OBRA: Contra Estados Unidos: Crónicas desmparadas

AUTOR: Diego Enrique Osorno

EDITORIAL: Almadía

AÑO: 2014

Diego Enrique Osorno es un escritor, director, guionista y periodista regiomontano que se especializa en la crónica periodística. De entre su obra, Contra Estados Unidos: Crónicas desamparadas se caracteriza por contener historias reales que narran de viva voz la violencia que desató la guerra contra el narcotráfico en México.

“La guerra contra las drogas” en Estados Unidos fue diseñada por el ex-presidente Richard Nixon, que tenía como objetivo controlar y criminalizar a las comunidades afroamericanas en la década de los ’60 y ’70, más allá de combatir los problemas reales e inmediatos de la droga que germinaba y se desarrollaba en la sociedad americana.

El planteamiento central del libro es la relación que existe entre dos sistemas que obedecen a las leyes de mercado y del consumo, no a las del código penal: el narco y la guerra. Explicado de la siguiente manera. El tráfico de drogas está ligado al concepto de mercancía, mercado, producción, distribución, compra y venta, ideas que circulan en otro concepto llamado Estado, que visto desde su estructura de poder y en su marco de legalidad, trata de combatir a través de la guerra esa dinámica ilegal del comercio de las drogas, pero se alimenta y vive de ella.

Las consecuencias de esta guerra, señaladas por Osorno, son justamente todo aquello lo que denuncian las víctimas de la batalla contra el narcotráfico: muertes, desapariciones forzadas, violaciones y torturas. Actitudes violentas que los integrantes de la Caravana por la paz han procurado denunciar en su recorrido por las calles de 27 ciudades de Estados Unidos, para sugerir la existencia de un mundo de paz, esperando respuestas que den solución al problema por parte de un gobierno estadounidense, respuestas que no se han proporcionado en su territorio mexicano, donde a propósito se han sufrido todas las atrocidades humanas de las cuales han sido víctimas.

La Caravana por la paz ha buscado en su recorrido (desde Los Ángeles hasta Washington), a través de la intervención de Estados Unidos, acabar con la guerra contra el narcotráfico que sólo ha traído violencia y masacre humana. El objetivo, encender una vela en medio de tanta oscuridad. Lo anterior se traduce en la búsqueda de la esperanza en medio de llantos y desesperación. Eso es una enseñanza real.

Intentando relacionar la tesis central de las crónicas con la realidad mexicana, puedo comentar lo siguiente: Felipe Calderón, entonces presidente de México (2006-2012), en muchos de sus primeros discursos mencionó que “combatir el narcotráfico” sería uno de sus principales objetivos durante su gestión política. Pero manifestó, además, un discurso oculto: ganar legitimidad frente a la sociedad mexicana, dejando claro el armamento militar con la que el poder ejecutivo contaba frente aquel que cuestionara o se saliera del marco legal del llamado estado de derecho.

A Latinoamérica le ha tocado sufrir las consecuencias del narcotráfico. Colombia, es otro ejemplo de país con su mayor traficante Pablo Escobar, frente a quien su país pidió la intervención de Estados Unidos, logrando el decreto en esta nación de la extradición de narcotraficantes hacia Estados Unidos. Sin embargo, Escobar encontró la fórmula para negociar con el gobierno colombiano. Bombas explotadas en plena ciudad, asesinatos del cuerpo militar y de personas inocentes. México no está alejado de ésto, Estados Unidos tampoco. El narcotráfico se mete con gente inocente, esos que pagan los platos rotos de un país que no ha sabido enfrentar de manera inteligente esta guerra, por el juego de conveniencias e intereses que están de por medio. El autor acusa algo real, el mismo Estado tiene vínculos económicos y políticos con la élite del narco. Es como esconder la producción mundial de las naranjas en plena época de satélites y GPS, como lo explicaría John Gibler. O como diría también el mismo escritor, quién puede encargarse de producir la invisibilidad oficial en el mercado de las drogas, la respuesta: El mismo Estado.

El logro de la Caravana es tremendo, aunque la resolución no haya sido una respuesta inmediata del Estado estadounidense. Pero si la respuesta de solidaridad de personas e instituciones que se permitieron apoyar y pronunciarse a favor de un movimiento que sólo pide paz y justicia. Lo demás vendrá con el tiempo y con la lucha. Sin saber de manera precisa, sin tener claro que lograrían algo, aun así las víctimas de la guerra contra el narcotráfico lo intentaron, intentaron la lucha. Eso también es una enseñanza. Como lo dijo Javier Sicilia a Diego Osorno, “Hacer lo que se tenga que hacer, lo demás no depende de uno”.

Por Ludivina Velázquez Aquino

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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