Por El Gato Raro

El jueves 13 de marzo del 2014 Diego Osorno me invitó a presentar un libro de Kyzza Terrazas, esto es lo que leí . No estaba nervioso ni drogado y lo dedicó a Rafa Saavedra y Zaratustra Vázquez

No recuerdo la fecha exacta en que tuve por primera vez en mis manos un libro de la editorial Moho se fue hace mucho y que ese libro no era mío pero recuerdo que me dieron ganas de robarlo, seguramente fue en un pasillo de la Universidad pues si hubiera sido en un Sanborns lo habría tomado primero para leerlo y luego llevarlo sin pagar como algunas veces lo hice, era estudiante, había prioridades.

Poco a poco me informé sobre la editorial de Guillermo Fadanelli, me volví fan de su trabajo y de los escritores que publicaba, Wenceslao Bruciaga, Constanza Rojas, Rafa Saavedra entre otros, pensé en algún momento de mi vida nombrar Conspiración Caramelo a uno de mis gatos o ponerme un tatuaje de alguna portada de sus libros o fanzines Moho.

Las cuestiones laborales y mis proyectos de promoción cultural hicieron que alguna vez trajera a Monterrey a Guillermo, (Willy para los amigos) un Encuentro de Escritores Jóvenes fue el pretexto para tener cerca y aprender de unos de los mejores escritores mexicanos.

Comento esto como antecedente pues sin la editorial Moho no hubiera conocido el mundo de los fanzines y esa “literatura basura” de la cual soy fan sin Fadanelli y Yolanda no hubiera conocido yo un chico de nombre extraño que vivió en un quinto piso en NYC, que dice ser mexicano, que tiene nombre raro, como de mujer y sabe donde esta Puebla y conoce el Himno Nacional Mexicano.

Sin duda editorial Moho me permitió conocer a Kyzza Terrazas y que este a su vez me otorgara el sentimiento que antecede al aplauso por leer y ver cosas chidas, un sentimiento que traducido a español es algo así como “puta por qué no lo escribí yo, puta madre por qué no le dije a Jessy Bulbo que si quería actuar en una película” la buena literatura debe catalizar, pienso.

Los textos de Kyzza son muy fanzinescos, es recortar y pegar insights algunos más duros que otros y otros más bellos que abstractos, Cumbia y desaparecer tiene ese inicio fuerte que te permite no despegarte de las páginas, leer “el sonido de un cerdo despanzurrado” no es cualquier cosa, yo acomode mientras leía las palabras de ese primer cuento y medio les puse orden en mi cerebro.

Reporte infraMe atrevo a decir que se llama Cumbia por lo violento y cadencioso que puede ser también la literatura.

Este libro nos presenta historias coquetas y absurdas, un presidente que cree que con su suicidio puede “bajar la bolsa” pone a pensar a más de uno en este México actual, Cumbia y desaparecer me permitió sentir celos de no tener un pedazo de porcelana azul chino enterrado en alguna parte de mi cuerpo o sentirme orgulloso de que en la primaria pública donde estudié (donde nos mandaban al recreo con canciones de un disco vinil mal revolucionado) teníamos un mimeógrafo.

Textos como Chicles de queroseno, que es la historia de una edecán que en 1999 ganó una competencia de belleza para una marca de cigarros, con todo lo que eso implica, es digna de llevarse al cine y presentarla en Cannes o mínimo en algún capítulo de La Rosa de Guadalupe, este libro te vuela la cabeza, te hace fantasear acostarte con azafatas para corroborar si su nombre, el de la azafata, es adecuado para una depresión tropical.

Cumbia y desaparecer es un libro de historia encubierto con una portada del Dr. Lakra pues nos dice que el 19 de Abril del 2002 León Trotsky escribió una carta y ese mismo mes pero el día 25 el Che Guevara pedía perdón por haber sido un revolucionario.

¿Las fechas no concuerdan con la historia verdadera? Eso señoras y señores también es literatura.

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