¿Qué nos queda cuando desaparecen a los desaparecidos?

Por Francisco Lugo Silva

Para ellos un verbo resurrecto-insurrecto: para ellos una gramática de fénix, una sintaxis prometeica.

Rodrigo Guajardo

soyez realistes

1. ¿Escribir para quién y para qué? Cualquier propósito comunicativo por la vida o la muerte de los “otros” se topa con un mar de apatía. ¿Para qué escribir a mitad de un ensimismamiento narcisista? La información escrita que llega a la playa del prójimo es recibida como objeto de consumo, los mensajes se leen como una invitación más al banquete de oropel del espectáculo, son tomados como un volante de supermercado, como una promesa comercial de cura definitiva contra el tedio. Parece que cualquier frase, por importante que sea, es mucho menos que un recado de auxilio flotando en la barriga de una botella a mitad del océano. Entonces, ¿para qué escribir y para quién? No lo sé. Tal vez hacerlo sólo porque fueron suficientes 27 letras y una máquina tipográfica para revolucionar el Medievo; escribir porque fue suficiente una cadena de ceros y unos para revolucionar el modo como ahora consumimos información audiovisual y que determina nuestra época; o tal vez escribir porque ahora, con la recodificación genética, todo parece indicar que incluso desde la muerte la vida puede recuperarse, que se puede hacer volver la vida desde los confines del tiempo, que se puede reanimar desde huesos y fiambres a una bestia ancestral o hacer renacer un órgano estropeado.

Desde el descubrimiento del genoma humano se ha desatado una revolución que consiste en reescribir y reconstruir tejidos y órganos humanos a partir de la reorganización de los componentes del ADN: citosina→C o guanina→G, la adenina→A, timina→T. Hemos pasado de pintar en las cavernas al alfabeto, de ahí al código binario y ahora hasta escribir y reescribir la vida, nuestra propia vida: CGAT. La escritura haciendo vida es una imagen esperanzadora en una guerra como la que vivimos.

Geroges McDonald Church llevó esta imagen al límite con su texto Regenesis, un tratado de biología molecular que escribió con las CGAT en las cadenas de ADN de unas bacterias. Ahora estas bacterias se multiplican exponencialmente, haciendo de su texto el libro más publicado del mundo, de modo que es posible tomar uno de esos bichos, extraer su información genética, decodificarla e imprimir sobre papel toda la información que el autor plasmó en torno a los potenciales de la biología molecular.1 La escritura puede ser el último bastión para recuperar la vida. ¿Por qué no podríamos, con la escritura, resurgir de entre las cenizas?

No seríamos los primeros. La escritura se ha enfrentado incluso contra la máquina de desaparición forzada más sofisticada que, con la colaboración del antisemitismo europeo, fue el nazismo alemán. Gracias a la escritura, esa aniquilación brutal no pudo con la vida expresa, como lo demuestran los manuscritos de Sonderkommandos realizados por judíos, quienes escribían sus testimonios y los escondían en las cenizas de sus compañeros cremados en los hornos de los campos de concentración.2 ¿Por qué no podría ser posible que los mexicanos superemos la muerte? Hoy esos textos judíos son más que un registro: son el afán y el coraje por la vida. Sólo somos un texto. ¿Por qué no habría de ser posible?

2. En 1995, Craig Venter iniciaba el Proyecto del Genoma Humano, y para el 2000, Bill Clinton y Tony Blair anunciaban el primer borrador completo de la cadena genética humana. Para entonces Norteamérica había dejado recientemente la crisis de Kosovo; se involucró en el conflicto en parte para pasar a segundo plano el escándalo Mónica Lewinsky. Es estúpido que una felación contribuya a una intervención militar, pero así fue. Bosnia en ese momento era un territorio plagado de fosas clandestinas y cuerpos sin reconocer. Había más de 35 mil desaparecidos, de modo que la mezquina intervención americana había, para iniciar el proceso de paz, dejado en pie la suficiente infraestructura de reconocimiento genético que hoy en día es considerado uno de los referente más importantes de identificación de víctimas.

Me enteré de esto gracias a Alejandro Veles Salas, de Gobernanza Forense Ciudadana.3 Era el 11 de enero del 2013 cuando supe de su organización. Se habían cumplido dos años de la desaparición de Roy y ni dos meses de la desaparición de mi hermano. Me había encontrado por primera vez con FUNDENL frente a palacio de gobierno y de ahí me invitaron a escuchar la charla de Alejandro: México, el reto de la identificación de víctimas en un contexto de guerra. Ese mismo día conocí a Juany y a su esposo. Buscaban a Brenda Damaris desde el 31 de julio del 2011. Estaban ahí porque les habían entregado restos sin ningún protocolo y sin el más mínimo respeto humano: “Está muerta. La encontramos hace un año, pero hasta ahora tenemos las pruebas de ADN”, le había dicho la jefa del Laboratorio de Genética Forense.4 Le entregaron los restos en una bolsa de plástico negra, de las que se usan para la basura. Eran ocho piezas en total y sólo la parte trasera del cráneo. No le entregaron una declaración por parte del forense, tampoco algún documento que vislumbrara la causa de su muerte. Esos restos le fueron adjudicados dos días después de que Jauny se enfrentó verbalmente, en el cañón de la Huasteca, con militares que habían descubierto ahí una fosa clandestina con varios cuerpos en su interior; Juany había acudido hasta ahí preocupada por el destino de Damaris y los militares. Primero intentaron callarla acusándola absurdamente de portar una narcomanta, que en realidad se trataba de una pancarta con la foto de Damaris, y después le entregaron los huesos de otra persona para reprimir con engaños su búsqueda. Juany igual recibió los restos, no sin agregar: “Voy a enterrarla aunque no sea mi hija. Pero a mí no me van a callar; soy muy terca y no me dejo de nadie. Voy a seguir luchando hasta encontrar a mi hija, me tope con quien me tope.” La periodista Sanjuana Martínez en su momento señaló: “En México no existe un banco nacional de datos para cruzar pruebas de ADN con los más de 10 mil cadáveres sin identificar que hay en el país”.5

3. Hace más de diez años que se terminó de registrar la secuencia completa del genoma humano. Del 2007 al 2011, el costo para extraer el genoma humano completo cayó 800 veces. Eso significa que en el sector los costos caen estrepitosamente y son cada vez menores. A pesar de ello, en México se carece de infraestructura suficiente para el reconocimiento. Según Alejandro, los equipos, el software y los reactivos para las pruebas son muy baratos. ¿Entonces por qué es tan deficiente el reconocimiento en México? Es evidente que no existe la voluntad política mínima de hacer una buena labor de identificación, de llevar a cabo protocolos que regulen desde el descubrimiento de una fosa común hasta la custodia de los cuerpos. Está claro que esta deficiencia va de la mano con el necio afán por sostener el simulacro de un país en orden. El sistema político mexicano está en un punto infantil en el que creen que con cerrar los ojos los desaparecidos desaparecen. Es absurdo. ¿Cómo es que intentan sustraer lo que falta ya? Lo que permanece faltando. 6

Michael Chandler y sus colaboradores demostraron que si ponemos a niños de entre dos y tres años de edad en una situación en la que deben ser ellos mismos quienes impidan a otros descubrir algo que previamente han escondido, son ya capaces de ocultar la información relevante e incluso de crear y proporcionar información falsa; por ejemplo, poner huellas en dirección errónea que confundan a quienes buscan el tesoro escondido.7 Desde esa tierna edad, los seres humanos tenemos esa capacidad de ocultar y despistar. En México, esas facultades se han alentado perversamente y se ven expuestas no sólo en las micro-corrupciones ciudadanas, sino también en las operaciones cotidianas del Estado. En nuestro caso, en lo que se refiere a la búsqueda de los desaparecidos, basta con recordar la masacre más grande de la guerra del narco en México: en 2001, 400 personas fueron desaparecidas por los zetas en Allende, Coahuila. El gobierno logró enterarse de lo ocurrido, pero no hizo pública ninguna información; se la pasó a Marisela Morales, entonces Procuradora General de la Republica,8 y a Calderón, quienes la escondieron sigilosamente. Sin ir muy lejos, el mes pasado fue cesado de sus funciones el subprocurador que declaró públicamente la existencia de narcofosas en un rancho de Veracruz.9 Es evidente que el Estado no sólo está en contra de la búsqueda, sino que además participa ocultando información, participa a favor de la mentira y contra la verdad.

Sin embargo, no todo es obscuro. Las listas que hoy conocemos de los más de 26 mil desaparecidos nos llegaron gracias a que fueron filtradas de la PGR a la prensa internacional.10 Sucedió del mismo modo como se han encontrado muchas de las narcofosas: por que alguna victima logró escapar, porque alguien ajeno a las operaciones de investigación en el campo se dio a la tarea de señalar su ubicación, porque otro, con culpa, decidió mostrarlo… etcétera. Existe, por fortuna, ese afán comunicativo. La semana pasada, por ejemplo, una persona tomó un teléfono público, se comunicó con la policía y señalo: “[…] en la carretera a Icamole, donde está detenida maquinaria con la que realizan labores de recarpeteo, hay una brecha hacia el norte. Encontrarán ahí una casa con techo de dos aguas, y enfrente, entre el monte, está una casa abandonada, y a unos metros de ahí hay un cadáver”.11 Fue así que encontraron una fosa con tres cuerpos. La palabra es un animalito encantador que siempre se está fugando del silencio.

Solos somos un texto. Tal vez estas letras y todos los mensajes que hemos escrito para encontrar a nuestros desaparecidos estén condenadas a errar por mucho tiempo en el profundo vacío, como hace justo ahora, en el abismo del cosmos, la sonda espacial Voyager, que porta consigo el afán más sublime de la humanidad: comunicar y explorar. O tal vez todas esas letras que hemos desparramado al aire estén a punto de crear el gran encuentro, el gran concilio. Decía Lenin: Hay décadas en las que no sucede nada y días en los que suceden décadas. Por lo pronto sólo resta buscar y avanzar.

En algún momento podremos hacerlos volver; incluso si el signo que cae en nuestras manos es sólo un diente, una uña o un pelo, haremos volver a todos los que ahora buscamos desesperadamente. Exigir que desentrañen la tierra, que desmantelen su vientre siniestro y caven entre gusanos, parece desesperanzador, parece una resignación. Un amigo de Eureka me dijo: “Estamos en contra de someternos a registros de ADN por la sencilla razón de que es incongruente. Primero deben tener un cuerpo y después deben de solicitar las muestras a las madres… Además, nosotros los exigimos vivos”. Eso me dijo, y tiene razón; yo también quiero a los desaparecidos vivos, y el Estado tiene que entregarlos así, incluso si ya hizo o ha permitido que les suceda lo abominable. Incluso si llevó a término el quehacer contrario al que fue encomendado: preservar la vida de los ciudadanos. Incluso si eso ha sucedido, le exigimos entonces el renacimiento de nuestro desparecidos. Que inicie la instauración de una policía científica que investigue y cese las torturas. Le exigimos que fortalezca la educación para todos los ciudadanos, que impulse el desarrollo científico en todas las áreas de conocimiento. Que haya laboratorios y metodologías revolucionarias para traerlos de vuelta. Le exigimos que clasifique y custodie en espacios acondicionados todos los restos que se encuentren, que los conserven ahí hasta que el desarrollo científico tenga la capacidad de hacer renacer a los desaparecidos que han muerto y a todos los que han perdido la vida buscándolos, como Sandra Luz Hernández, y también a quienes murieron combatiendo a la maldad, como Maricela Escobedo y tantos y tantas personas que han caído intentando parar esta guerra miserable. Le exigimos que guarde registros genéticos y los haga renacer en el futuro. No sólo exigimos que nos regrese a nuestros desaparecidos que hoy trabajan forzadamente para el narco, sino también a todos aquellos que en manos del Estado o con su aquiescencia han perdido la vida. Si alguno de nuestros desaparecidos no está ya con nosotros, queremos que sus nietos o bisnietos lo vean renacer y puedan abrazar a su abuelo o bisabuelo desaparecido en la larga noche de este país. Habrá a quienes una iniciativa de ley exigiendo esto les parezca un sueño hollywoodense, una insensatez, ¿no es así? Pues en su cordura y en su cárcel podrán entender que es también otra manera de decir: a la mierda el duelo, a la mierda la resignación, la locura nos mueve, e incluso algo más grande que eso, una utopía en la que el amor sea el motivo de todos nuestros actos y no existan más criminales en México. Antes de que vean un mamut caminando por Ciudad Juárez verán a nuestros desaparecidos de regreso a casa. Verán su sonrisa post-apocalíptica brillando por la eternidad. Queremos la revolución afectiva, cultural y cognitiva más grande que haya conocido la humanidad, y queremos que inicie ahora. Esa es nuestra utopía porque VIVOS SE LOS LLEVARON Y VIVOS LOS QUEREMOS.

Nacht und Nebel en México.
El 7 de diciembre de 1941, en los territorios ocupados por los nazis, el Reich inicio el primer proceso de desaparición forzada en tiempos modernos, a esta serie de operaciones sistemáticas de desaparición el ejército nazi le llamo Noche y Niebla. Desde entonces a la fecha, dictaduras y seudo-democracias, han seguido este cobarde ejemplo, ejerciendo esta practica contra la población. Este espacio pretende aclarar con crónica, historias de vida y reflexión la búsqueda que hacemos en FUNDENL de nuestros desaparecidos en México.

1 http://wyss.harvard.edu/viewpressrelease/93/

 

2 http://www2.cndp.fr/TICE/teledoc/mire/teledoc_sonderkommando.pdf

 

3 http://www.gobernanzaforense.org/

 

4 http://www.jornada.unam.mx/2012/10/14/politica/015n1pol

 

5 Op. Cit.

 

6 Prueba de esto es la frase “ni me di cuenta” exclamado por el gobernador en la inauguración del primer foro regional de atención a víctimas. http://www.proceso.com.mx/?p=376260

 

7 Bruner J. (2006/1990), Actos de significado, más allá de la revolución cognitiva. España, alianza editorial.

 

8 Por cierto, Maricela Morales Ibañez estaba recién galardonada por Hilary Clinton con el premio internacional Valor de la Mujer.

 

9 http://www.proceso.com.mx/?p=375576

 

10 http://www.jornada.unam.mx/2012/12/01/politica/017n1pol

 

11 http://www.enguerracontraelnarco.com/2014/07/hallan-3-cadaveres-fosa-garcia-nuevo-leon.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+blogspot%2Fvolos+%28GUERRA+CONTRA+EL+NARCO%29

 

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