FILME:Searching for Sugar Man

DIRECTOR: Malik Bendjelloul

PAÍS: Suecia/Reino Unido

AÑO: 2012

A principios de los ’70, un productor musical descubrió al mítico Sixto Rodríguez, un cantautor de Detroit cuyas conmovedoras letras rivalizan con las de Bob Dylan. Tras su etéreo encuentro, el productor decidió firmarlo para grabar dos discos que, desafortunadamente, no tuvieron el éxito esperado, culminando con la carrera artística del cantante.
Una de aquellas copias terminó en Sudáfrica, donde pasó a convertirse en un fenómeno cultural anti-apartheid. Dicha fama abrió puertas para que lanzaran aquellos dos únicos álbumes en Sudáfrica, y el nombre de Rodríguez superó en ventas a Elvis, trazando así una ironía que se cuenta por sí sola: mientras en un lugar Rodríguez se había convertido en ícono, en otra se perdió entre las sombras, siendo dado por muerto cuando la verdad era otra…
Searching for Sugar Man es un documental que recuenta el trayecto de dos fanáticos que a mediados de los ’90 iniciaron la búsqueda de su ídolo en un intento por descifrar el misterio de su paradero y destino. Así, el director Malik Bendjelloul construye un perfil del cantante mediante los diversos testimonios de gente con la que convivió de cerca.
No es sino hasta la segunda mitad del documental que encuentran a Rodríguez. Logran entrevistarlo, además de seguirlo en su día a día, despejando las dudas que envolvían su carrera musical y la popularidad que obtuvo en Sudáfrica. Por increíble que parezca, Rodríguez jamás se enteró de aquel otro éxito, y mucho menos recibió las enormes ganancias generadas por sus discos.
Rodríguez, como cuentan sus hijas, salió adelante dedicándose a la urbanización de Detroit, ciudad que nunca dejó. Después, en marzo de 1998, viajaría a Sudáfrica por primera vez en su vida. Ahí fue recibido como un rey, en una gira de seis conciertos. En una experiencia casi irreal (que ni sus hijas podían creer), Rodríguez por fin estaba en casa…
Por sus méritos, el documental recibió el galardón máximo en la 85° entrega de los Óscares. Además, revivió la carrera de Rodríguez, quien sigue viviendo en su precaria casa de Detroit y donando sus ganancias. Su eterna humildad, aunada a la tenacidad de su trabajo, lo vuelven una persona digna de admirarse, alguien único en su clase: un autor, un artista, un poeta.

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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