Por Raymundo Pérez Arellano

Me encuentro en la frontera sur de Texas, realizando un recorrido por las colindancias con el norte de México para documentar un fenómeno que está llamando la atención en ambos lados de la línea.

Desde el año pasado, la cifra de menores migrantes no acompañados aumentó de una manera explosiva. Más de 56 mil menores han cruzado de octubre a la fecha, y han sido detenidos por las autoridades migratorias, lo que puede arrojar luz sobre dos cuestiones: o los agentes de la Patrulla Fronteriza son muy efectivos en su trabajo o los polleros o coyotes, están abandonando a los migrantes antes de cruzar el Río Bravo.

Sobre todo esto está ocurriendo en territorios donde tienen el control el Cártel del Golfo y de los Zetas. Es ahí, en el Valle del Río Grande de Texas, donde los números de menores ilegales aumentaron exponencialmente en los últimos meses. 33 mil menores, más de la mitad de todos los niños no acompañados que cruzaron a Estados Unidos lo hicieron por este sitio.

San Juan, Texas es parte del Valle de Río Grande. Ahí conocí a Ofelia de los Santos. Nació en McAllen, pero tiene raíces mexicanas. Su abuelo(de los Garza Leal de Herreras, Nuevo León) llegó en los 40 al Valle de Río Grande y ahí se quedó.

Ofelia es parte de Caridades Católicas, un grupo de creyentes que hace lo que el estado americano olvidó: auxiliar a los migrantes por la sencilla razón de que son seres humanos. En McAllen abrieron un albergue para dar techo, comida, ropa, medicinas y orientación a miles de personas que quieren alcanzar el sueño americano. Más de 4 mil personas han pasado por el refugio de Caridades Católicas.

Ofelia me contó una historia sobre la imagen que aquí consideran es la patrona de los migrantes: la virgen de San Juan de los Lagos (una réplica de la que está en Jalisco).

En 1954 se aprueba la construcción en San Juan de una iglesia dedicada a esta figura. La iglesia creció y se convirtió en un convento, en una escuela, casa parroquial, casa de retiro, casa de peregrinos, también un asilo de ancianos y una cafetería.

Pero este templo estaba destinado a no durar mucho. 16 años después de construido, en 1970, ocurrió un hecho insólito.

Un cable de la agencia AP, fechado el 24 de octubre de 1970 consigna que la iglesia ardió en llamas luego de que un avión se estrellara en ella.

Frank B. Alexander, era maestro de niños migrantes. En el verano de 1970 había renunciado a su puesto de profesor en una escuela pública que pertenecía al distrito Pharr-San Juan-Alamo. Además era también instructor de vuelo.

El 24 de octubre de ese año rentó en el aeropuerto de McAllen una avioneta modelo Piper Cherokee 180, de cuatro plazas y un solo motor y salió a volar.

La torre de control recibió entonces una extraña comunicación de la aeronave que piloteaba Alexander: ordenaba al departamento de bomberos evacuar todas las iglesias metodistas y católicas entre Hidalgo y Edimburg así como las que se encontraban entre Weslaco y McAllen. Cuando la torre de control preguntó el motivo, Alexander dijo: porque hay una seria amenaza.

En la iglesia de San Juan se encontraban 30 sacerdotes oficiando una misa especial. 200 niños estaban tomando clases en la escuela aledaña.

El avión impactó la iglesia y el incendio se extendió a la cafetería. Todos corrieron. Entre el humo y los gritos alguien logró sacar la imagen de la virgen de San Juan. Cuando el humo se dispersó las autoridades comprobaron que el único muerto por el avionazo era Alexander, quien estaba amarrado todavía al asiento de la avioneta.

Ofelia de los Santos me contó que Alexander era un protestante que no estaba de acuerdo con la cantidad de católicos que visitaban el templo a la virgen de San Juan. En realidad los motivos para estrellar su avión en el templo sólo los sabe Alexander.

Después del incidente, donde se calcularon daños por 1.5 millones de dólares, la diócesis decidió construir otro templo. Hoy es la basílica de nuestra señora de San Juan. En el altar de la iglesia se encuentra la imagen de la virgen de San Juan y alrededor le construyeron un círculo de piedra donde se grabaron figuras humanas, representaciones de migrantes- me cuenta Ofelia- que le están pidiendo a la virgen poder llegar con bien a su destino.

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