Julio Cortazar*

Ilustración por Sin Fronteras Colectivo, de la serie ‘Periodismo en Veracruz’

Saigon -Signum de los romanos-, 4 de junio de /66

Querido Julio:

Vos escribiendo a máquina sos sencillamente glorioso, me he divertido hasta el calambre leyendo cosas como “las escaparelas del glorioso ano”, es admirable la colaboración patafísica que se establece en seguida entre vos y una máquina de escribir. A mí en cambio la máquina me obedece servilmente, como ves, no me sale ninguna errata divertida, y eso que gustaría tanto fwyjgtt ñ%pwwjkiormente. En fin, qué le vamos a hacer, los objetos reflejan nuestro carácter, vos sos un cronopio contagioso y yo un fama opaco y sin ecos dactilográfiwwkñty.

Aquí va el ejemplar del libro, aunque Porrúa me juró que te mandaba fruta como dicen los reos; te podés quedar con todo, ya verás lo que hicieron con la tapa, y sin embargo allá están tan echados a perder que varios amigos porteños encontraron que era sensacional, pero ninguno se dio cuenta de que la contratapa era la galería Güemes porque parece que en estos últimos años le han recauchutado el frente y claro, la memoria es corta y ya nadie se acuerda de nuestros gloriosos tiempos cuando íbamos a comprar chicles a los kioskitos del pasaje. En efecto, la primera edición se agotó en tres días, ya largaron otra a la calle y parece que la siguen comprando como si fuesen bananas, la gente se ha vuelto loca, habrá que seguir dándoles tapas echadas a perder con lomos que parecen del Marobout Géant, etc. Los críticos hasta ahora no han dicho más que pavadas, por ejemplo que es una lástima lo bien que escribo, y que antes cuando escribía menos bien era mejor; cositas así, estimulantes, que me refrescan el alma.

Nos alegramos mucho de saber que podrás ir a bosser à la Bosse, aunque todavía guardábamos algunas esperanzas de pasearnos los cuatro (los seis) juntos por estos valles que están maravillosos. El otro día conocí a Oppède le Viexu, que es estupendo; sembramos pasto y estamos a las patadas con millones de hormigas que se rajan con los granos, lo que he aprendido sobre la bida de los insebtos, como dice César Burto, no te lo podés figurar. Hay una luna así de grande desde anoche, y voy a cambiar la 4L por otra 4L con toit ouvrant y 5 HP siguiendo los consejos de un tal Silva, pintor, que a lo mejor conocés. Trabajo en un libro, escribiendo cada vez mejor para joder a los críticos, y leo a Macedonio, a Felisberto Hernández, a Daniel Defoe y a otros cronopios descomunales.

¡Viva la expo de diciembre! Yo aprovecho el paso de los artistas por mi humilde morada para ir aumentando mis colecciones. Jonquières vino tres días, y le di lápices de fieltro y placas de vidrio para que hiciera dibujos para mi linterna mágica; hizo cosas lindísimas, y ahora espero el paso de Don Silva para refilarle varias placas, no hay nada mejor que poner un buen disco de noche, apagar las luces y pasar las placas. Pinacoteca de luz y de humo, sombras mágicas en la pared de la chimenea. Qué vida, hermano.

Ay, sí, te escribiré los manuscritos. PLEASE, MANDAME LOS TEXTOS!! Tuve un típico acto fallido: traje el papel que me diste, pero me dejé en casa la copia de los cuentitos. Prueba cabal de que me hincha tener que copiarlos, pero paciencia, vos mandalos y te los hago al galope. Perdoná, viejo, no era mala voluntad consciente, pero sí inconsciente a toneladas. Besos a mis caracolitos, a Virginia, Aurora los quiere mucho y yo los abrazo fuerte.

*Extracto de El último combate: Julio Cortázar-Julio Silva (2013)

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