Por Francisco Javier Vázquez Burgos

Foto por Victor Hugo Valdivia “Los asuntos de grandes no es cosa de niños”

A Enrique Iván González López, alcalde del municipio de El Carmen, Campeche, capital económica de México, le apodan Satanás, y creo que no pudieron encontrar mejor mote para describir a este sujeto, quien es en verdad un diablo de la corrupción, la irresponsabilidad y el cinismo.

  En tiempos del ex gobernador Antonio González Curi, una imposición mal calculada de este iracundo personaje fracturó al PRI en El Carmen. Intentó hacer alcaldesa a Dulce Cervera, una vividora local del PRI, lo cual generó enojo y una gran desbandada de priistas que encontraron refugio en el PAN. Estos priistas enojados asumen la candidatura del PAN en el 2000, logran derrotar al PRI y gobiernan la isla del Carmen por tres periodos consecutivos. Es en aquella migración en la que Satanás se muda al PAN.

  En los tres primeros años no ocupó posición alguna; es hasta el 2003 que llega a ser diputado local. De ahí brinca a la delegación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), de donde más tarde lo corren e inhabilitan por actos de corrupción ligados a los productores de carbón. La Secretaría de la Función Pública (SFP) lo inhabilita para ocupar cargos en el ámbito federal y le aplica una sanción de varias decenas de millones de pesos, sanción que sigue en litigio.

  En el 2009 aspiró a la candidatura a la alcaldía de El Carmen por el PAN . Se la niegan, y en respuesta se retira del partido y retorna al PRI, donde, como pago por sus traiciones, le otorgan la Secretaría de Salud. Ahí arma un verdadero coto de poder, corrupción e irresponsabilidad.

  Varios atrasos en los pagos de energía eléctrica del hospital Manuel Campos llevan a que los no menos irresponsables empleados de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) corten el suministro eléctrico del edificio. El hecho coincide con la muerte de dos menores, que todos atribuyen al corte; las autoridades, por otro lado, niega la acusación.

  También se le acusa a Manuel Campos de no pagar el mantenimiento preventivo del acelerador lineal del Hospital de Oncología de Campeche. Cabe aclarar que de no haber sido por la intervención de las autoridades estatales, esto hubiera culminado en la suspensión del servicio de mantenimiento y se habría tenido que anular temporalmente la atención a los pacientes de cáncer en el hospital.

  A lo anterior hay que añadir una acusación por haber utilizado en otras actividades los recursos que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) enviaba al hospital.

  Hoy día le va muy bien en el PRI: lo protegen  de la sanción federal, le dan cargo estatal y luego lo impulsan a la candidatura a la alcaldía de El Carmen, donde tiene a la ciudad sumida en el abandono y endeudada a la comuna. Además tiene un préstamo solicitado y autorizado por 300 millones de pesos.

Su chiste más reciente fue una nómina que le encontraron y en la que queda al descubierto el pago de favores y complicidades. En ella se incluye a panistas y otros aviadores por el orden de cuatro millones de pesos mensuales, según denunciaron destacados miembros del PAN.

Pobre de El Carmen, tan lejos del cielo y tan cerca de Satanás. Y no se rían, pero este tipo, que siempre trae la cara enrojecida por ingerir bebidas inspiradoras, que quiere ser candidato a gobernador por el PRI, dice que todo es parte del pago por su traición al PAN.

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