Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

En el 2012, Rodney Ascher dio mucho de que hablar tras estrenar su documental Room 237, en el cual se exponen diversas teorías conspirativas, interpretaciones y simbolismos ocultos dentro del clásico de terror de Stanley Kubrick, El Resplandor.

En lo personal, yo adoro las teorías de conspiración. Me encantan, pues considero que en muchas de ellas cabe la remota posibilidad de que puedan ser reales. A su vez, me encanta Stephen King. Una vez terminada de leer la contraportada, el muy maldito siempre logra convencerme de comprar sus libros. No existe una novela de él que no haya terminado, por más larga y tediosa que pueda ser, porque por lo general, sus personajes principales me resultan muy interesantes. Como si fueran personas que de verdad existen, con sus propios problemas y dilemas sobre la vida, metidos en una situación sobrenatural y/o dramática que los sobrepasa.

Además de todo esto, soy un cinéfilo y, por tanto, Stanley Kubrick me parece uno de los mejores directores del séptimo arte.

Ahora, y con todo esto en mente, sin mencionar las increíbles críticas y comentarios sobre el producto finalizado de Ascher, pensaran que una vez que vi Room 237 tuve una experiencia fascinante.

Pues desde ahora les confirmo que no fue así. Es más, ni siquiera lo termine de ver porque me desesperé y sentí que no iba hacia ninguna parte.

Parecía que Room 237 era el intento de Ascher por hacerse el interesante, ¨descubriendo¨ e ¨interpretando¨ cada cosa que encontraba, similar a cuando alguien descubre que cada elemento de una pieza artística se encuentra por alguna razón. Y que, por lo mismo, cada prop y pieza en el set de El Resplandor debía tener un significado especial, profundo y complejo.

Y sí, sé que Stanley Kubrick estaba demente. Que su locura por la perfección y los detalles era indiscutible, sin embargo, la propuesta de Ascher no logró convencerme, pues, a pesar de los intensos trabajos de investigación de Stanley Kubrick, dudo mucho que de alguna manera se relacionen con la muy específica visión que Ascher propone.

En fin, dejando todo esto aun lado, hace unas semanas se estrenó su más reciente documental titulado The Nightmare. En esta ocasión, el director pretende hablar sobre el fenómeno que se conoce como la parálisis del sueño, entrevistando a diversas personas que han sido victimas de esta condición.

Los tráilers publicitarios nos vendieron el filme como una especia de documental de terror que, aunados al tema presentado, obviamente lograron llamar la atención de muchos, entre ellos yo.

Y, si hay algo que voy a reconocerle a este documental es el juego que hace con la fotografía e iluminación al intentar demostrarnos lo que es, según los testimonios, estar bajo la parálisis del sueño. Y digo esto desde un punto de vista estético y visual, porque en general, me sentí muy frío y distante con el resto del contenido.

Me sentí de la misma manera que cuando estaba viendo su trabajo anterior, sin un rumbo fijo. Y no puedo negar que me resultó un tanto interesante el conocer las experiencias de estas personas, sin embargo, la segunda mitad de The Nightmare no propone nada nuevo y se estanca. Su conclusión no es buena porque no se concluye nada, dejándome vacío e insatisfecho.

Y, una negativa más que puedo agregar, es que Ascher se limitó a las puras entrevistas de la gente. A mí me hubiera parecido igual de interesante conocer la opinión científica y/o médica del asunto, en especial porque no se le da la importancia que se debe, según los entrevistados.

De esta manera tienes un punto de vista externo porque, como es en mi caso, yo jamás he experimentado de este trastorno y, a la vez, generas mayor simpatía por las personas que padecen de esto, o también, dudas e incertidumbre, porque de esta manera tu eliges en qué bando creer.

Si apoyas a los civiles que padecen de este trastorno, entonces los científicos son los malos porque no logran ayudarlos correctamente, pero si tú confías en los científicos, entonces, los civiles están dementes y padecen de algún trastorno psicológico más grave e incluso, algún de posible trauma de su juventud.

Pero no, tristemente no fue así…

De hecho, considero que le dedicaron una gran parte de la producción a las mismas recreaciones de los testimonios, tanto así que el contenido general decayó, ya que no se le tomó muy en cuenta porque tenían priorizadas otras cosas.

Ya para terminar, va a ser muy difícil que este director vuelva a ganarse mi confianza en un futuro próximo, después de las pésimas experiencias que he tenido con sus dos proyectos. Y, estoy seguro, que el próximo documental también tocará un tema de esta índole, para así poder lograr llamar la atención de las grandes masas, estrategia que hasta el momento le ha resultado tan útil, como satisfactoria.

Sin embargo, esto mismo no lo convierte en un gran director o, en este caso, un gran documentalista. Sus trabajos carecen de un objetivo claro y conciso, de una temática bien definida y enriquecedora, de un mensaje profundo o alguna enseñanza aprendida.

Si cualquier persona se pusiera a exponer sus propias creencias e interpretaciones sobre determinada cosa u obra, entonces cualquiera podría ser un documentalista.

Y ese no es el punto.

Con The Nightmare, lo que sucede es que parece un trabajo a medias. ¿Cuál fue el mensaje? ¿Qué se supone es lo que debí haber sentido al terminar de verlo? ¿Qué propone, provoca y pretende? No lo sé, no lo sé y no lo sé.

Quién sabe. Y ni quiero saberlo…

Y es ahí cuando te das cuenta que el documental falló rotundamente, al menos para mí. Actualmente, The Nightmare está dando de que hablar. Yo lo considero pretencioso, aunque no tanto como Room 237, pero cabe la posibilidad de otra gente piense lo contrario. Las críticas están resultando favorables, lo cual termina dejando al espectador con la última palabra.

¿Lo recomiendo? Tal vez, solo en caso de que el tema te resulte interesante. ¿Me parece un buen documental? Definitivamente no.

Dejando esto a un lado, ¿hay alguien allá afuera que ha experimentado de este trastorno? Y de ser así, ¿has visto The Nightmare? ¡Dinos tu opinión, que puede resultarnos muy interesante!

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