claro.

 

VC: A ése le hicieron para callar… Porque tenía la boca muy suelta.

 

DEO: Pero también a otros les dio dinero, como a Alberto Anaya. Bueno, es lo que dice.

 

VC: Sí, además Anaya se posicionó mucho cuando Carlos Salinas, porque era amigo de él.

 

DEO: Y tuvo hacia dentro del PRI disputas, ¿no? Con Ricardo Canavatti, que era alcalde de San Nicolás.

 

VC: Fue alcalde de San Nicolás, sí.

 

DEO: Creo que no se llevaban muy bien.

 

VC: ¿Con don Alfonso? No, chocaron.

 

DEO: Gustavo Carvajal me contó algunas mediaciones que tuvo que hacer.

 

VC: Muy amigo de Ricardo Canavatti, y todavía.

 

DEO: Que tenía que mediar él para que no crecieran los conflictos.

 

VC: Es que Ricardo Canavatti tiene su carácter, tiene su estilo. Pero el choque fue que no había afinidad en las ideas, y a Canavatti siempre le gusta hacer las cosas que él cree que se deben hacer, y como que no quería… “Usted no me ordena”, ¿no?

 

DEO: Pero un jovencito, ¿no?

 

VC: Estaba muy joven Ricardo. Ricardo fue el primer director de Fomerrey. Él se inició con Leopoldo Gonzáles Saniz en el metro capitalino. Ahí se inició Ricardo Canavatti. Lo mandaron para su servicio social, hizo una investigación —y eso lo cuenta Leopoldo González Sainz—, una investigación de funcionarios que estaban manipulando camiones de materiales, los estaban desviando para otra parte para fines personales. Ricardo investigó todo y fue con Leopoldo González. Le dijo “Mire, aquí tengo fotos, y tengo esto y esto”. Y dijo: “¡Eres un Sherlock Holmes!”, así le dijo González Sainz, y le habló al regente en la Ciudad de México, que era Alfonso Corales Rosal. “Jefe, tengo una bomba. Por teléfono no se lo puedo decir pero muy…”. Cesaron a las cinco personas esas. Entonces dijo:

—Oye, ¿ese muchacho qué?

—No pues está haciendo servicio social.

—Pues desígnalo a algo ahí.

Y lo hizo contralor. Pero era un jovencito Ricardo.

 

DEO: Muy interesante. Ahora, Vico, ¿podría platicarnos de Jorge Treviño? Su estilo de gobernar. No parece ser un gobernador que se recuerde tanto, que esté en la memoria, sin embargo, no sé si usted tiene algo.

 

VC: Jorge Treviño yo creo que en su vida imaginó ser gobernador del estado. Su amigo Miguel de la Madrid llegó a ser presidente de la república y desde el inicio lo vacunó. “Este va a ser”. Lo hizo diputado federal y presidente de la Comisión de Hacienda, la más importante. Y ahí fue el disparo. Entonces es candidato al gobierno. Un estilo muy diferente, yo diría que poco político.

 

DEO: ¿Con los periodistas cómo se relacionaba?

 

VC: Batallábamos mucho, porque él le tenía pánico a los micrófonos.

 

DEO: ¿Era tímido?

 

VC: Tímido en grado súper mayor. Temblaba cuando estaba frente a los micrófonos. Ya con el tiempo, después de la mitad de su administración, ya empezó a tener un poco de soltura. Pero eso sí, un hombre muy derecho. Él lo que decía no andaba con dobleces, era de una sola pieza. Es: todavía vive. Y tuvo el apoyo absoluto de la presidencia de la república, tanto así que hizo obras muy importante. Ahí está el metro, la primera línea.

 

DEO: Se cumplió su nota finalmente.

 

VC: Sí, la que dijo Leopoldo González Sainz. Está también el Puente Colombia; esa es una de las obras más grandes, entre otras. Cintermex también fue producto de eso. Y le tocó —y siempre él lo dice, me lo ha platicado a mí; yo me reúno con él para conversar y estar el tanto de la política— el golpe más fuerte, que fue Fundidora, porque desaparece Fundidora con él como gobernador.

 

DEO: ¿Él intentó evitar que cerrara Fundidora?

 

VC: Pues sí intentó, pero ya estaba todo muy encaminado y la federación es la que manda.

 

KN: ¿Cambió mucho la estructura de la ciudad después que se cierra Fundidora?

 

VC: Sí.

 

KN: Y como reportero, ¿cómo lo vio?

 

VC: Fueron días muy difíciles, meses, tal vez años, porque fue mucha gente que se quedó sin empleo, y Fundidora era una empresa mucho muy importante aquí, en la industria regiomontana. Fue un golpe muy fuerte. Y bueno, ahora está ahí lo que es el Parque Fundidora, pero fueron miles de obreros que se quedaron sin trabajos.

 

DEO: Gente que venía de proveer servicio de restaurantes y muchos otros negocios.

 

VC: Sí, impactó en muchos aspectos.

 

DEO: ¿Y se parece esta ciudad que tenemos hoy en día a aquella o es muy distinta?

 

VC: No, el Monterrey de antes, mucho mejor. Aquí, para empezar, está la inseguridad que tuvimos y seguimos teniendo, porque siguen los problemas. Lo que sí es que han disminuido los enfrentamientos que se daban muy frecuentemente, como ahora ocurre allá en Tamaulipas. Pero, por ejemplo, lo que pasó en el camión en Guadalupe, eso no… Es inconfesable. Es inconfesable que haya policías tan malos, porque este muchacho que muere ya lo habían bajado y lo subieron ellos mismos. Entonces son errores. Quisiera yo que fueran errores y no otra cosa.

 

KN: A mí me gustaría preguntarle en esta retrospectiva también de los diferentes gobernadores: ¿ha habido momento en la historia que usted vivió en el que hubiera libertad de prensa?, ¿o siempre había estas intrigas, esta dinámica de poder tajante? ¿Hubo un momento en que se ejerció la prensa una manera más libre?

 

VC: Aquí en Nuevo León, sí, se respetó la libertad de prensa, cómo no.

 

KN: ¿Con algún gobernador en específico o eran periodos?

 

VC: No, no había mordaza, no había tampoco línea de impedir esto o de impedir aquello. Se le daba libertad a la prensa. Claro que los gobernantes eran muy hábiles. Don alfonso se reunía con los dueños y directores con frecuencia pues para mantener la relación, pero, por ejemplo, esa nota que les hablaba yo, del nepotismo de don Alfonso…

 

KN: ¿Pudiera no haber salido?

 

VC: Exactamente, pudo no haber salido. Sin embargo, salió.

 

DEO: Sí, lo que hay es esta idea de que como el PRI era el partido principal, pues la prensa sólo registraba sus eventos y pocas veces habían notas críticas contra su administración.

 

VC: Y había poca difusión para los demás partidos. Inclusive para el PAN era mucho menor. Eso sí se fue componiendo con el tiempo. Debe de haber equidad, y debe ser tanto uno como el otro. Y ahorita ya se ha logrado eso. Tan es así que el PAN llegó al poder, no sólo aquí en Nuevo León, también en otros gobiernos, en otros estados de nuestro país.

 

DEO: Es paradójico, ¿no? Con el PAN en la presidencia, por lo menos en sexenio de Felipe Calderón, la libertad de prensa retrocedió bastante en muchos lugares por la condición de violencia y del narco que había en todos estos años. Muchos reporteros, muchos compañeros, no han publicado ni la mitad de lo que vieron o lo que supieron por temor a granadazos o ataques.

 

VC: Claro, hay veces que suceden un enfrentamiento y se dan el número de bajas, pero a veces son más, y nos dan el número que ellos quieren.

 

DEO: Regresándonos, ahora al gobierno de Sócrates Rizzo, ¿cómo recuerda esos años y su relación con los periodistas?

 

VC: Jorge Treviño es sustituido por Sócrates Rizzo, efectivamente, porque llega Carlos Salinas de Gortari a la presidencia. Sócrates llega primero. Lo mandan, el ensayo: dirigente estatal del PRI, luego alcalde de Monterrey, y de ahí hace su campaña, o pre-campaña, lo que están haciendo ahorita muchos, para ser candidato a la gubernatura, pero con la diferencia de que él si traía el sello del presidente. Y con éstos me refiero a los del PRI, porque el presidente es del PRI. Éstos no, no creo que lo traigan. Porque si traes el sello del presidente, te quedas callado, no te mueves.

 

DEO: ¿Y no le parecen patéticos estos anuncios panorámicos que son supuestamente entrevistas en revistas o radio que ahora están haciendo los candidatos del PRI del PAN y todo esto? Es absurdo, ¿no?

 

VC: Los aspirantes a la candidatura de un partido y otro están desatados. Eduardo Bailey. Yo tengo una declaración de él, que hoy no la voy hacer por motivo de que todo el espacio se lo va a llevar la despedida del señor Lorenzo Zambrano. Él dice que efectivamente hay anticipados a su partido y que a él ya le han dicho que le paren porque no quiere que les vaya la autoridad electoral a sacar tarjeta roja. Dijo: “Yo ya le saqué la amarilla, pero no quiero quedarme sin jugadores”. De uno por lo menos, o una, sí le saca la autoridad la tarjeta roja, porque es descarado lo que se está haciendo, de uno y otro.

 

DEO: Es un insulto, ¿no?

 

VC: Y en el caso de la alcaldesa, con todo respeto, ¿cuánto tiempo dedica al cargo que ocupa y que gracias a los regiomontanos llegó? Es perderle un poco el respeto a los ciudadanos.

 

KN: Y a la dinámica. En esta transición, cuando yo estaba leyendo sobre usted y me contaban también quién era, me llamó mucho la atención saber si hay algún cambio en la prensa, especialmente cuando empieza la dinámica en las redes sociales. ¿Usted notó alguna diferencia o cree que se sigue redactando igual? Por lo menos en que impactan o el modo de difusión.

 

VC: Sí, porque las redes sociales se anticipan a nosotros. Pues no, yo sigo escribiendo como siempre.

 

DEO: ¿Igual de enamorado?

 

VC: Eso no se puede quitar. Esa vacuna no se me puede quitar. Sí, igual, con pasión. Alguien me decía ahorita que qué recomendaría yo a los muchachos que quieren ser periodistas y se inician con la carrera. Yo soy empírico, no había la carrera. Cuando yo empecé, me hice a la universidad de la vida. Con los reporteros que cubrían gobierno y cubrían municipio, con esos me hice yo. Porque mi papá me dijo “Júntate con ellos”, y pues eran personas grandes, y pues yo me juntaba con ellos y les aprendía y les aprendía. ¿Qué les recomendaría yo? Nada más una cosa: si te gusta, ponle todo el amor y todo el cariño y todo el tiempo posible para que seas periodista. ¿En cuál faceta? Puede ser radio, televisión, prensa escrita y ahora, bueno, los portales de internet. Por ejemplo, yo soy muy celoso de mis notas y siempre quiero salir en Milenio.com. Pues primero la competencia. Aunque sea una conferencia de presa que se da, yo me doy habilidades. Pero quiero siempre, pues; si no, ¿para qué? Con prontitud. Si ya tenemos esa nueva—

 

DEO: Plataforma para que lector se entere de las cosas.

 

VC: Exacto. Pues vamos a ser lo más precisos y puntuales que se pueda.

 

DEO: Bueno, regresamos con Sócrates Rizzo. ¿Cómo era con su trato con los reporteros?

 

VC: Él logra ser candidato, no había otro. Hicieron ahí una especie de consulta interna donde participaron seis. Canavatti no se registró. ¿Por qué no se registró? Porque Bortoni le dijo: “Esto ya está arreglado. Va ganar Sócrates Rizzo con tantos votos y nosotros los vamos a sacar así, así, así”. Entonces Canavatti pensó: “Ah, caray, a lo mejor tiene razón”. Entonces no se registró para esa contienda interna. Y sí, ganó Sócrates Rizzo.

 

DEO: Y tenía mucho poder, porque el presidente Salinas es de los presidentes más poderosos que ha habido.

 

VC: Mucho poder, y de aquí, o por lo menos con raíces aquí. Sus padres y tíos eran de aquí. Él nació en la capital, pero era hijo de don Raúl Salinas Lozano, gente muy querida aquí en Nuevo León. Sócrates nos trataba muy bien, era muy abierto, pero tenía su carácter. De repente le parecía mal algo y no nos hablaba, no nos pelaba, como se dice en el argot coloquial. No nos pelaba. Y ya sabíamos que andaba de buen humor o de mal humor. Pero sí, la verdad que su compaña fue muy buena en cuanto a que se acercó mucho a la gente, lo que tanta falta hacía. Decíamos que nos cansaba, a los que cubríamos su campaña nos cansaba, porque si le puso muchas ganas.

 

DEO: ¿Y a usted le toca presenciar cómo, de ser uno de los hombres más poderosos, pasa a ser alguien prácticamente perseguido, acosado?

 

VC: Pues llega Zedillo y le cerró las llaves. Acuérdense que el Túnel de la Loma Larga se quedó parado; me refiero a la obra. Pues le cerró la llave Zedillo. Y le cerró dos, tres llaves más, y le pesó y lo hizo explotar. Además dicen que esa noche, cuando en la tarde le dicen en la Secretaría de Gobernación “Te vas” —iba Benjamín Clariond—, pues que lloró.

 

DEO: ¿Usted lo escribió eso?

 

VC: Sí, lo escribimos ahí en columna. Aquí llegó él ya derrotado; no nos quiso dar la cara. Eloy Cantú Segovia estaba por ahí enfilado, apoyado por Emilio Chuayffet, que ahora es secretario de educación. Por ahí estaba enfilado, pero no, Zedillo dijo: “Vámonos con Benjamín Clariond”, con lo que les dije hace rato.

 

DEO: ¿Y llega Benjamín Clariond para qué? ¿Para preparar la transición?

 

VC: Cuando da su primera conferencia de presa como gobernador, después de rendir protesta en el Congreso, se viene a pie a Palacio. Lo primero que dijo:

—¿Cómo encuentra usted Palacio de Gobierno y su despacho?

—Está tapado el sanitario.

Así dijo, así habla Benjamín. ¿Qué quería dar a entender? Que había todo eso.

 

DEO: Y marcó un estilo, ¿no?

 

VC: Marcó un estilo.

 

DEO: A usted como periodista pareciera que los personajes como Benjamín Clariond, que son más mediáticos o más dicharacheros, son más interesantes para los periodistas que otros como Jorge Treviño, que son más tímidos. ¿Usted qué opina? Como periodista, ¿qué prefiere: la seriedad de los políticos o el show de los políticos?

 

VC: Yo digo que la seriedad, pero los resultados. Tiene muy buenos chistes y es muy ameno Benjamín Clariond, pero no efectividad, resultados.

 

KN: ¿Y lo logró?

 

VC: Pues hizo lo que él sabe hacer. Sí debo reconocer que cuando se quemó el Mercado Juárez, ahí estaba él, y su primo no. Hubo algunos detalles. Acuérdense de aquella frase: “No soy bombero, no soy plomero, no soy qué”. ¿Cómo no? El gobernador tiene que estar atento a todo. Y Benjamín Clariond estuvo ahí.

 

DEO: O sea, ¿era alguien que se sentía en el estado?

 

VC: Sí. Así es.

 

DEO: ¿Y Fernando Canales? ¿Sí hay un parte aguas con la llegada del PAN?

 

VC: Ya la gente estaba cansada del PRI. Ya la gente pedía un cambio, ya quería estrenar, ver y tener otras opciones. Fernando Canales, que había perdido, entre comillas, con Jorge Treviño, aquí la ganó, a Natividad González Parás. Pero yo veo en esto —¿si lo puedo decir? — , yo veo un arreglo. Gana Fernando Canales, o gana el PAN, y a la otra tú vas a ser. Qué casualidad que cuando termina, reconoce Natividad que perdió, que las tendencias no le favorecen, pero que dentro de seis años volvería a buscar la candidatura. Caray, no dejó pasar ni unas horas. Y bueno, la vuelve a buscar, y ahora sí la gana.

 

DEO: Aunque lo que se dice también es que Eloy Cantú y Natividad González habían hecho un acuerdo para que Eloy apoyara a Natividad en el 97 y luego Natividad en el 2003, y que luego hay ahí una pelea.

 

VC: ¿Tú crees en los políticos?

 

DEO: Pues deberíamos de creer.

 

VC: Pues ahí está.

 

DEO: Usted díganos: ¿hay que creer en los políticos?

 

VC: No. Hay que creer menos de la mitad de lo que dicen.

 

DEO: ¿Así, de plano?

 

VC: Sí. No son confiables, y ellos mismos se golpetean. Y Natividad no se acordó de eso, o no se quiso acordar.

 

DEO: Y bueno, llegamos ya a Natividad… Ah, no, a Fernando Canales. ¿Cómo se relaciona usted con él?

 

VC: Yo muy bien. Fernando Canales, muy bien. A mí siempre que me veía como candidato, como gobernador y ahora como ex gobernador, me decía:

—¿Qué dice su partido?

—¿Cuál partido?

—No se haga, Vico, usted es del PRI.

Me identifican por ser del PRI, partido al que yo he criticado mucho, y a ti te consta, porque tengo muchos años de estarlo cubriendo. Y hasta ahorita, que el PRI y Vico. Pero yo no soy. Es más, don Alfonso me invitó en esa ocasión a que me afiliara al PRI y él me aseguraba una candidatura. Le dije:

—No, don Alfonso, ni quiero militar en el PRI ni quiero candidatura de nada. Y nací para ser esto que soy humildemente, si quiere, pero para esto nací ¿Qué voy andar haciendo yo con una candidatura a diputado?

—Pero es que tú has andando en la política mucho.

—Pues sí, pero no me interesa.

Entonces no, yo no soy de ningún partido. Tengo muchos amigos en el PRI. Amigos ocasionales, amigos de oportunismo… Vamos, los políticos así son y así hay que. Pero yo los necesito. ¿Por qué? Porque me nutren de información.

 

DEO: Y a Canales usted le contestó que no y él lo fue entendiendo, supongo.

 

VC: Ah, no, ya me lo dice de broma eso de“¿Qué dice su partido?, ¿qué dice su partido?”. Se me enojó mucho Fernando Canales con un reportaje que hice de Natividad González Parás cuando saca a su delfín como candidato. Al domingo siguiente, en que ya es candidato Rodrigo Medina, la forma en que se hizo, como se operó todo, me encuentro en la Plaza de Toros México a Natividad González Parás, en una barrera de sexta final. Yo estaba con Alejandro Lambreton, que es amigo mío. Estaba en otra barrera de esa misma fila. Total que al final nos encontramos. Era Enrique Ponce, español, que hizo una gran faena, pero faena de esas que se ven poco. Entonces ya saludo a Natividad y estaba fumándose un puro, y me dijo:

—Oye, ¿qué te pareció la faena?

Yo le hablo de tú. Como gobernador lo respeto y le hablo de usted, pero en privado le dije:

—No, Nati, yo no pensé que iba a haber una faena mejor que la que tú hiciste para sacar a Rodrigo Medina.

Soltó la carcajada.

—Ya sabía que me ibas a decir, algo escuché con María Julia.

—Sí, yo le comenté eso.

Y de ahí hice una crónica, de ahí me fui al hotel a escribir y mandé la nota: “Nati celebra la gran faena, de Rodrigo”. Y así nos fuimos. Fernando… Yo creo que Fernando se equivocó. Él pensaba que gobernar Nuevo León era otra cosa, como manejar una empresa. Es lo que yo creo, es lo que yo percibo. Acuérdense que se enojó mucho con Héctor Benavides cuando Benavides… No me acuerdo el tema, pero había un tema mucho muy delicado, y Benavides es muy decisivo y no se comunica el señor gobernador, y ya le hablamos y le hemos hablado. Total, cuando ya se comunica al aire, dijo: “No tengo su agenda, arquitecto”. Ah, caray… Se molestó.

 

DEO: Sí, además esas declaraciones de los incendios en la sierra de Santiago: “No soy bombero”.

 

VC: “No soy aviador”.

 

DEO: Era irascible, ¿no?

 

VC: Pero es una persona buena y que tiene buena imagen, y bueno, ya no siguió en la política. Y ahora como está el PAN de desprestigiado, de sumido, pues andan las cosas muy mal.

 

DEO: Pues don Víctor, muchas gracias por estar aquí. Se fue muy rápido esta hora. Yo creo que lo vamos a invitar pronto para que completemos Natividad y el actual gobernador, Rodrigo Medina, y sobre todo que hablemos de lo que viene, pero muchas gracias por compartirnos la historia de su trabajo. Y normalmente le pedimos a sus invitados que lean un poema y nos expliquen por qué les gusta ese poema, para tratar de mezclar la poesía con el periodismo. Ya por lo menos de salida, ya a esta hora de la noche, ya que están por ser las ocho. No sé si tenga un poema que le gustaría leer o compartir al auditorio.

 

VC: Yo creo que sí. A ver si la compañera nos hace el favor, pero yo quiero decir, los poemas me sensibilizan mucho, pero los de la madre. “El brindis del bohemio”, ese poema me enloquece, pero tengo uno que era el preferido de mamá: “Nocturno a Rosario”, de Manuel Acuña, aquí vecino del estado de Coahuila, de Saltillo. Es un poema muy bonito donde Manuel Acuña da a conocer su amor por Rosario. Pero era muy tímido y no se le pudo declarar. Total, que cuando ella aparece con otro—

 

DEO: ¿Poeta?

 

VC: Parece que sí es otro poeta, no tengo bien la versión esa. Se suicidó. Entonces “Nocturno de Rosario”.

 

DEO: Pues bueno, Karem Nerio leyendo “Nocturno de Rosario”, de Manuel Acuña, por petición de Víctor Canales.

 

Pues bien, yo necesito

decirte que te adoro,

decirte que te quiero

con todo el corazón;

que es mucho lo que sufro,

que es mucho lo que lloro,

que ya no puedo tanto,

y al grito que te imploro

te imploro y te hablo en nombre

de mi última ilusión.

De noche cuando pongo

mis sienes en la almohada,

y hacia otro mundo quiero

mi espíritu volver,

camino mucho, mucho

y al fin de la jornada

las formas de mi madre

se pierden en la nada,

y tú de nuevo vuelves

en mi alma a aparecer.

Comprendo que tus besos

jamás han de ser míos;

comprendo que en tus ojos

no me he de ver jamás;

y te amo, y en mis locos

y ardientes desvaríos

bendigo tus desdenes,

adoro tus desvíos,

y en vez de amarte menos

te quiero mucho más.

A veces pienso en darte

mi eterna despedida,

borrarte en mis recuerdos

y huir de esta pasión;

mas si es en vano todo

y mi alma no te olvida,

¡qué quieres tú que yo haga

pedazo de mi vida;

qué quieres tú que yo haga

con este corazón!

Y luego que ya estaba

concluido el santuario,

la lámpara encendida

tu velo en el altar,

el sol de la mañana

detrás del campanario,

chispeando las antorchas,

humeando el incensario,

y abierta allá a lo lejos

la puerta del hogar…

Yo quiero que tú sepas

que ya hace muchos días

estoy enfermo y pálido

de tanto no dormir;

que ya se han muerto todas

las esperanzas mías;

que están mis noches negras,

tan negras y sombrías

que ya no sé ni dónde

se alzaba el porvenir.

¡Qué hermoso hubiera sido

vivir bajo aquel techo.

los dos unidos siempre

y amándonos los dos;

tú siempre enamorada,

yo siempre satisfecho,

los dos, un alma sola,

los dos, un solo pecho,

y en medio de nosotros

mi madre como un Dios!

 

DEO: Gracias, Vico; gracias, Karem

 

VC: Muy buenas noches. 

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