Por Caracol Colunga

Captura de pantalla 2013-08-04 a las 09.53.10La mañana del sábado 20 de julio de 2013, Juan Pablo Liñán Montemayor despertó de muy buen humor. Recordó que más tarde habría fiesta con la familia de su esposa Verónica y se sintió aún mejor. La fiesta sería en una quinta donde habría alberca, todo un regalo en el verano de Monterrey y sus 38 grados de temperatura.

Pablo, Verónica y la hija de ambos, Tabatha, se enfilaron a la quinta. Ni siquiera los reportes de probable lluvia hicieron que su alegría se disolviera. En el lugar estaba toda la familia de Verónica jugando baraja y lotería. Pablo se sintió con suerte y entró a las partidas. Concentró su atención en la tabla.

¡Corre y se va corriendo! El músico, el corazón, la dama, el valiente, el paraguas…

-No sé tú, pero estas carnes se van a meter a la alberca.

Con esas palabras apareció su esposa en el juego. Así se hablaban entre los dos. A pesar de los 16 años que llevaban casados, bromeaban, se hacían guiños, se molestaban, reían como novios adolescentes. Verónica no supo en qué momento Pablo se fue corriendo, pero cuando ella llegó a la alberca, él ya estaba allí. Nadaron un rato hasta que la lluvia los interrumpió. Las nubes gordas y grises crujieron soltando una andanada de agua: los truenos asustaron a Tabatha, pero su padre la abrazó como solía hacerlo. Pasaron el resto de la tarde bailando.

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Juan Pablo Liñán Montemayor nació el ocho de octubre de 1975 en Monterrey, Nuevo León. Sus padres fueron Pablo Liñán y Beatriz Montemayor. Se casó con Verónica Garza Tamez y concibieron a Tabatha Liñán Garza, quien ahora tiene 14 años. Murió el 22 de julio de 2013, en un accidente de la planta siderúrgica Ternium.

Su esposa lo llamaba Mi bicho “por grandote, peludo y hermoso”, el resto de las personas le decían El bicho de Verónica. Ambos se conocieron en el Colegio nacional de educación profesional técnica (Conalep), donde estudiaron; a Verónica le caía mal Pablo porque solía bromear con todo y durante los años de escuela evitó su compañía, pero tres años después de graduarse se lo encontró de nuevo. No volvieron a separarse.

Pablo creció en la ciudad y vivió en San Nicolás. Allí adquirió aficiones que lo acompañarían el resto de su vida: fue un acérrimo seguidor del equipo Tigres; si un sábado transmitían juego de su equipo, veía las repeticiones durante el resto de la semana. Verónica a veces le preguntaba si no se cansaba de ver lo mismo y Pablo, con su clásico humor, le contestaba que si ella no se cansaba de ver telenovelas viejas por cable. No sólo le gustaba el soccer por televisión, siempre fue muy deportivo y practicó basquetbol, softbol, futbol. Llegó a tener un equipo de futbol amateur con sus hermanos, el Club Dinastía 7.

También le encantaba la música desde pequeño porque su padre fue músico de sonoras. Llegó a participar en la Sonora Súper Sultana (cuyas presentaciones eran en el estadio de beisbol) y Sonora México. Era natural que le gustaran las sonoras, la música norteña, Intocable, Arnulfo Jr. y Emilio Navaira. Sin embargo, su hija entró en la adolescencia y Pablo tuvo que diversificarse ya que la niña le pedía que le grabara canciones de boys bands como One Direction y popstars como Katy Perry. Verónica cuenta que Pablo llegó a traer esa música en su carro. Se le podía oír cantar en el baño, el comedor o la cocina.

Laboró en Ternium en el área de mantenimiento de maquinaria. Era un trabajador constante y poco antes del accidente que lo mató, había sido ascendido a empleado de confianza. Esto encajaba perfectamente con sus planes ya que le facilitaría volver a la escuela. Ya hasta había pedido informes en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Los turnos en los que trabajaba eran durante el día (8:00 am-5:00 pm) y la noche (3:00 pm-11:00 pm), pero prefería no tomar turno de noche ya que Verónica es diabética y hacía dos años que le habían puesto un riñón nuevo. Pablo tenía miedo de que ella se sintiera mal mientras él estaba trabajando, tanto que inclusive durante el día la llamaba constantemente.

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El domingo 21 de julio de 2013, Juan Pablo Liñán Montemayor fue a visitar a su mamá. Le dio mucho gusto encontrarse a todos sus hermanos en la casa, aunque ellos, juguetones como él, lo empezaran a molestar porque se le notaba mucho el lunar de canas que tenía en la cabeza.

-Te estás haciendo viejo, Pablo.

El sólo se rió. En la tarde fue con su esposa e hija por pizza. Escogieron ir al Little Caesars que está junto al canalón porque les quedaba más cerca de casa. En la noche se fue temprano a la cama, pero antes estuvo bromeando con Tabatha e insistiendo para que lo acompañara. Al final ella lo hizo y pronto se les unió Verónica. Estuvieron platicando los tres, abrazados, hasta que fue hora de dormir.

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Era alto, corpulento, con una dulzura que hacía que su cara amplia y chata, y su frente con algunas arrugas, pareciera siempre iluminada. A su entierro, en la ciudad de Apodaca, fueron muchas personas. Días después, los que lo quisieron se juntaron para jugar futbol y homenajearlo. Soltaron globos blancos al cielo.

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El lunes 22 de julio de 2013, poco después de las dos de la tarde, hubo una explosión en la planta de Ternium ubicada en la calle Guerrero. La empresa, constituida con la unión de dos antiguos rivales acereros, Hylsa e Imsa, dice que el accidente fue provocado por la fuga de gas en una de las válvulas de un horno de fundición de acero. A pesar de la gravedad de los hechos, los guardias de la fábrica impidieron la entrada de los bomberos y de Protección Civil.

En el lugar murieron dos empleados y en días siguientes fallecieron ocho más. Ternium envió a los heridos al hospital Nova, Muguerza y posteriormente a la clínica Blocker, en Texas. Además de Juan Pablo Liñán Montemayor, de 37 años, murieron: Uriel Ramírez Villanueva, de 20 años; Luis Alfredo Gómez González de 20; Martín Héctor Villarreal Almaguer de 48; Ever Armando Esparza Robles de 19; Juan Antonio Llamas Rodríguez de 50; Lucio Espíndola Esquivel de 32; Miguel Ángel Ruiz Posadas de 41 y Rubén Cabriales Maciel de 56. Cuatro personas más siguen heridas, algunas en estado grave.

Algunos medios alternativos señalan que la explosión pudo ser causada indirectamente por medidas de austeridad impuestas “hacia adentro” que impuso la empresa a raíz de la necesidad que tuvo de aumentar sus ganancias y reducir costos debido a la caída en sus ventas frente la entrada de acero chino al mercado mexicano. No obstante, los peritajes todavía no están hechos y hasta la fecha no hay evidencia de esa versión.

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Ese mismo día, Juan Pablo Liñán Montemayor despertó muy temprano cuando Verónica le habló. Encendió la televisión y la dejó en el canal 12, donde daban las noticias. Verónica lo abrazó y le rascó la espalda. Después se levantó para ir al baño, donde cantó un rato. Salió y se peinó frente al espejo. Cuando estuvo listo, se despidió con un beso. Su esposa lo acompañó hasta la calle, donde él subió a su Chevy y partió.

A las ocho de la mañana marcó a su casa, sólo para verificar que todo estuviera bien. “¿Alguna novedad?”, preguntó como siempre lo hacía. Verónica le dijo que nada y cortaron cariñosamente.

A las once de la mañana volvió a telefonear. -¿Alguna novedad? -Pues que vienen papá y mamá de Allende para la boda de la prima. -No se te olvide llegar con la señora del salón de belleza para que te arregle el cabello y te pinte y todo eso. -Ya me repetiste mil veces eso, eh. -No te enojes, nomás quiero que seas la más bonita de la fiesta. -No me enojo. Te amo mucho. -Yo también. Al rato te hablo de nuevo. Y entonces colgó.

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