Los efectivos de la Marina mantienen operaciones en el noreste del país desde hace por lo menos tres años. Durante ese tiempo han dado resultados que han impactado en la opinión pública, como la muerte de Ezequiel Cárdenas Tony Tormenta, Heriberto Lazcano El Lazca o la detención de Miguel Treviño Morales Z-40.

Pero también existe otra realidad que comienza a documentarse en la región.

Desde el 29 de julio de 2013, seis ciudadanos de Tamaulipas y Nuevo León están desaparecidos y todos tienen algo en común: la última vez que fueron vistos se encontraban detenidos por personal de la Secretaría de Marina Armada de México.

Aquella madrugada, José de Jesús Martínez Chigo se despidió de su cuñado Margarito cerca de las dos de la mañana. Subió en compañía de Diana Laura Hernández, de 17 años, a su camioneta Cherokee. Iban rumbo a la casa de ella después de haber tomado algunas cervezas. En el boulevard Carlos Canseco, en la colonia Reservas Territoriales de Nuevo Laredo encontraron un retén de la Marina. A lo lejos, Margarito vio que los revisaban. No se preocupó demasiado, sólo habían bebido un poco. Fue por un café a la tienda de la esquina. Al regresar vio una escena que lo inquietó: un efectivo de la Marina iba al volante de la camioneta de su cuñado. Decidió tomar su automóvil y seguirlos con discreción. Recorrieron las calles hacia el poniente de Nuevo Laredo. Finalmente llegaron a la Unidad Deportiva de la ciudad, un sitio donde los marinos establecieron su base hace más de dos años, impidiendo a la ciudadanía hacer deporte en esta área.

Margarito vio entrar dos camionetas de marinos y la Cherokee dorada de su cuñado. Entonces marcó al celular de su cuñado. Sólo sonaba la grabación del buzón de voz. Desde entonces no se sabe dónde está José de Jesús, quien a sus 33 años trabajaba en un taller de soldadura. Tampoco se sabe dónde está Diana Laura, promotora de ventas de VeTV.

Esta fue la primera desaparición forzada de la que acusaban a personal de la Marina en 2013. Pero no es la única.

El 30 de julio, Raúl David Álvarez Gutiérrez, de 17 años, circulaba por la calle 15 de septiembre, también de Nuevo Laredo, cuando una pick up y un camión de la Marina se le emparejaron y le pidieron que descendiera para una revisión. Fue la última vez que se le vio.

En Nuevo León también se denunciaron desapariciones. En Colombia, municipio de Anáhuac, la Marina tiene desde hace tiempo un retén sobre la carretera Nuevo Laredo-Piedras Negras. También cuenta con una base de operaciones en un antiguo museo de la localidad. Apenas el pasado tres de agosto, elementos de la policía municipal destacados en Colombia pidieron apoyo de los marinos para intervenir en una denuncia por un pleito entre dos jóvenes. Los marinos detuvieron a Humberto del Bosque Villarreal, un joven de 33 años egresado del Tecnológico de Monterrey. Se lo llevaron junto con su auto, un Mustang gris descapotable. Todo esto lo vio su padre, Humberto del Bosque Gutiérrez. Pidió información a los marinos y el capitán Raúl Sánchez Labrada le dijo que estaban investigando a su hijo. Una hora después, cuando regresó a pedir información, el capitán aseguró que nunca habían visto al detenido.

En un documento fechado el 13 de agosto, los policías municipales José Ángel Molina y Miguel Godínez informaron a sus superiores sobre el apoyo solicitado a la Marina. El escrito termina informando que el mando de la marina dijo que el detenido y el automóvil quedaban a su disposición.

Estos tres casos los ha documentado el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo. Su presidente, Raymundo Ramos, un ex periodista que decidió asumir el papel de activista en esta frontera tamaulipeca, llevó estas denuncias ante la PGR y ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Hasta 2012, la CNDH emitió la primera recomendación a la Secretaría de Marina por desaparición forzada. Fue en Nuevo Laredo durante 2011 cuando se documentó la desaparición de seis ciudadanos en operativos de la Marina.

Hoy, el organismo nacional cuenta con cinco quejas contra la Marina hechas este año por desaparición forzada. Todas ellas registradas en Nuevo Laredo, Tamaulipas y en Anáhuac, Nuevo León. Existen otros dos casos de ciudadanos desaparecidos que no han sido documentados aún. Sus familiares tienen miedo de denunciar.

Entre el ocho y el diez de agosto fueron detenidos Jaime David Véliz Leija y Juan Pablo Hernández Rodríguez por elementos de la Marina. A diferencia de otros cuatro desaparecidos, sus familiares pudieron encontrarlos luego de las detenciones.

Lamentablemente, los dos estaban muertos.

De los demás desaparecidos no se sabe todavía cuál fue su suerte.

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