Por Kaizar Cantú

Le oigo decir a Borges en uno de sus textos juveniles, de esos que a todos nos dan pena después de cierto tiempo, que la partícula “ojos como soles” suele ser encajonada en una interpretación común, mal que aqueja a otras tantas metáforas y símiles de uso frecuente.

Cuando uno escucha a un hombre decirle a una muchacha, o a una muchacha decirle a un hombre, “Tus ojos son como soles”, la imaginación se ve incitada a establecer un vínculo, incluso vago, entre los ojos de la persona y alguno de los atributos del sol. De inmediato se piensa en el más evidente: el brillo. Entonces, “Tus ojos son como soles” porque deslumbran el mundo con su brillo.

El error está, primero, en limitar el alcance de la comparación a un único atributo de los tantísimos que posee la estrella, y para colmo el más obvio. Si esa fuera la intención de “Tus ojos son como soles”, mejor habría sido decir “Tus ojos brillan tanto como el sol” o “Tus ojos son sol que alumbra”. La frase bien puede ser un intento por condensar varias cualidades del ojo o de la mirada —forma, color, brillo, sus efectos sobre el interlocutor, etc.— en una sola imagen, y da la casualidad de que el sol se presta para ello a la perfección.

El segundo pecado ya lo señaló Borges: ¿a qué viene eso de etiquetar “Tus ojos son como soles” con un solo significado? Un diccionario de metáforas no le hace ningún favor al lenguaje. Contribuye, más que el uso indiscriminado de las fórmulas lingüísticas, al establecimiento de lugares comunes.

Si un poeta escribe entre sus versos “Eres mi vida”, ¿qué razón tenemos para pensar que está aplicando el mismo significado que sugieren el uso común o el Archivo General de Metáforas en la Lengua Española? Tal vez el poeta es un borracho máximo y cuando dice “Eres mi vida”, se refiere a que esa persona está saturada de alcohol, o que es un alucine, o un ciclo de vómitos muy ácidos. Quizá el poeta padece de una enfermedad terminal, así que “Eres mi vida” sustituye la construcción “Eres breve” o “Terminas antes de lo anticipado”.

Con la intención de divertirme y rendirle un muy humilde servicio a la lengua, repetiré el juego anterior con la construcción “Tus ojos son como soles”. Estoy casi seguro de que lo que a mi imaginación le alcance no será suficiente, así que invito al lector (todavía imaginario para mí) a que desentrañe otros posibles significados de “Tus ojos son como soles” o, si así lo prefiere, de otras frases de uso demasiado común.

Aquí va:

Tus ojos son como soles porque sin ellos no hay día.

Tus ojos son como soles por la falta que me hacen en la noche y los inviernos.

Tus ojos son como soles porque me hacen sudar.

Tus ojos son como soles porque hay ciento de miles de millones de ellos en el universo, y de seguro hay varios mucho más grandes, bonitos y brillantes que los tuyos.

Tus ojos son como soles porque son rojizos de mañana, cuando se asoman al cielo, esclarecen durante el día y vuelven a enrojecer, ya exhaustos, antes de esconderse tras el parpadeo del horizonte.

Tus ojos son como soles porque me ponen el rostro colorado

Tus ojos son como soles porque devoran civilizaciones enteras, gota a gota, sobre altares de piedra.

Tus ojos son como soles porque atestiguaron los cinco ciclos de la existencia según la imaginación de los aztecas.

Tus ojos son como soles porque cuando se apaguen, se llevarán varios mundos consigo.

Tus ojos son como soles porque secan la tierra del campesino hasta volverla dura y estéril como un cuero de vaca.

Tus ojos son como soles porque hicieron que Alfonso Reyes compusiera un poema.

Tus ojos son como soles porque los llevo grabados en el escudo que me protege en batalla.

Tus ojos son como soles porque alguien los ve de noche con la vista alzada al cielo.

Tus ojos son como soles porque los heliotropos los buscan con la cara.

Tus ojos son como soles porque no puedo fotografiarlos de frente sin que me arruinen el cuadro completo.

Tus ojos son como soles porque si los veo fijamente por demasiados segundos, se me seca la mirada.

Tus ojos son como soles porque los topos no los conocen, y si los conocieran, quedarían ciegos.

Tus ojos son como soles porque Platón los buscaba desesperanzado en su ascenso hacia el exterior de la caverna.

Tus ojos son como soles porque alocan a las doñas igual que Luis Miguel.

Tus ojos son como soles porque han visto casi toda la guerra.

Tus ojos son como soles porque los vela el paso de la luna.

Tus ojos son como soles porque le dan vigor a Birdman.

Tus ojos son como soles por cómo atraviesan mis gruesas cortinas azules.

Tus ojos son como soles porque sólo pueden ver una mitad del mundo.

Tus ojos son como soles porque evaporan a los demonios y los espectros.

Tus ojos son como soles porque hay uno que quisiera consumirse en su interior después de la muerte.

Tus ojos son como soles porque obedecen sólo a la mano de Apolo.

Tus ojos son como soles porque se desparraman sobre cuerpos de bañistas.

Tus ojos son como soles porque están en todos mis dibujos de niño.

Tus ojos son como soles porque puedo cocinar una papa con ellos, si es verano.

Tus ojos son como soles porque, en algún otro universo, son el artificio de una mente siniestra.

Tus ojos son como soles porque comparten linaje con los hoyos negros.

Tus ojos son como soles porque los veo por más de una hora sólo los domingos.

Tus ojos son como soles porque preceden la voz celeste.

Tus ojos son como soles porque son laboratorios de fusión nuclear.

Tus ojos son como soles porque pueden exterminarnos a todos un día.

Tus ojos son como soles porque para ellos mi existencia es ínfima, fugaz e inconsecuente. 

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