FILME: The Imposter

DIRECTOR: Barry Layton

PAÍS: Reino Unido/EUA.

AÑO: 2012

Nicholas Barclay desapareció de San Antonio, Texas, en junio de 1994. Con tan sólo 13 años de edad y sin rastro alguno de su paradero, su familia se resignó a encontrarlo con vida, llevando la pesada carga de la incertidumbre sobre sus hombros. Sin embargo, tres años y cuatro meses después recibirían una llamada que cambiaría sus vidas para siempre: Nicholas por fin había sido localizado, e incluso seguía con vida, pero no estaba en Estados Unidos… sino en España.

Octubre 7 de 1997: Linares, España. En plena tormenta, se registra una llamada telefónica reportando a un adolescente sin identificación, abandonado a su suerte. Pronto descubriremos que este otro joven no es Nicholas, sino un astuto y convincente impostor de 23 años que adoptaría su identidad con tal de sobrevivir. Inmediatamente, una patrulla es enviada a recogerlo para después ser dirigido a una casa hogar en donde será interrogado y, al mismo tiempo, podrá burlar a las autoridades locales, estadounidenses y, en una primera instancia, a la familia Barclay, encarnando el nombre de Nicholas en su arriesgado juego por el todo o nada.

“Desde que recuerdo, siempre he querido ser alguien más. Alguien que fuera aceptable”, nos dice el impostor la primera vez que sale a cuadro. Su rostro nos atrapa muy fácilmente: es muy carismático y resulta casi imposible no sentir simpatía por él, sobre todo cuando empieza a contarnos sobre su turbio pasado —en donde su abuelo racista forzaba a su madre de 17 años a que lo abortara— y lo que esta nueva oportunidad representaba para sí mismo, viviendo bajo el techo de una familia cariñosa y amable en otro país. Eventualmente, el solitario chico europeo que creció sin un verdadero amor paternal, es aceptado por la familia que, tiempo atrás, perdió a su hijo.

Quizás lo más impresionante de todo este asunto es que la familia Barclay lo recibiera con los brazos abiertos. ¿Tan desesperados estaban por recuperar a Nicholas que pasaron por alto cualquier mínima señal de que aquel otro era un farsante? ¿O será que, peor aún, siempre lo supieron?

The Imposter es un documental que aborda la historia de este increíble caso, narrándose por medio de los distintos puntos de vista de sus involucrados, incluyendo a los múltiples integrantes de la familia Barclay, a los principales investigadores del caso y, desde luego, al mismísimo impostor, cuyo protagonismo terminará por seducir hasta el espectador más reacio.

El poder de su mirada y sonrisa son altamente peligrosos; sus motivaciones e ingenio se vuelven tanto cualidades como las armas necesarias para efectuar sus engaños. Él es, por sobre todas las cosas, un sobreviviente, y no sería tan difícil dejarle de creer si no fuera por las condiciones extraordinarias por las que lo aceptó la familia Barclay, dejando un cabo suelto en un misterio que aún hoy en día sigue sin resolverse.

A grandes rasgos, podría decirse que el documental se compone en dos formas: la primera se construye por medio de las entrevistas en tiempo real, y la segunda, a través de la dramatización de los acontecimientos descritos en pantalla, con la particularidad de que, casi siempre, sucede desde el punto de vista del impostor, sumándole mayor simpatía a este y, al mismo tiempo, involucrándonos de lleno en el proceso, puesto que no solamente se nos está contando la historia sino que también la vivimos y formamos parte de ella.

The Imposter es un excelente ejercicio sobre el engaño y la manipulación, elementos que se acentúan principalmente en el uso de su protagonista pero también puestos en práctica por parte de sus realizadores —aquellos que decidieron armar la historia de manera cinematográfica en primer lugar—, combinando elementos básicos del lenguaje audiovisual y del género documental, para conformar una de las apuestas más originales, enigmáticas y cautivadoras de los últimos años.

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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