Por Antonio Hernández

Haré algunas observaciones sobre el trabajo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), en el contexto de la disminución a su presupuesto, y el consecuente despido de personal en prácticamente todas las Áreas Naturales Protegidas (ANP) que administra y maneja esa dependencia del gobierno federal. En particular, lo realizaré en el ámbito correspondiente a la ciudad de Monterrey, y las ciudades o municipios aledaños.

En un análisis básico, ante la disminución del número de personas que trabajan en la Dirección del Parque Nacional Cumbres de Monterrey (PNCM), trabajos significativos que esa dependencia realiza son susceptibles de afectación.

Uno de ellos se trata de los trabajos de inspección sobre los desarrollos urbanos que invaden el interior del Parque Nacional. Siendo esa una de las principales amenazas, y ante la carencia de personal suficiente para efectuar al menos recorridos, es de considerarse la insuficiencia vigente. Desde una perspectiva institucional, la Dirección del PNCM mantenía hasta hace unas semanas un trabajo mínimo básico en la atención a la urbanización de esa ANP, integrando Denuncias Populares para ser atendidas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

Otras actividades relevantes, como es el caso de la atención a los impactos por turismo sin regulación adecuada, serán afectadas de manera negativa. Previo al recorte presupuestal, ese tema tenía rezagos importantes, ocasionados por manejo insuficiente e inadecuado durante años. Sin duda, ante ese evento adverso, será un tema enviado al olvido por la Dirección del PNCM, dado las deficiencias en recursos y personal, aunado a incapacidades sistémicas de quien puntualmente debe dar atención al mismo.

Las prevenciones eventualmente pueden ser menores en otros temas, considerando las alianzas que el PNCM tiene vigentes. Es el caso de la atención a los conflictos por la interacción entre oso negro y las personas en asentamientos humanos rurales y urbanos. Ante la tutela establecida por el personal de la Facultad de Veterinaria (UANL), el tema parece encontrarse estable, y definiendo rumbos de cómo tratar ese conflicto a niveles de vanguardia. Estas valoraciones pueden ser aplicables a otros temas, como el manejo de la introducción de especies exóticas invasoras, donde se tiene un trabajo mínimamente estructurado, y con alianzas sólidas que coadyuvan, que al menos durante el año vigente, se mantenga la atención a esa problemática de manera aceptable.

A este escenario poco favorable para la principal ANP de la zona metropolitana de Monterrey (fuente importante de provisión de agua para consumo humano), las cosas no podrían ir de otro modo para la CONANP. Hace casi dos años que el Director del Monumento Natural Cerro de la Silla (MNCS), fue retirado de su cargo, sin que hasta hoy se haya nombrado quien sea la persona sustituta. Los trabajos que corresponden a la administración de esa ANP fueron “absorbidos” por la Dirección del PNCM, quienes dedican a este literalmente el tiempo que les queda libre.

El MNCS, a pesar de su importancia cultural y ambiental, no cuenta con una administración adecuada, que corresponda de modo efectivo a su relevancia. Las consecuencias son visibles. Por ejemplo, ante el avance del desarrollo urbano sin vigilancia y manejo adecuado, las invasiones a esta montaña son numerosas, sobre todo en el municipio de Guadalupe, Nuevo León.

Esta situación de crisis es un contexto posible para cambios de fondo, que modifiquen inercias y situaciones añosas que poco ayudan a una adecuada administración del PNCM y el MNCS.

Fernando Seriñá, un personaje del medio conservacionista, quien durante años fue Director del PNCM, renunció durante el 2012, ante el cambio de Presidente del país, y la eventual solicitud de que su puesto fuera ocupado por alguien afín al gobierno priista. En su lugar dejo al en ese entonces Subdirector del ANP –Edgardo Ortiz-. Este posee capacidades técnicas bastante importantes, complementadas eficientemente con un conocimiento detallado de la administración pública. La carencia que vuelve menores esas virtudes es el miedo que tiene a asumirse como personaje público Valorando los ciclos de trabajo que ambos oficiales tuvieron en el PNCM, se vuelve deseable una sustitución en esa adscripción. Ello con el fin de romper carencias que nunca han ayudado a volver los trabajos de conservación acciones de impacto de mayor alcance.

Por ejemplo, se debe valorar la posibilidad de que en la Dirección se tenga una persona con capacidades técnicas probadas, a las cuales se añadan otras de tipo político, que le permitan interactuar con las alcaldías o el gobierno de Nuevo León de modo equitativo, y no desigual –cuando no con menosprecio como ocurre en ocasiones- . A eso se debe añadir una Subdirección que posea las capacidades técnicas pertinentes, y además, las de asumir liderazgos ante el equipo de trabajo existente.

Se debe evitar el miedo a los medios de comunicación locales, y el temor de interactuar bajo la investidura de asumirse como personajes políticos responsables del manejo y cuidado de espacios cuya integridad influye directamente en el bienestar de las poblaciones humanas locales.

Sin olvidar la Dirección del MNCS, que por principio debe contar con su propio Director, y no estar supeditado al tiempo sobrante que tenga el responsable del PNCM.

Situación de urgencia.

Mientras se favorece una situación de mayor estabilidad, las Direcciones del PNCM y el MNCS requieren la colaboración ciudadana (a pesar de la renuencia que esto provoca en la CONANP a nivel local). Ante las carencias que tienen esas administraciones, acentuadas con el recorte presupuestal, se debe planear como serán cubiertos los temas que han quedado en el descobijo monetario y de personal.

Se vuelven estratégicos los Consejos Asesores de ambas ANP. Estos deben presionar y coadyuvar en mantener el trabajo de conservación. Ello se vuelve posible, teniendo presente la importancia y conocimiento de personajes que se encuentran en esos órganos.

Reconocidas personas de la academia están involucradas: Glafiro Alanís, Adriana Nelly Correa, César Cantú, Gabriela Ortiz, o Rogelio Carrera. Desde la perspectiva civil, se cuenta con el apoyo de Reynalda Durán, el colectivo de vecinos en las colonias Tolteca y Villa Olímpica (municipio de Guadalupe), los grupos de cabañeros en el municipio de Santiago, los equipos de trabajo en las comunidades rurales relacionadas.

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