Por María Fernández

Llevo algunos días tratando de poner mis ideas en orden acerca del tema sobre el que quiero escribir, pero me ha resultado difícil llegar a una conclusión. Así que tal vez esto que les comparto no sea más que un compilado de preguntas que no tienen respuesta pero que dan pie a un análisis acerca del futuro de la música.

 Es una realidad que estamos en una era digital —de ahí que me estés leyendo en una pantalla—, y con eso me refiero a que la mayoría de las cosas que hacemos en el día a día involucran un aparato electrónico. Una de esas cosas es escuchar música. Ya sea en tu computadora, celular, iPod o todos los otros aparatos que inician con “i”, vivimos una época digital sin precedente. Ahora poder escuchar música involucra una serie de personajes y escenarios que, si bien mantienen contentos a los consumidores, disqueras grandes y otros servicios web, dejan a un lado al personaje principal: los músicos.

 Y es ahí donde me entra una gran duda respecto a lo que pasará con la forma en que escuchamos música. Hace unos días, más de 700 disqueras independientes* se unieron para luchar por un trato justo en un entorno digital. Después de que YouTube sacara a la luz nuevas políticas para los sellos independientes, que podrían ser calificadas por muchos como desventajosas, ahora son los sellos mismos quienes se unen para defender sus derechos. El resultado es la iniciativa Fair Digital Deals Declaration, apoyada por Worldwide Independent Network, y que consiste en una serie de puntos —a forma de manifesto— que reclaman un trato más justo para los artistas.

 Los cinco puntos se resumen en un mejor reparto económico (justo) de las descargas y el streaming, así como una mayor transparencia, en cuanto a información se refiere, para los músicos que están involucrados en estos servicios web. Y es que para ellos es inevitable sentirse frustrados al no tener la certeza de cuánto dinero deberían recibir por sus canciones y qué porción de éste le corresponde a los servicios web y disqueras. Este dilema lleva ya un largo tiempo, pero es ahora cuando surgen tantas dudas por ambas partes acerca de la dinámica a seguir.

 Uno podría pensar que un mayor acceso a la música mediante servicios web significa que bandas con menos posibilidades de ser escuchadas ahora tienen acceso a un público más amplio. Lo que es cierto es que algunos opinan que plataformas como Spotify, YouTube, iTunes, entre otras deben ser vistas —por los artistas— como un servicio en el cual pueden ser descubiertos y no como una fuente de ingreso.

En un artículo escrito por David Byrne para The Guardian, el músico discute varios temas que involucran a la música y la situación digital actual. En él establece como su tesis que “el internet absorberá todo el contenido creativo del mundo”. Esta es sólo una de las ideas que aún me sigo cuestionando acerca del Internet y la industria no sólo de la música, sino de las artes.

David Byrne – Once In A Lifetime


*Algunas de estas disqueras son XL, Beggars Group, Domino, Sub Pop y Secretly Canadian

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