Actividad a cargo de Flavio Meléndez y Alberto Sladogna

Participan: Pilar Calveiro (México/Argentina); John Gibler (EEUU/México), Flavio Meléndez (México), Alberto Sladogna (Argentina)

Fecha: Sábado 1 de octubre del 2016

Horario: Argentina de 15 a 17 hs; México de 13 a 15 horas

Lugar: Auditorio virtual de Territorios de artefactos, una revista de análisis.

Inscripciones: escribir a flaviomelendez@gmail.com o sladogna@gmail.com

Flujos: Esta conversación forma parte de Conversaciones: Movimientos deseantes. Segregación de cuerpos a pasiones comunes, que se realizará el sábado 22/10/2016 en un auditorio virtual

En varios países de lo que se ha llamado América Latina ha proliferado desde hace décadas la práctica de la desaparición forzada. En Argentina el estado de excepción produjo treinta mil desaparecidos durante la dictadura cívico-militar-eclesiástica (Comunicación de Madres de la plaza de Mayo). Hoy en México desde la última década se cuentan ciento cincuenta mil asesinados, más de treinta mil desaparecidos contra su voluntad, doscientas cincuenta mil habitantes desplazadas de su territorio: “México se ha convertido en un país que ya no sabemos si calificar como ‘herido’ o ‘sangrante’ o incluso decir que es una gran fosa. País de muertos. País de desaparecidos. País de fosas” (Daniela Rea. Que no les pase lo que a nosotros en México. Cosecha roja, 7/09/2016). La búsqueda de alguien que está desaparecido es orientada por el amor del desaparecido, quienes los buscan: madres, padres, hermanas, hermanos, esposas, novios…al no tener respuesta del Estado llevan a cabo acciones de una potencia subjetiva inédita, articulando respuestas colectivas. Actualmente esas acciones han tomado diversas formas: buscar fosas clandestinas, realizar investigaciones en el ámbito jurídico, proponer leyes, conformar colectivos de familiares, organizar protestas. En síntesis, mutar de subjetividades en pérdida a subjetividades en movimiento.

ESTADO DE EXCEPCIÓN: “El rechazo a la vida, cuestión de neurosis: Frente a la catástrofe occidental, la izquierda adopta generalmente la posición del lamento, de la denuncia, y por lo tanto de una impotencia que la hace odiosa a los mismos ojos de aquellos a los que pretende defender. El estado de excepción en el que vivimos no es algo que hay que denunciar, es algo que hay que volver contra el propio poder. Henos aquí aliviados, a nuestra vez, de todo miramiento por la ley; en proporción a la impunidad que nos arrogamos, a la relación de fuerza que creamos. Tenemos el campo absolutamente libre para cualquier decisión o treta, por poco que respondan a una afinada comprensión de la situación. Para nosotros ya no existe más que un campo de batalla histórico y las fuerzas que se mueven en él. Nuestro margen de acción es infinito. La vida histórica nos tiende los brazos. Existen innumerables razones para rechazarla, pero todas incumben a la neurosis” (Tiqqun, Carta A Nuestros Amigos. Comité Invisible).

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