Por Raymundo Pérez Arellano

En abril de 2009, Rubén “El Nene” Granados fue detenido por elementos del ejército.

Rubén trabajaba con los hermanos Beltrán Leyva y se le conocía por, entre otras cosas, sus rencillas con otro de los narcos famosos de guerrero: Rogaciano Alba, cacique del municipio de Petatlán.

El Nene y su familia vivían en el poblado de San Luis de la Loma, conocido en Guerrero como San Luis de la Goma por su producción histórica de amapola.

Tras la detención de Rubén, su hermano Salvador quedó al frente de la “empresa” familiar.

Los Granados continuaron en el cultivo y rayado de amapola, de donde se extrae la goma de opio.

El negocio seguía boyante hasta que la disputa por el territorio llegó al municipio de Tecpán de Galeana, donde se ubica San Luis de la Loma. La Familia Michoacana intentó apoderarse del lugar.

Pero no sólo querían controlar la producción de amapola, también quisieron desplazar a los Granados de sus terrenos ya cultivados y listos para producir goma de opio.

La Familia no pudo entrar, pues los Granados y su red de colaboradores se lo impidieron a plomo y sangre

Entonces fue que miembros del ejército mexicano entraron en la disputa entre los Granados y La Familia.

El 1 de septiembre de 2012, en el poblado de El Tule, la familia Granados celebraba el cumpleaños 17 de Jorge Granados Ávila. Dos Hummers llegaron hasta la casa de las abuelas del festejado, artilladas y llenas de soldados del 19° batallón de infantería.

Apuntando con sus fusiles G3 preguntaban los nombres de los asistentes. A todos los hombres de apellido Granados los subieron a los vehículos y se los llevaron.

Ahí se retuvo sin orden de aprehensión a Jorge Granados, Heber Daniel Granados García y Bulmaro Granados Sánchez, todos de 17 años. También se llevaron a Joaquín Granados Vargas, de 37 años y parapléjico. Los soldados retuvieron a José Olea López, de 17 años, y a José Carlos Atrixco Isidra, de 23, ambos ayudantes de Joaquín.

Al día siguiente encontraron a los seis jóvenes asesinados a tiros en un paraje a cinco kilómetros de la fiesta.

La Procuraduría de Justicia de Guerrero informó en un comunicado que elementos del 19° batallón de infantería mataron a los seis jóvenes luego de que éstos los agredieran a tiros.

Un año y un mes después, la versión cambió. En octubre pasado, elementos del ejército llegaron otra vez a Tecpán de Galeana en busca de la familia Granados, esta vez para disculparse públicamente por el asesinato de los muchachos. Fue en una ceremonia privada donde el militar que representó a la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) admitió que en el ejército mexicano hay buenos elementos y otros que no lo son. Después entregó dinero a las familias afectadas.

Por el asesinato de los Granados enfrentan proceso penal 10 elementos de tropa y un mando de la Sedena, detenidos todos en una prisión militar.

Los Granados en El Tule continúan preguntándose porqué los mataron. Bulmaro Granados, uno de los patriarcas de la familia, me dijo desconsolado:

Si hubieran andado mal, pues estaría de acuerdo en que los maten, pero eran unos jovencitos que empezaban a vivir.

La verdad sobre los granados apareció luego de múltiples dictámenes periciales. Entre ellos se evidenció la imposibilidad de que Joaquín, quien permanecía postrado en silla de ruedas, pudiera haber llegado al lugar donde fueron masacrados. También se comprobó que ninguno de los jóvenes había disparado un arma. Otra de las pruebas contundentes en el caso fue que algunas de las armas que aparecieron junto a los cuerpos debían estar en una posición diferente, por lo que los peritos concluyeron que fueron sembradas.

A mediados de noviembre de 2013, Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa, solicitó durante una ceremonia en Sonora que se le ampliarán las facultades al ejército.

Ya no sólo quieren ser auxiliares en el combate a la delincuencia, dijo el militar, ahora piden leyes que les permitan investigar y denunciar ilícitos. De esta forma, asegura el general Cienfuegos, serían más eficientes en el combate contra la delincuencia.

Pero, ¿para qué quiere el ejército la facultad para convertirse en una especie de Ministerio Público?

Quizá para no volver a pedir disculpas públicas en casos de asesinato, como ocurrió con la familia Granados.

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