(Crónica de un performero en el norte II)

 

¿Qué comunica un hombre que se para de cabeza y orina sobre sí mismo?

 

 

Por Felipe Osorno

Foto por Herani Enríquez Amaya “HacHe”

 

Monterrey, Nuevo León, fue la primer ciudad elegida para la realización de la primer pieza de performance de la serie Inferno Varieté. Los detalles de esta performance pueden consultarlos directamente en el apartado “Performances – DEVOCIÓN”

En esta entrada haré un breve recorrido mental, viaje astral a mis propias memorias, de lo ocurrido durante mi estancia en el mes de octubre en el Norte del país.

Alquimia en Tierras Regias

En la escuela Adolfo Prieto se desarrolló el taller de performance Alquimia del Cuerpo, que impartí durante una semana con la participación de artistas y alumnos locales. El taller consistió en acercar a los alumnos a la historia ignorada del performance, una especie de darkside o zona desconocida dentro del propio arte de performance, remontándonos a las similitudes entre la práctica artística y la práctica socio-cultural y esotérica de la magia popular y las místicas latinoamericanas. Hablamos del índalo, de santos como Jesús Malverde, Sarita Colonia y, por supuesto, el Niño Fidencio; de las cajitas, de los estados de conciencia alterados, de la semejanza entre la figura del artista y la del médium. Elaboramos una pasarela hardcore, lociones para limpias performáticas y actos psicomágicos. El taller concluyó con una muestra del trabajo de los alumnos.

 

Mi Encuentro con El Kártel Performero del Norte

Durante mi estancia en Monterrey tuve la fortuna de acudir a dos muestras de performance alternas a mi proyecto Inferno Varieté, donde participaron varios de los artistas que colaboraron en la realización de la performance. La primera fue “(Poz)Guerras: Acciones para Cuerpos en Ruinas”, realizada el 23 de octubre en Gargantúa Espacio Cultural.

El evento comenzó con una ácida lectura a manera de auto-sabotaje interno que cuestionaba el rol que juega el artista de performance en la sociedad actual y su verdadero compromiso con las causas sociales, debatiéndose entre el anti-héroe defensor de los marginados y el “payaso posmoderno para público culto y paleta”, una reflexión crítica bastante necesaria. La lectura estuvo a cargo de Raúl Márquez, quien terminó repartiendo bolsistas de basura que contenían piezas de muñecos de juguete desmembrados.

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Las Panochaz Chichimecaz: Ilani Slaiden y Álix Patiño, conocidas por un trabajo salvaje y bestial, capaz de confrontar a cualquiera en cualquier contexto, presentaron la acción “Corpo-Fosa”, portando largos jirones de carne a sus espaldas, desnudas y con música banda de fondo. Realizaron un ritual íntimo entre la extracción de sangre y la rapada de cabello, finalizando en una instalación que pendía sobre sus hombros en forma de un grotesco tendedero de carne y pequeños listones de colores donde el público escribió sus deseos de cambio en relación a la situación de violencia que cubre el país.

Para finalizar el evento se presentó “Ceremonial Negro para Cuerpos Grises”, de Carlos Peña “Ese Chamuko”, quien abrió la atmosfera a una misa negra entre una danza de la muerte y un breakdance a filo de machete, bailando desnudo al ritmo de una guitarra experimental con el cuerpo cubierto sólo por formas negras en clave de tatuaje tribal, para continuar con un azote a base de cinturonazos mientras se proyectaban sobre él imágenes crudas de la narco-violencia y los medios de comunicación. La acción terminó en una lista de pecados que el público completaba en interacción con el artista, incluyendo peticiones que iban desde darle un abrazo hasta sexo oral. Mis ojos se empañaron en lágrimas durante el transcurso de esta bella y fuerte acción.

El sábado 25 de octubre se realizó “Divinas Herejías” en Kúndul Café, lugar que de hecho invadí junto con mi novio como mi oficina personal. Esta muestra se componía de la unión del trabajo de quienes me refiero como “las tres brujas norteñas”: Alejandro Zertuche realizó la acción “Ex Aqua Corpus” sentado en el piso y rodeado por aparatos electrónicos a los cuales agregaba pedazos de sal en grano, combinándolos con las vibraciones del sonido de notas que salían de su garganta entre la tecno-vocalización y los cantos inuït en una especie de circuito basado en los sentidos y su explicación (meta)física.

Arturo Tierra, quien presentó “Dormita”, una acción que comenzaba con el juego de la papa caliente, arrojando al público un niño dios envuelto en tela esperando a que se rompiera conforme a las inevitables e irónicas caídas, continuaba por desnudarse para sostenerse sobre sus propios brazos, cabeza abajo, con el cuerpo invertido y orinarse a sí mismo, en una mezcla bellísima entre porno hardcore de Water Sports y Golden shower y un San Antonio posmoderno o un ahogado en plena experiencia al límite, excitante y trágico al mismo tiempo.

Abraham Salvador presentó “Teriaca”, un largo rito que sumergió a los presentes en un estado muy parecido al quietismo que tienen los fieles que asisten a una ceremonia. Su acción comenzaba pidiendo al público que cortara un mechón de cabello, y después de cantar alabanzas y narrar sobre el Niñito Fidencio, Juan Soldado y Jesús Malverde, depositaba los mechones en su boca, para cerrarla cosiéndola con ayuda de un hilo y aguja, haciendo perforaciones en la piel viva. Para terminar la acción, Abraham ofrecía su orina revuelta en ceniza para ponerla en la frente del público y repartía bolsitas con carbón, polvo de oro y arcilla verde con la leyenda “Mágico Polvo de San Salvador Tornero”. En el centro aparecía su rostro emulando a un santo popular auto-canonizado en pleno ejercicio de lo que yo denomino “Brujería Do It Yourself”.

Mi visita a Monterrey me dejó con muchas ganas de continuar haciendo lo que hago. Me llevé mucho aprendizaje y lindas experiencias, razón por la cual decidí crear esta pequeña bitácora, a manera de breve anecdotario, tratando de dejar un testimonio por escrito de lo que aconteció. Quedé muy feliz y muy agradecido con las aportaciones de los artistas que colaboraron enriqueciendo Inferno Varieté en esta etapa del proyecto: Arturo Tierra, Abraham Salvador, Carlos Peña “Ese Chamuko”, Ilani Slaiden y Álix Patiño “Las Panochaz Chichimekaz”. Espero volver muy pronto por esas tierras que me acercaron a recordar la vitalidad que ofrece dedicarse completamente a lo que uno ama y a la bendición de realizarlo con las personas que amo. También agradezco a Ricardo, mi pareja, y Herani, mi colega, quienes se encargan de aterrizar y materializar lo que se le ocurre a esta loca cabeza de junkieanarcobarroco.

Para más información del Kártel:

Arturo Tierra 

Alejandro Zertuche 

Ese Chamuko 

Álix Patiño 

IlaniSlaiden 

Raúl Márquez 

*Texto publicado en: http://www.lechedevirgen.com

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