Por Homero Ontiveros

Le pedimos a Homero Ontiveros, músico de Inspector y periodista cultural, que elaborara la lista anual de recomendación musicales de El Barrio Antiguo. Este es su veredicto:

 Esta no es una lista definitiva. Ni siquiera es acerca de “lo mejor de”, puesto que eso sería un empresa por demás subjetiva. Sin embargo, sí puede ser una lista de recomendaciones sobre algunas producciones que vieron la luz en este 2013.

Este tipo de ejercicios en realidad suman; muchos podemos hacer nuestras propias listas y siempre habrá algún disco que los demás no hemos escuchado y que nos pueda marcar.

Así que, bueno, esta es mi lista de recomendaciones del 2013. Por cierto, no tiene ningún orden de importancia.

1.- The Next Day (David Bowie)

Después de 10 años, el camaleón del rock regresa con un disco muy reflexivo, desafiante y lleno de melodías con personalidad propia. Sin duda Bowie está muy lejos incluso hasta de su propio mito.

2.- Shangri La (Jake Bugg)

El joven ingles presenta este disco casi terminando el año. Producido por el gran Rick Rubin, su merito es no repetirse. Si en su momento algunos críticos lo nombraran “el nuevo Dylan”, Bugg tratará de tomar su propia distancia. Canciones que deambulan entre el folk y el rock, incluso de pronto haciendo un pequeño guiño al punk. El trabajo realizado en las guitarras es sobresaliente por parte del productor. Este disco es adictivo.

3.- León Benavente (León Benavente)

Estos españoles aparecen en la escena con su disco homónimo. La banda es el resultado de la unión de músicos que acompañan eventualmente a otros artistas como Nacho Vegas, Abraha Boba y Cesar Verdú. Letras filosas, sin miedo a provocar heridas; muy buen manejo de las imágenes en relación a la música. Este es un rock sin parafernalia, vestido del algún color oscuro, rock que camina con pasos firmes. Resalta el trabajo realizado en el bajo: líneas con mucho movimiento que le aportan actitud melódica y gran soporte rítmico.

4.- No Beginning No End (José James)

El cantante norteamericano, que fuera reconocido a nivel mundial por su aportación vocal al jazz aderezándolo con pinceladas de hip hop, y que le valiera participar con infinidad de músicos de la escena de jazz mundial, sacó este año No Beginning No End, un disco que, en sus propias palabras, “se aleja de todo lo anterior hecho”. Es decir, abre la amalgama de colores: se aleja del jazz, pero se acerca al soul y al R&B con reminiscencias de artistas como Bill Withers o Marvin Gaye. Un disco realmente disfrutable.

5.- Push the Sky Away (Nick Cave & The Bad Seeds)

Cave regresa en un viaje junto a The Bad Seeds, lejos de aquel Dig, Lazarus, Dig!!! . En este disco hay más calma, pero es esa calma tras la que se esconde la tormenta; agonía lenta en un disco lleno de poesía y melodías que corren por las venas. Un disco hermosamente nostálgico o nostálgicamente bello.

6.- Woman (Ryhe)

Debut de este dúo formado por el canadiense Mike Milosh y el danés Robin Hannibal. Este es un disco donde la sensualidad del R&B y el soul se mezclan con el pop y la electrónica. Canciones que derraman sensualidad entre sus melodías y que funcionan mejor a media luz. Arreglos sin tantos alardes pero con la desnudez de la caricia. Este es un disco muy fino que seduce; la elegancia hecha música.

7.- Almah (Avishai Cohen)

El músico, contrabajista e israelí presenta su nuevo disco: Almah. En él se hace acompañar por el pianista Nital Hershkovits y el baterista Ofri Nehemya. Si bien tiene un formato de trío, éste también se hace acompañar por un cuarteto de cuerdas y un oboe. En este disco, el jazz y la música clásica van de la mano formando texturas melódicas de paisajes sonoros cercanos a la contemplación auditiva; es una experiencia que invita a la introspección. No es solamente un diálogo entre los músicos, son grandes murales sónicos en los que los ellos dan pinceladas en una misma dirección. Un disco bello en todos los sentidos.

8.- Ghost on Ghost (Iron & Wine)

Sam Bean se ha ido alejando poco a poco de ese sonido tan rústico usado en sus inicios, ese en el que sólo había una guitarra y su voz. Para este disco echó mano de músicos de talla mundial como Brian Blade, Tom Garnier, Steve Bernstein y Rob Burger, entre otros. Bean decidió realizar un trabajo autocomplaciente. En ese sentido podemos encontrar agradables riesgos en la orquestación y sobre todo en las estructuras de las canciones. Son temas para escucharse al comenzar la jornada, para viajar, para entender que la música, al igual que la vida, está llena de pequeños detalles.

9.- Chances (Illya Kuryaki & The Valderramas)

Los argentinos aparecieron este año con Chances, disco que les mereció un Grammy Latino por Mejor Canción Urbana por su tema “Ula Ula”. Funk de knock-out, mucho groove y actitud desafiante, con sus coqueteos al soul, rock y R&B. Un homenaje a Luis Alberto Spinetta y algunas colaboraciones (con Molotov una de ellas) también aparecen este disco explosivo. “The funk is back, mother fucker”, sueltan como aviso los Illya al comenzar la música.

10.- Mechanical Bull (Kings of Leon)

Después del éxito logrado con Only By the Night, los hermanos Followill ofrecen un disco que marca distancia de su anterior producción. Su sonido muestra la madurez de los sencillo y lo espontáneo, es decir, tiene la madurez de la evolución, pero conserva la esencia de su primer material. Al escucharlo, uno siente que los Kings no tienen prisa ni mayores pretensiones que tocar simplemente rock.

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