¿Por qué le importaría esforzarse en romper un récord Guinness a un grupo religioso que cree que el fin del mundo está cerca?

Por Daniela García

Faltan unos segundos para que se cumpla el plazo impuesto para romper el récord. El reloj corre y marca ya 59 minutos.

Participantes y espectadores gritan, corean, se apoyan. La adrenalina se ha apoderado del enorme recinto dentro del gimnasio de la Universidad de Montemorelos y la gente mira impaciente al reloj. Una persona continua escribiendo furiosamente mientras el resto observa con impaciencia. De repente, alguien grita: “¡Paren el reloj!” y este se detiene, marcando 59 minutos y 52 segundos. Sólo ocho segundos menos de lo planeado. “Escribimos toda la Biblia en una hora”, se lee en las playeras de las personas que en ese momento se levantan de su asiento, aplauden y se abrazan. Alguien recoge la última hoja que faltaba y la acomoda con el resto. El notario público encargado de dar fe del evento se levanta de su silla y con una sonrisa anuncia que han logrado su propósito: en Montemorelos han escrito la Biblia en menos de una hora.

Fue Jalel Gómez, un joven estudiante de la facultad de Teología de la Universidad de Montemorelos, quien propuso la idea de romper el récord de transcripción de la Biblia. La escuela, abrigada y patrocinada por la Iglesia Adventista del Séptimo Día, estaba por celebrar su 70 aniversario. Con motivo de ello, directivos y la junta de consejo decidieron invitar a los alumnos a proponer ideas para conmemorar el nacimiento de la universidad. Así fue que los directores de las diferentes facultades que existen dentro de la casa de estudios (Medicina, Teología, Comunicación, Educación, Administración, Economía, Música y la Preparatoria) se reunieron con sus respectivos alumnos y lanzaron la convocatoria. Los congregaron a todos en los auditorios de las facultades y empezaron a hacer propuestas. Un estudiante de teología, de tez clara, cabellos oscuros y sonrisa permanente, a quien siempre le habían interesado los récords y gustaba de leer e investigar los que habían sido aprobados y publicados por Guinness, soltó la idea al aire: “¿Por qué no rompemos el récord de transcribir la Biblia en menos tiempo?” Ya que Jalel era alumno del área de teología, había sido exhortado por los directivos a pensar en algo que estuviera directamente relacionado con su religión y creencias adventistas. Unos propusieron realizar un monumento al libro sagrado, otros leerlo en conjunto. Pero su afición a los récords le dio otra idea, la cual comentó al pastor y maestro que estaba sentado junto a él, Juan José Andrade, un hombre alto y de pelo cano a pesar de su edad, quien consideró que la idea era buena. Juntos la propusieron ante la junta de consejo y fue aprobada.

I

La Iglesia Adventista fue fundada sobre creencias protestantes derivadas de la reforma luterana y la separación entre la Iglesia de Inglaterra y los católicos romanos, cuando el Rey Enrique VIII buscaba divorciarse de su primera esposa, Catalina de Aragón, para contraer nupcias con su amante, Ana Bolena. Las doctrinas y creencias de la Iglesia Adventista se basan completamente en la Biblia, en donde el pensamiento central es el sacerdocio de todos los creyentes, es decir, que tienen la misión divina de evangelizar. La Biblia es su doctrina central, ya que no cuentan con un credo propio. Ellen G. White, una de las fundadoras de la doctrina adventista, había pertenecido en su niñez a la Iglesia Metodista, separada de la Iglesia Anglicana, caracterizada por su firmeza a la hora de leer las sagradas escrituras, sin dejar nada a la interpretación. Llevó esa manera de pensar a su nueva iglesia, en donde no sólo fue parte de los fundadores, sino que se convirtió en una de las figuras principales debido a la cantidad de escritos que dejó, supuestamente de inspiración divina.

No fue casualidad que a la hora de idear una manera de celebrar el aniversario de la Universidad de Montemorelos, -meramente Adventista- se decidiera utilizar la Biblia como recurso.

El 24 de noviembre de 2012, en la Universidad de Montemorelos se terminó de transcribir la Biblia con un tiempo de 59 minutos 52 segundos. El libro, escrito a mano por un total de dos mil 153 personas, pesó 38 kilogramos y abarcó mil 731 páginas. Del total de participantes, 941 fueron hombres y mil 212 fueron mujeres. La persona de mayor edad que participó como escribiente tenía 94 años y la de menor edad sólo cuatro, aunque nada más redactó una línea. Se repartieron 2 mil 153 plumas (sólo una por persona) y se distribuyeron mil 900 playeras con el logotipo del evento: una Biblia abierta y la leyenda “Escribimos toda la Biblia en menos de una hora”.

El pastor Juan José Andrade y un grupo de alumnos encargados de la organización del evento, empezaron poco más de seis meses antes a trabajar en la logística. Primero se decidió utilizar la versión de la Biblia Reina Valera 1960, la más popular entre los adventistas de Latinoamérica. Después, se dedicaron a dividir el libro, que tiene un total de 31 mil 128 versículos. A cada participante le tocaría escribir entre 15 y 18 versículos. Durante los meses anteriores al día de la celebración, el pastor hizo pruebas para medir el tiempo que tardaría una persona en transcribir esa cantidad de versículos: aproximadamente 30 minutos.

Transcribir la Biblia no es una tarea fácil; se trata de un libro que consiste en otros 73 libros; 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, según el canon católico, que es al que pertenece la versión utilizada para la celebración. Existen libros tan largos que constan de hasta 150 capítulos, como el de Salmos. Haciendo cálculos, el pastor Andrade llegó a la conclusión de que si querían terminar de transcribir o copiar la Biblia en menos de una hora, necesitarían al menos unas dos mil personas participando al mismo tiempo.

De forma optimista, el pastor Andrade pensó que con el número total de matrícula en la universidad era suficiente para cumplir con el récord. El problema fue la apatía con la que se topó, cuando, en lugar de contar con 2 mil colaboradores, sólo encontró 700. Por más que buscaba apoyo y participación de los estudiantes, todo quedaba en promesas y conjeturas sobre si el día del evento se lograría reunir a la cantidad de personas que necesitaban. Tres días antes del previsto, las listas de participantes incrementaron y se anotaron las 2 mil personas que se necesitaban.

II

No es la primera vez que los jóvenes adventistas se proponen realizar una proeza de este tipo y lo logran. La Biblia que rompió el récord ahora descansa en una pequeña mesa de madera en la parte trasera de la biblioteca de la universidad, en donde se encuentra el Centro White a sólo unos pasos de la oficina del pastor Andrade. Junto a ella, con hojas amarillentas y pastas desgastadas por el tiempo, está su hermana mayor. Más de 40 años separan la creación de ambas, escritas por estudiantes; la más antigua fue redactada por los alumnos de la universidad a finales de la década de los 60. Mientras en el corazón del país se llevaba a cabo la revolución estudiantil más importante de los últimos años; cuando estudiantes de las principales universidades de México se levantaban contra el régimen priista del Presidente Díaz Ordaz y miles de vidas eran truncadas en una de las peores matanzas de la historia moderna mexicana, los estudiantes de la Universidad Adventista en Montemorelos, a miles de kilómetros de distancia, se dedicaban a copiar el libro sagrado. En esa ocasión tardaron poco más de un año en reproducirla, terminando a mediados de 1969.

El 24 de noviembre del 2012 fue un sábado, el día sagrado para los adventistas. De acuerdo con la tradición judía, el sábado es el séptimo día de la semana y si se lee la Biblia con detenimiento, en el Antiguo Testamento Dios le entregó a Moisés los Diez Mandamientos, donde se establece claramente que el séptimo día sería un día de reposo. El día de culto, de alabanza a Jehová. Tal vez ese sea el único credo de los adventistas; los Adventistas del Séptimo Día respetan esa jornada y le rinden culto a su dios. Como lo explica la Biblia, los días comienzan al oscurecer para los adventistas, es decir, al caer el sol del viernes, deja de ser viernes y se convierte en sábado y así consecutivamente. A pesar de eso, decidieron realizar la transcripción de en sábado, con la justificación de estar trabajando en un acto que consideran religioso, a pesar de que esté destinado a romper un récord humano, temporal.

Detrás de la montura de sus lentes, el pastor Andrade busca la cita bíblica que lo respalde. “Éxodo 20: Seis días trabajaras y harás todas tus obras. Más el séptimo día será de reposo para Jehová tu Dios”. “Lo dejamos para el culto, la oración… sin que eso significa que los demás días no hagamos culto. Se puede adorar a Dios todos los días”.

-¿Se considera de culto romper el récord?

– Sí. Fue una actividad espiritual, relacionada con la Biblia.

– ¿No está rompiendo con el día de reposo?

– Creemos que no- responde.

Esta creencia de los adventistas influye también en la población del municipio de Montemorelos, donde una importante cantidad de los habitantes pertenece a esa iglesia.

De viernes en la tarde a sábado en la tarde, no se les ve por ningún lado. No salen, ni a cenar, ni a comprar nada… Pero no son de aquí, la gente de aquí es católica, los adventistas vienen de otras partes de México a vivir acá porque está la escuela esa aquí”, explica un fornido joven que atiende una tienda de dulces, nieves y comida chatarra, mientras se recarga sobre el refrigerador. “No eran tantos, pero últimamente hay bastantes que vienen de otros lados”.

El viernes llovió en Montemorelos, pero el sábado salió el sol y aunque hacía frío, fue el día perfecto para que se reunieran miles de personas en aras de romper el récord. Intercesión divina, diría el Pastor Andrade. Habían rentado sillas y mesas que ya estaban acomodadas dentro del gimnasio, llevadas incluso desde Monterrey. La gente empezó a llegar a las dos de la tarde, se registró, recibió sus camisetas conmemorativas y se dirigió a su lugar. Cada coordinador estaba encargado de 20 personas y tenía ya en su poder las hojas en donde estaban impresos los versículos que le tocarían escribir a cada persona. Se les entregaban y levantaban las paletas verdes que tenían en la mano, lo cual significaba que ya estaban listos para comenzar.

A las tres de la tarde en punto, todas las paletas verdes estaban levantadas y se marcó el inicio de la transcripción; el silencio reinó en el recinto y el reloj empezó a correr.

III

A pesar de las pruebas hechas durante meses por el pastor Andrade y sus alumnos para mantener bajo control un máximo de variables, ya fuera que hubiera más personas de las que hubieran esperado, o que todos los participantes estuvieran en silencio y concentrados; apenas lograron terminar en poco menos de una hora. Y es que no contaron con el nerviosismo de las personas involucradas y los errores que estas podían cometer. Después de todo, no habían recibido con anterioridad los textos que les iba a tocar transcribir, y no todos se los conocían de memoria, como se había planeado en un inicio.

Había ciertas partes de la Biblia que eran más difíciles de transcribir; los proféticos del Antiguo Testamento contienen nombres complicados, al igual que algunas de las Cartas de los Apóstoles. Estos textos problemáticos ya habían sido identificados, y se asignaron a jóvenes estudiantes de las facultades de Teología y Letras, quienes por sus estudios ya estaban familiarizados con ellos. Aun así, tuvieron problemas para terminar rápidamente. Los retrasos se dieron en la sección del Éxodo, algo que el pastor Andrade no tenía contemplado. No se trata de un libro obviamente complicado, con nombres largos y resonantes, sino de un largo pasaje histórico en donde se narra la vida de Moisés, las plagas de Egipto, la salida del pueblo judío de aquel país africano y su travesía por el desierto para alcanzar su liberación.

La demora principal se dio cuando un joven menor de edad, que ya llevaba escrito poco más de la mitad del texto que se le había asignado, se equivocó. Durante las juntas previas al evento se les informó a los coordinadores que cualquier error en la escritura significaba que la persona debía de empezar de nuevo, sobre todo si se trataba de un error tan grave como el que cometió el niño; se brincó dos versículos completos. Empezó de nuevo y, tal vez por nervios, volvió a errar. En lugar de empezar una vez más, el niño desistió y cambió su lugar con un joven que había atendido al evento pero que por inscribirse tarde, no había tenido oportunidad de participar escribiendo. El coordinador lo señaló y le ordenó que se sentara a escribir. Todos a su alrededor lo apoyaron y lo vitorearon. El tiempo corrió en su contra, pero logró su cometido.

¡Sí se puede! ¡Sí se puede!”, se escuchaba que coreaban los participantes durante los últimos minutos que corrió el reloj.

Al terminar, el notario que dio fe del evento detuvo su reloj. Sólo ocho segundos menos de lo que se habían propuesto. Representantes de la Sociedad Bíblica, el Presidente Municipal de Montemorelos, dirigentes de la Iglesia Adventista a nivel nacional y representantes de la Secretaría de Asuntos Religiosos que acudieron al evento se levantaron y aplaudieron mientras los participantes se abrazaban, aplaudían y gritaban olvidando por completo el sentimiento de angustia experimentado momentos antes, cuando estaban seguros de que no romperían el récord.

El tiempo récord oficial es 59 minutos, 52 segundos y una décima de segundo”, gritó el Rector de la Universidad. Todos aplaudieron.

IV

Los Récords Guinness o El Libro de los Récords Guinness es una obra que se publica anualmente para presentar una colección de récords mundiales, ya sea logros humanos o naturales. Registra proezas de todo tipo: existen desde récords de personas que logran levantar más peso sobre sus cabezas, hasta la majadería más grande y la mayor cantidad de babosas en la cara… Su popularidad es tanta que, además de su publicación anual impresa, existe un sitio de internet, una serie de televisión y un museo dedicados a la marca.

Ser publicados en El Libro de los Récords Guinness, para los estudiantes y administrativos de la Universidad de Montemorelos sería la mejor forma de celebrar los 70 años de la fundación de la casa de estudios. Es por eso que, en cuanto el consejo educativo aprobó el evento de transcripción de la Biblia, el pastor Andrade buscó a la fundación. Mantuvieron contacto por correo electrónico y le informaron que la resolución tomaría hasta seis meses. El pastor lo consideró; esperar seis meses significaba que estaban terriblemente cerca de la fecha del evento. Le ofrecieron otra opción; pagar en libras esterlinas la cantidad de 13 mil pesos para recibir la resolución en sólo tres días…El Récord Guinness también es negocio. Tres días después, en un correo electrónico le informaron que debido a las políticas de la asociación, no podrían tomar en cuenta el récord. No tenían en sus registros nada relacionado a la Biblia o a la religión. Pero le ofrecieron otras opciones, como transcribir una historia, cualquier historia.

Pero la Biblia es una historia, es la historia de la salvación”, espetó el pastor Andrade. Para la asociación Guinness eso no importó, no aprobaría su récord. Por el otro lado, la universidad no estaba interesada en romper el récord si no se transcribiría la Biblia. “No quisimos que los muchachos se chasquearan, así que nos pusimos a pensar en qué íbamos a hacer”. El pastor, junto con los alumnos que le ayudaban a organizar el evento y los directivos de la empresa, decidieron hacerlo de todas maneras. El límite lo impusieron ellos mismos; ya se había roto el récord en otra ocasión pero con un tiempo de cuatro horas. Decidieron que fuera una.

Al cuestionar al pastor sobre la decisión de continuar con la transcripción de la Biblia, en lugar de buscar otra historia u otro libro, su respuesta fue clara:

Es un acto misionero, evangelizador. Se trata de decirles a todos el valor que tiene para nosotros la Biblia, que deben encontrar en la vida orientación para vivir. Promesas, esperanza, consejos oportunos… todo eso se puede encontrar en la Biblia”.

-¿Evangelizar sobre el inminente apocalipsis? ¿El fin del mundo?

– Como iglesia, tenemos un énfasis en el apocalipsis, pero tratamos de no perder la realidad presente. Hemos sido llamados a propagar el mensaje del tercer ángel, el mensaje bíblico. Debemos de prepararnos, si queremos encontrarnos con Jesús, debemos confesar nuestros pecados para ser perdonados”, dice mientras se recarga sobre su pulcro escritorio, en donde descansan dos libros: su Biblia y uno de los escritos de Ellen G. White.

V

El Movimiento Millerista en Estados Unidos empezó a principios de la década de 1840, con la interpretación del predicador metodista William Miller, quien tras leer el pasaje bíblico de Daniel 8:14: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”, llegó a la conclusión de que la segunda venida de Jesucristo se daría en el año 1843. Miles de personas creyeron en su palabra y se deshicieron de sus bienes, vendieron sus propiedades y donaron todo su dinero. Pero nada pasó; no hubo mensajes apocalípticos en el cielo ni terremotos que señalaran el gran rapto. Miller reconsideró, hizo cuentas nuevamente y llegó a la conclusión de que el siguiente año era la fecha real. La historia se repitió. A esto se le conoció como “El Gran Chasco”. Ellen G. White fue una de las personas que creyó en el predicador y, tras caer en depresión por no haber sido llevada al cielo en el gran rapto, recibió su primera visión, que casualmente le dejó saber que lo que en realidad había sucedido en esa fecha, era el inicio del juicio final.

Desde que se fundó oficialmente la Iglesia Adventista del Séptimo Día, tras la decepción de no haberse dado la segunda venida de Jesucristo y las visiones de Ellen G. White, los adventistas han sido cuidadosos en no dar fechas exactas del Armagedón. Podría ser bien en unos meses, unos años, unos siglos… Quizá hasta milenios. A pesar de haber aceptado la equivocación del pastor Miller; o más bien, sus malos cálculos, la Iglesia Adventista está caracterizada por sus creencias apocalípticas. Viven preparándose para ese momento, convencidos de que podría darse en cualquier momento. Pero por lo pronto, mientras llega el Apocalipsis verdadero, tienen todo el tiempo del mundo para seguir rompiendo récords.

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