Ladies & gentleman: a continuación, la ceremonia inaugural realizada por tres niveles “cómplices” del gobierno

Por Carmen Libertad Vera

La estación Cristóbal de Oñate sería el punto final en aquel viaje a bordo del Tren Ligero. La idea era llegar a la parte oriente de la ciudad, amplio sector urbano, desconocido para no pocos tapatíos cuya noción de Guadalajara no va más allá de Chapu y la Colonia Americana. Zona metropolitana de concentrada densidad poblacional, la cual, y por completo, no pocas veces resulta al margen de políticas y proyectos culturales con financiamiento público o privado.

Por lo tanto, era importante atestiguar en directo la inauguración oficial de un nuevo proyecto tripartita: el Centro Estatal de Fomento a la Lectura (CEFL). Anunciado en forma previa y panegírica, (“jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?”), casi como la panacea universal destinada a erradicar, (“¿¡ahora sí!?”), los bajos índices de lectura en Jalisco; establecidos en el 2010 con un porcentaje poblacional de lectores del 24.8 por ciento, según cifras del Plan Estatal de Desarrollo 2013-2033 del gobierno estatal, comparativamente inferior al 28.5 por ciento del promedio nacional.

Siendo la meta gubernamental semejante objetivo a favor de la lectura, no era fortuito que dicha inauguración, programada a las 11 horas, se realizara en una fecha por demás significativa: 23 de abril, Día Mundial del Libro.

La fecha cayó en domingo. Por lo mismo, al salir de la subterránea estación del Tren Ligero, justo frente a la plaza 18 de marzo, era posible observar las tempraneras actividades de la Vía Recreactiva, manifiestas en un continuo movimiento de ciclistas, deportistas y paseantes que muy quitados de la pena recorrían la avenida Javier Mina.

Justo al costado poniente de esa plaza, a primera vista se distinguía el edificio a reinaugurar; espacio de un nivel y sobrio diseño donde hasta hace poco se ubicó la Biblioteca Municipal José Cornejo Franco, cuya clave administrativa fue la 14BBI0015T.

Propiedad del municipio de Guadalajara, la desaparecida biblioteca (“¿jarrito viejo, dónde te tiraré?”) estuvo funcionando como tal desde el 18 de junio de 1970.

Su acervo incluyó un catálogo de audiolibros y, entre otros servicios, contó con la promoción periódica de actividades barriales complementarias: cursos de cómputo básico, lectura de cuentos, talleres sobre diversos temas de interés general, incluida la nutrición, actividades manuales como elaboración de calaveritas tradicionales, etc.; algunas de ellas, dirigidas en forma específica a sectores sociales por inercia etiquetados como “amas de casa, personas de la tercera edad, invidentes o con capacidades diferentes”.

***

La desaparición de la Biblioteca José Cornejo Franco ocurrió debido a la decisión que tres niveles de gobierno asumieron en conjunto, con la finalidad de convertirla en la sede institucional del CEFL.

El diseño y reacondicionamiento del edificio recayó en el Estudio Lara Hermanos, dupla de diseñadores industriales en cuyo historial predomina la creación de llamativos y lujosos “conceptos” decorativo-ambientales de tipo residencial o empresarial. Esto último, de acuerdo al dossier digital de su sitio web, con mayor presencia en los ramos turístico-gastronómicos, como los restaurantes La Fishería, Ló, Cocina de Autor y El Huacal; o los proyectos desarrollados en el complejo vacacional V Conchas Chinas y en el Marival Residences Luxury Resort de Riviera Nayarit.

Como un dato que puede no resultar simplemente curioso, en relación al Estudio Lara Hermanos y su experiencia profesional vinculada con la cultura y, en específico, con la industria editorial, lo más sobresaliente es la exposición del 2012 montada en el Showroom COMEX, donde exhibieron nueve piezas únicas, intervenidas por convocados creadores conceptuales, (“whatever that means”), a partir de la reutilización como “materia prima” del primer lote con errores de impresión del libro “eos méxico (sic) El diseño de Mauricio y Sebastián Lara”, de Editorial Arquine.

De tal manera, el interiorismo en estilo lounge del Estudio Lara Hermanos es lo que de inmediato y sin duda alguna se identifica en to-d-a-s las remodeladas instalaciones del flamante CEFL, sitio donde, momentos previos a su inauguración, t-o-d-o era dinamismo y movimiento.

Dentro de aquel inusitado torbellino de actividad burocrática, una persona hacía relucir el amarillo de tres lámparas colgantes que penden sobre el deskroom blanco del área de recepción; elementos, por cierto, con enorme parecido a los utilizados por la firma de diseñadores en el proyecto FOSA, y colocados justo frente al muro donde sobresalen logotipos oficiales de: Secretaria de Cultura federal (SC), Secretaria de Cultura Jalisco (SCJ), Gobierno de Guadalajara (GB), Programa para el Fomento de la Lectura (PFL) y Ciudad Creativa Digital (CCD).

A poca distancia del mostrador, alguien trapeaba con gran esmero el piso de la entrada mientras otras personas recorrían distintos espacios alfombrados para confirmar en ellos que hasta el último detalle estuviera listo y en completo orden.

El combinado y multicolor mobiliario, alguno con evidente vocacionamiento para uso infantil, luce perfecto. Libreros, sillones, pantallas digitales, tapetes, divisores modulares, anaqueles, mesas de trabajo, etc., esperaron por la inauguración; t-o-d-o-s ubicados en su exacta y armónica distribución espacial, la que sugería volver fluida la circulación ambiental de los futuros usuarios.

Con excepción de la ausencia de cestos para la basura, advertida inesperadamente por una de las atareadas empleadas municipales, t-o-d-o, ab-so-lu-ta-men-te todo, parecía estar en su sitio dentro del rutilante CEFL.

Sólo faltaba la inauguración y el recorrido oficial por esas salas de consulta, aulas y espacios múltiples donde se impartirán diversos diplomados, así como una emergente Licenciatura en Fomento a la Lectura (sic), anunciada desde el 2014 por la SCJ, dependencia que en relación a esa nueva carrera informó entonces que sería validada por las dos instancias que luego, debido a un decreto presidencial, se fusionaron para convertirse en la actual SC: Conaculta, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, (“RIP”) y el INBA, Instituto Nacional de Bellas Artes, (“QEPD”). Este último, a través del desaparecido Centro de Investigación para el Desarrollo Cultural y la Educación Artística (CIDCEA), mismo que tuvo sede en la ciudad de Aguascalientes.

Sobre algunos muros del CEFL se pueden leer citas de autores como Borges, Zaid o Pennac, todas alusivas al libro o la lectura.

“Ojalá seas el lector que este libro aguarda”, señala en forma esperanzada una de esas frases.

***

Afuera, en la plaza cívica 18 de marzo, parte de la explanada aparece ocupada por un amplio toldo donde, bajo su sombra, se instaló sillería para un aforo de más de 500 invitados. Además de un amplio estrado frontal donde los juveniles integrantes del Ensamble Orquestal ECOS, perteneciente al Sistema de Educación Musical del gobierno del estado, ensayaban el repertorio a ejecutar, al mismo tiempo que los ingenieros de sonido realizaban las pruebas correspondientes desde una consola donde, ellos, ecualizan a placer los diferentes niveles de audio para cada instrumento y micrófono.

A un costado de ese escenario se alinearon tres toldos de menor dimensión (2 x 3 metros) para mostrar los productos (“fruta picada, manzanas, papas fritas y botellitas de agua”), que en verbena popular se obsequiarán al final del evento.

Óscar, miembro del staff encargado del montaje y logística del evento, comenta en corto la cotización actual del metro cuadrado para la renta de toldos, el cual tabula en la cantidad de 100 pesos.

Más allá, en áreas jardinadas del amplio entorno es donde, hipotéticamente y desde las alturas, la visión de un dron distinguiría algo parecido a unas desperdigadas parvadas de polluelos. Estos, a nivel de cancha, se identifican mejor como dos equipos de “mediadores de lectura”, la mayoría uniformados con encandilantes playeras en vibrante tono amarillo.

Cada equipo, bajo la supervisión de los respectivos coordinadores, realiza dinámicas señaladas en alguno de los ocho módulos que integran el diseño curricular del Diplomado en Profesionalización de Mediadores de Lectura que actualmente cursan.

De acuerdo al Manual de Operaciones del Programa Nacional Salas de Lectura, con clave CNCA-DGP-PNSL-01-12-2012 y elaborado por Conaculta en el 2012, ese diplomado “atiende a una necesidad central en el fomento de la lectura ya que los mediadores son agentes fundamentales en esta tarea, y […] busca que tengan óptimos niveles de calidad en sus funciones como mediadores”.

Su estrategia académica es en modo presencial, con carga horaria total de 216 horas, correspondiendo el 80 por ciento a teoría y el restante 20 por ciento a experiencias prácticas. Incluye además tres seminarios. Desde el 2011, a nivel nacional el diplomado está avalado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En la plaza, un tercer equipo de mediadores realiza un recorrido por los alrededores de la zona.

Todos los diplomantes fueron citados ahí desde las 8:30 de la mañana, con el fin de complementar debidamente sus tareas.

***

A la distancia, desde el estrado se escuchan acordes musicales que indican la continuidad de los ensayos. Las notas del danzón Nereidas impregnan de sincopada ambientación festiva la relajada atmósfera de la plaza, el mismo sitio donde alguna vez estuvo la antigua penal de Oblatos, el Lecumberri tapatío.

Ahí también estuvo (y se recuerda) una biblioteca en honor de la memoria de un ilustre personaje oriundo de Tepatitlán de Morelos, Jalisco: don José Cornejo Franco, (1900-1977), escritor, historiador, bibliotecario y bibliófilo, de quien en distintos sitios de Internet, incluida la inefable Wikipedia, cualquiera puede constatar su ficha biográfica, aunque las letras que formaron su nombre ya no estén colocadas, (“sic transit gloria mundi”) sobre la fachada del edificio re bautizado como Centro Estatal para Fomento a la Lectura.

Con relación al nombre del escritor e historiador tepatitlense retirado de la fachada del CEFL, a pregunta expresa formulada al funcionario cultural Juan Francisco Vázquez Gama, éste aseguró que “se va a reponer el nombre, tenemos las letras [metálicas], nomás que las quisimos pulir; las vamos a reponer en esta pared, tal y como estaban cuando era la biblioteca Cornejo Franco”.

Aunado a la posible recuperación nominal que adaptada al CEFL se rescate, algo importante que las autoridades culturales deberían dar a conocer de manera pública y por-me-no-ri-za-da, es el destino y uso que se dio a los catálogos bibliográficos, hemerográficos y digitales que conformaron el acervo de la antigua biblioteca; ya que no es lógico pensar que hayan desaparecido.

En lo que respecta al nombre de don José Guadalupe Leocadio Cornejo Franco, por fortuna existen otras bibliotecas que no han prescindido de honrar su histórica memoria, caso concreto es la ubicada en el interior de la Centenaria Preparatoria de Jalisco, de la Universidad de Guadalajara.

***

De nuevo en la explanada, poco a poco se advierte la llegada de un mayor número de asistentes a la inauguración del CFEL.

Desde algún micrófono se escucha una modulada voz: “En mi costal de cuentos, traigo cuentos, coplas, poemas, cosas sin fin, cosas de los tiempos idos, para volverse a vivir. ¡Cambiooo y comprooo, comprooo y vendooo, un cuento por otro cuento! Esta es la primera, primera llamada”.

Mientras tanto, sobre el escenario parte del equipo de logística decide solucionar los cambios de última hora. En forma apresurada agregan un sillón más a los cuatro iníciales. Los protocolos oficiales son impredecibles. Siempre hay alguien importante que a última hora debe ser agregado al presidium original. De allí que de improviso sea necesario cambiar t-o-d-o, hasta el acomodo de las adornadas mesas laterales.

Con la magia del masking tape se fijan cables sueltos. Se redistribuyen las macetas que luce el borde del estrado. Alguien coloca cinta canela en la primera fila de la sillería, reservándola así para los invitados especiales. Se comienzan a repartir listones impresos, a manera de pulseras distintivas, entre mediadores de lectura y otros asistentes.

La ambientación musical en ese momento reproduce grabaciones que van del bosa nova al soft jazz. En el aire se respira incipiente calor primaveral.

Llegado el momento, se anuncia a las personalidades que presidirán el evento. Cinco en total. Cada una pasa a ocupar su respectivo y descansado sitio, sobre los sillones verde kiwi recién reacomodados.

Después, uno a uno, los cinco funcionarios de los tres niveles de gobierno son anunciados formalmente.

Por el gobierno federal: el subsecretario de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura, Jorge Salvador Gutiérrez Vázquez, en representación de (“obvi”), María Cristina García Zepeda, titular de SC. Y Marina Núñez Bespalova, titular de la Dirección General de Publicaciones (DGP).

Por el gobierno estatal: Miriam Vachez Plagnol, titular de SCJ, en representación, (“obvi”), del gobernador del estado, Aristóteles Sandoval Díaz. Y Juan Francisco Vázquez Gama, titular de la Dirección General de Desarrollo Cultural y Artístico (DGDCA) de SCJ.

El nivel municipal contó con la presencia de Susana Chávez Brandon, directora de Cultura GDL, en representación de (“obvi”), Enrique Alfaro Ramírez, presidente municipal de Guadalajara.

***

Durante las intervenciones (“of course my horse”) se hizo énfasis del alto grado de colaboración existente en los tres niveles de gobierno, especialmente por parte de la segunda oradora, Susana Chávez Brandon, quien emocionada la definió como una relación de “complicidad”, misma que culminó en el “comodato” de la que fuera la antigua biblioteca municipal y los financiamientos que permitieron, en conjunto, la creación del CEFL.

En general, a ese proyecto se le consideró único en su género (“¡wow!”) a nivel nacional (“¡recontra wow!”). Y según recalcó en forma previa Juan Francisco Vázquez Gama, “no existe parámetro de referencia”, procediendo a hacer simbólica “entrega de estafeta” en el manejo del nuevo espacio a Carol Ann Johnson, profesora y psicóloga que ocupa ya el cargo de titular del CEFL, cuya trayectoria profesional incluye el fomento a la lectura con futbolistas del equipo Guadalajara (“¡me pongo de pie!”).

Fue la Dra. Vachez quien, elegante y cálida (“obvi”), hizo mención de los invitados especiales: Marisol Schulz Manautl (“aplausos”), directora de Feria Internacional del Libro (FIL); Patricia Rosas Chávez (“aplausos”), directora del proyecto Letras para volar; Efraín Franco Frías (“aplausos”), presidente del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA); Angélica Vázquez del Mercado (“aplausos”), directora general adjunta de Fomento a la Lectura y el Libro de la DGP; Laura Niembro Díaz (“aplausos”), directora de Contenidos en FIL; Laura Patricia Cortés Sahagún (“aplausos”), directora de la Red Estatal de Bibliotecas; Rogelio Domínguez Montejo (“aplausos”), director de Bibliotecas Municipales; además, para no incurrir en elitismos, también mencionó a los más de 200 mediadores anónimos ahí presentes entre la audiencia (“bien muchos aplausos”).

La funcionaria estatal anunció “que habrá actividades para toda la comunidad que vive cerca, la comunidad que por cierto estaba preguntando, esperando la reapertura de la que era [“eraaaa”], la Biblioteca José Cornejo Franco y que ahora es [“right now!«] un Centro de Fomento a la Lectura”.

Anunció además la creación de talleres, conferencias, diplomados y un centro de formación “para aquellos que se dedican pro-fe-sio-nal-men-te al fomento de la lectura”.

En forma por demás optimista, sin citar alguna fuente estadística referencial, la Dra. Vachez mencionó convencida que “las cifras de lectura en nuestro país han subido en los últimos años”.

Para concluir, invitó a los presentes “a acompañarlos en los eventos que para ellos tenían y a visitar, luego, el CEFL”.

El cumplimento de esa invitación todavía debió esperar. Faltaba la intervención final, única presentada por escrito y leída en ese evento, a cargo de Jorge Salvador Gutiérrez Vázquez, funcionario que después de los agradecimientos pertinentes (“¡faltaba más!”), señaló los beneficios a lograr en relación al diálogo comunitario que la creación del nuevo espacio daría “ese proyecto pretende enseñar políticas públicas de fomento a la lectura, la escritura y la oralidad para el estado de Jalisco, con impacto en la región” (“aplausos”).

Los alcances del CEFL atenderán de manera inclusiva, dijo, «comunidades en situación vulnerable, con capacidades diferentes, en situaciones de marginalidad».

Todavía resonando los aplausos finales, los cinco funcionarios de los tres niveles de gobierno bajaron del estrado para, en compañía de los invitados especiales, ocupar un lugar en la exclusiva primera fila y presenciar así, («democráticamente»), el programa cultural que a continuación se efectuó.

***

Mientras los artistas aparecen sobre el escenario, se abre aquí un paréntesis informativo.

(De acuerdo a cifras oficiales citadas por algunas fuentes noticiosas, para la creación del CEFL se destinó un presupuesto global superior a los 6 millones de pesos: 2 millones 200 mil provenientes del sector estatal y 4 millones otorgados por el sector federal; montos que durante un periodo de doce meses previos, permitieron rehabilitar el espacio municipal ubicado en el 2418 de la avenida Javier Mina).

Se cierra paréntesis informativo. Los artistas inician su presentación,

***

Sobre el escenario, los promotores culturales Tránsito Campechano y Alejandro Briseño, combinando estilos de narración oral y cuentacuentos a los que añadirían cierto toque de interactividad standupera (“faltaba menos”), en dos celebradas intervenciones ofrecieron la divertida interpretación, que no lectura, de cuatro breves textos literarios.

Por su parte, los integrantes del Ensamble Orquestal ECOS, sobriamente ajuarados en gama de negros, emocionaron a los oyentes interpretando coral y musicalmente piezas de los soundtracks de las películas (“ovviamente, signor Sartori”), Harry Potter, Aladino y El Libro de la Selva. Discretamente, el maestro de ceremonias recordó al público que todas inspiradas en obras literarias. (“En ese momento J. K. Rowling, Galland, y Rudyard Kipling lanzaron un suspiro de tranquilidad y pudieron equipararse con Disney, Pixar y la Warner Bros.”). La ovación final (“clap, clap, clap, #MonsiváisDixit”), fue estruendosa.

Durante todo el evento, justo en el pasillo central habilitado entre los dos bloques de sillería, llamó la atención la abanderada presencia de distintos miembros del Pentatlón Deportivo Militar quienes, rotatoriamente, hicieron guardia presencial.

***

Acto seguido, funcionarios, invitados especiales, agregados culturales, mediadores, promotores, buena parte del público en general, y una que otra cronista que andaba por esos rumbos, encaminaron sus pasos hacía el ingreso principal de CEFL.

En la entrada principal, un listón rojo era sostenido por las manos de dos promotoras de lectura llegadas de Chapala y Ameca, y presentadas como las de mayor antigüedad en Jalisco.

El listón fue cortado con demostradas tablas escénicas por los representantes (“venerada trinidad presupuestario-cultural”) de los tres niveles de gobierno partícipes en la festejada creación del espacio que desplazó las funciones, («que no funcionamiento»), de la anterior biblioteca.

Instantes después, los distintos espacios del CEFL lucieron casi al tope. “Casa llena!!!», comunicó en Twitter la cuenta @larahermanos. Por aquí y por allá t-o-d-o era sonrisas complacidas y expresiones de beneplácito. (“¡Ah! ¡Oh! ¡Qué chido!) Fotos y selfies al por mayor. Socialización y comentarios a la orden del día. Unos mediadores pasaban lista a algunos de los 600 títulos que sobre los anaqueles encuentran. Entre otros autores ubican a Cortázar, Vallejo, Amara, Salinger, Lu Hsun, Szymborska.

Un grupo conformado por alrededor de 25 personas, se encuentra acomodado sobre los niveles de un alfombrado mini graderío. Están en espera de recibir por parte de los funcionarios culturales, el diploma que los acreditará como mediadores de lectura profesionales.

Al mismo tiempo, allá en la zona donde se desarrolla la verbena popular, con rapidez metéorica se agotaban las existencias de fruta picada y manzanas (“yumi yumi”), papas fritas (“crunch crunch”) y botellitas de agua purificada (“glup glup”).

***

Seguramente, la azul mirada de don José Cornejo Franco (cuyo nombre en letras doradas a lo mejor algún día reaparecerá sobre la fachada del CEFL) miraría con agrado esa gran concentración a favor del libro y la lectura. O quizás, con el escepticismo del que siempre hizo gala, antes de cualquier posible juicio, esperaría los resultados concretos y reales que a futuro habrán de producirse más allá de una ya previsible multiplicación estatal de salas de lectura y de licenciados o mediadores profesionalizados .

Quizás, como alguien expresó ahí en voz no muy alta, él pensaría:

“¡De lengua me como veinte platos! En este país donde impera el analfabetismo funcional y muy pocos ‘len’, como dijo aquel, lo que verdaderamente importa en cualquier proyecto a favor del libro y la lectura, no son los millones invertidos en espacios bonitos, ni los lucidores protocolos inaugurales; sino los resultados favorables y concretos que logren a corto, mediano y largo plazo”.

Mientras tanto, Jalisco a nivel nacional, y México en el plano internacional, seguirán registrando un panorama no muy alentador en lo que a los índices poblacionales de lectura se refiere.

Comments

comments