Por Caracol Colunga

En Tabasco, la Mesa Rodolfo González Maza ha sido confundida, a lo largo de su historia, con muchas organizaciones similares. Se le considera a veces una asociación de periodistas, a veces un club de periodistas y hasta un consejo editorial. Pero no. La Mesa es sólo eso: un grupo de amigos periodistas que se junta para discutir temas sociales y políticos en el estado.

La Mesa nació cuando algunos amigos decidieron hacer una mesa redonda, sin directiva y sin jerarquía. Según el periodista Enrique Muñoz González, miembro del grupo, inicialmente eran 11 miembros: “uno falleció, […], Rodolfo González, por ello el nombre de la mesa. Dos de ellos se ausentaron, otro se agregó al grupo, para sumar nueve periodistas, todos con más de 20 años de labor en el medio”. Entre los miembros estaban Ausencio Díaz Trinidad, analista político del Heraldo, José Luis Gutiérrez, columnista del mismo diario y sub director del Semanario Razones y José Antonio Calcáneo Collado, director del Diario de la Tarde, columnista y comentarista.

Cada lunes se reunieron en las instalaciones del Diario de la tarde, dirigido por Calcáneo Collado, platicaron y comieron. Aunque recibieron muchas solicitudes de ingreso, decidieron continuar con los mismos miembros, debido a la confianza que habían desarrollado. Justo antes de una sesión de la Mesa, José Antonio falleció.

Captura de pantalla 2013-09-15 a las 08.55.19José Antonio Calcáneo Collado nació en Tabasco el 13 de junio de 1955. Su padrino fue dueño de una imprenta a la que él iba con frecuencia. En ese lugar escuchaba hablar a los periodistas que esperaban sus ediciones y se interesó por el oficio. Sus primeros trabajos los publicó en un semanario local, hasta que en 1983 tomó un curso de comunicación con Isidoro Pedrero Totosáus, a quien siempre consideró su maestro.

La carrera de José Antonio abarcó 30 años de su vida, durante los cuales fue corresponsal de medios nacionales, reportero del Diario de Tabasco y presidente vitalicio de la Federación de asociaciones de periodistas de México (Feparmex). Como presidente viajó a distintos lugares como el Tíbet, China y Argentina.

También presidió la Unión de Corresponsales de diarios nacionales en Tabasco, y maestro de periodismo, vía satélite, para la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh). Quizá su trabajo más importante es el que realizó al fundar Diario de la Tarde, el siete de junio de 1990, del que también fue director. El periódico inició como un proyecto de cuatro páginas y a la fecha tiene 32.

Uno de los que más me impactó fue la explosión de las válvulas de Pemex en la ranchería Alcachapan y Colmena, no recuerdo ahorita el año, pero fue algo muy fuerte por dos causas: una por la magnitud de ese siniestro, y dos porque entre la gente que resultó muerta habían muchos familiares míos. Esas válvulas están en parte del terreno que fue de un abuelo mío, y ahí alrededor, a unos cuantos metros, tenían sus casas las familias de dos tías.

Fui de los primeros en llegar a ese siniestro, porque veníamos de cubrir un reportaje en la zona de La Chontalpa. Entrando a Villahermosa vi que se levantó un hongo muy grande de humo, y pensé que era por el rumbo del aeropuerto, entonces le dije a Rubén Bedolla, el fotógrafo que venía conmigo, que se trataba de algo muy grande”.

Cuando el periodista René Alberto López entrevistó a José Antonio, le preguntó cuál había sido el acontecimiento que más lo había marcado en su carrera como periodista. Eso contestó. A pesar de todo, Calcáneo Collado siempre se consideró más reportero que director.

Prefirió estar en la calle, con ropa casual, aunque fue cuestionado por eso.

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Creo que soy un periodista vertical, trato de ser lo más congruente posible con mi forma personal de ser y mi profesión al mismo tiempo. Pienso siempre que debemos de ser agresivos profesionalmente hablando, para estar dando siempre lo mejor, pero no guerrillero. Antes de ganar una nota, debemos de respetar al ser humano, debemos de pensar cuánto daño podemos causar si magnificamos, si desviamos la veracidad de esa información. Creo que debemos, hoy más que nunca, pensar que de nosotros depende integrar a los periodistas en general, de prensa, radio y televisión. Tenemos que pensar que de nosotros depende mucho el futuro, estamos viviendo una situación demasiado difícil y a veces tenemos que valorar bien a quién le dejamos el espacio, porque nos utilizan”, contestó más tarde en la misma entrevista. También fue cuestionado por su cercanía con algunos políticos y poderosos que databa de cuando trabajó como jefe de la oficina de prensa en el gobierno de Enrique González Pedrero. También fue conocido porque muchas veces dio espacio a panistas, priistas y perredistas para que se acercaran a la Mesa Rodolfo González Maza.

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El nueve de septiembre de 2013, poco después de las dos de la tarde y antes de una junta con los compañeros de la Mesa, José Antonio se dirigió a su oficina. Cerró la puerta y por unos minutos nada pasó. En ese momento se escuchó un disparo y poco después se encontró el cuerpo del director. Tenía un balazo en la cabeza. Las investigaciones declararon que fue un suicidio. Nadie sabe realmente por qué Calcáneo Collado tomó esa decisión. Personas cercanas a él dicen que en los últimos tiempos estuvo deprimido porque la diabetes, enfermedad que sufrió mucho, lo había cansado totalmente. Sus compañeros lo recuerdan como un reportero de la vieja guardia que vivió, creció y murió entre la tinta.

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