Por Ociela Villavicencio García

En este libro, Diego Osorno relata lo más sobresaliente del viaje que en 2012 emprende un grupo de mexicanos (familiares de las víctimas que surgen a raíz de la guerra contra el narcotráfico) impulsado por Javier Sicilia, escritor mexicano cuyo hijo fue otra víctima más de la guerra contra las drogas (el joven murió al atender el llamado de un amigo que discutía en un bar); desde que perdió a su hijo, Sicilia se encargó de organizar y emprender la “Caravana por la Paz”, que inició su camino en Los Ángeles y llegó hasta Washington D.C., esto con ayuda de organizaciones civiles de Estados Unidos, como Global Exchange, Angelica Foundation y otras.


Es así como el autor va narrando las crónicas acerca de cada lugar de Estados Unidos que visitan en este viaje, donde los diversos familiares de personas muertas o desaparecidas de distintos lugares de México y E. U. van relatando sus vivencias con los principales responsables de esta tragedia.


En este caravana, los mexicanos conocen a muchas personas de buena voluntad en algunos de los lugares por los que pasan, personas que les ofrecen comida, hospedaje y todo lo que sea posible. Pero también hay lugares difíciles en los que la gente que apoya al gobierno o al narcotráfico, que no se sensibilizan ante lo que ocurre y con los que no se puede hacer mucho.


También cabe mencionar que los que participan en la caravana con Javier Sicilia son mexicanos por lo regular humildes y estadunidenses que también han perdido a su familia.

Ellos se unen a esta caravana sobre todo por el amor y por la esperanza de que aparezcan sus familiares, de que se haga justicia con los que ya están muertos y también con la finalidad de dar a conocer lo que quizá sea desconocido para muchos: la barbarie que sin lugar a dudas se vive en México.


Aparentemente, el gobierno mexicano emprende una guerra contra el narcotráfico, pero en realidad sabemos que entre ambos hay una alianza para seguir preservando este negocio, en el cual Felipe Calderón, con esta consigna, se ha encargado de “combatir el narcotráfico” pero que en realidad sólo ha logrado incrementar el número de víctimas de esta guerra sin sentido. Los familiares de las víctimas han hecho sus denuncias presentes ante derechos humanos, sin embargo, estas no han tenido eco. Esta guerra que no está beneficiando en nada. Al contrario, ha cobrado muchas vidas y desapariciones.


Aunque no se expresa abiertamente, esta caravana le apuesta a la legalización de algunas drogas, ya que se considera más justo que alguien las consuma por elección propia a ser asesinados por otros sin siquiera tener nada que ver con el consumo de drogas o el narcotráfico.


Impulsados por esta desesperación e impotencia por las injusticias que se viven, la Caravana se aventuran a realizar este viaje en donde expresan abiertamente que son un movimiento pacífico que expone el tráfico de drogas, de armas y de personas; no espera tener resultados instantáneos, sino dar a conocer lo que en realidad está pasando, para así crear conciencia en las personas y, de ser posible, disminuir, detener o desaparecer la monstruosa guerra que se está gestando.


Ellos no se resignan a lo que paso. Al contrario: son fuertes y luchan a pesar de las adversidades por la justicia y paz en México.

* Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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