Por Familias del Ejido Tepehuaje

Foto por Victor Hugo Valdivia de la serie ‘Allende, Coahuila’

Amigos, hoy tuvimos una rueda de prensa, donde dimos a conocer, el siguiente COMUNICADO, en referencia a la afectación del derrame de petróleo en el Rio San juan.

COMUNICADO DE PRENSA 1


Ejido Tepehuaje (Pueblo Nuevo), NL; a 1 de octubre de 2014


Estimados amigos:

En primer lugar, queremos agradecerles su presencia en este ejido de Tepehuaje, mejor conocido como Pueblo Nuevo.

Les aseguramos que hemos convocado a esta rueda de prensa para denunciar, en primer lugar, que las comunidades rurales afectadas por el derrame del petróleo en el Río San Juan, han sido abandonadas por los responsables directos de este desastre, lo mismo que por las autoridades gubernamentales tanto del estado como de Cadereyta Jiménez, nuestra cabecera municipal.

Mencionemos algunos hechos que muestran ese abandono:

Desde hace varios días está suspendido el servicio de pipas de agua potable que nos enviaba el Ayuntamiento de Cadereyta Jiménez.

La falta de este líquido nos ha colocado en una situación de incertidumbre, por no decir de temor, pues la gente —incluidos los más vulnerables que son nuestros niños y ancianos– se ve obligada a beber agua extraída de nuestros pozos, pero sin que tengamos la certeza plena y absoluta de que es agua potable, agua no contaminada.

Tenemos que subrayar que a primera vista observamos que el agua tiene una coloración que siembra desconfianza y temor. Un análisis de laboratorio podría descifrar el componente químico que provoca esa coloración extraña para nosotros. Queremos que un estudio nos diga la causa de esa turbiedad y las consecuencias que nos puede acarrear el consumo de este líquido.

Tampoco tenemos la certeza de que a nuestros animales les estamos dando agua saludable.

Necesitamos, con urgencia extrema, agua potable tanto para las personas como para nuestros animales. Por ello exigimos la reanudación inmediata del servicio de pipas de agua y se mantenga el servicio de manera ininterrumpida hasta que la Universidad Autónoma de Nuevo León o alguna otra institución académica de primer nivel, haga análisis y estudios sobre la calidad del agua de superficie y de subsuelo.

También demandamos que la UANL realice toda una investigación acerca del alcance de la contaminación, de los daños causados por el crudo derramado a las acequias, a la tierra, los árboles frutales y a todas especies de la flora, así como a toda a la fauna tanto acuática como de superficie.

Por otra parte, desde nuestro punto de vista, hay un alto grado de irresponsabilidad en las declaraciones a los medios de los más altos funcionarios gubernamentales.

Hace unos días, el vocero del gobierno del estado, el señor Domene, tuvo la insensibilidad de descalificar las demandas a favor de los afectados planteadas por el Arzobispo de Monterrey.

Hace apenas dos días, el Delegado de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Guillermo Cueva, dijo que el río San Juan está recuperado en un 99.9 por ciento.

Hace exactamente un mes otros funcionarios dijeron lo mismo. Pero es preciso que subrayar ninguna garantía nos han dado, nada por escrito que avale sus palabras.

Reiteramos que sólo creeremos en estudios realizados por la UANL o alguna otra institución dispuesta a entregarnos por escrito los resultados de sus investigaciones y, por tanto, dispuesta igualmente a comprometer su propio prestigio.

Se entiende, que Pemex debe contratar a la UANL para que haga un estudio completo e integral, de ningún modo parcial o incompleto.

El estudio debe contemplar, entre otras cosas, la situación que guarda la salud de las personas, de nuestros animales, de nuestras tierras, de nuestros árboles frutales, de las acequias, del agua del río, de sus charcos o estanques naturales, de sus peces y de la flora y fauna del cauce del río, entre otros.

En el mismo estudio la UANL debe proponer a Pemex y a los gobernantes, las medidas que deben poner en marcha para remediar todos y cada uno de los daños de este desastre.

Solicitamos a Pemex y gobernantes consideren que el río es fuente de vida en muchos sentidos. Nuestros cultivos dependen del río. En sus aguas y cauce los campesinos realizamos actividades diversas, algunas de ellas para complementar nuestro sustento cotidiano. También para nuestro esparcimiento.

El río, al igual que el conjunto de la naturaleza que nos rodea, es parte de nuestro propio ser. Con esto queremos subrayar que nuestro ser ha sido dañado por el derrame de petróleo.

Por ello requerimos, a partir de los estudios, la puesta en marcha de medidas que siembren confianza absoluta tanto de las comunidades rurales como del turismo enamorado de nuestro río, que gusta de sus peces y de sus árboles. Tenemos que decir que ahora extrañamos ese turismo debido a que cesó en las últimas semanas en detrimento de la pequeña derrama económica que dejaba.

De los estudios que realice la UANL también deben desprenderse el tipo de indemnización que debe proporcionar Pemex.

Por lo pronto pensamos que debe indemnizar a ejidatarios y avecindados en un monto que sea acorde con el daño sufrido por cada uno de ellos.

Pero sostenemos que también debe indemnizar a los poblados con obras de beneficio común, obras que al mismo tiempo den cumplimiento a los compromisos de Pemex sobre su responsabilidad social, compromisos que aparecen en su propia página web.

Para realizar obras de beneficio común, debe tomarse en cuenta la necesidad de pavimentación de los caminos vecinales que lo requieran, de reparación de calles de cada poblado, remodelación de escuelas, reparación de alumbrado público, etcétera.

Los probables daños a nuestras tierras obligan a Pemex a proporcionar alternativas de producción tales como invernaderos, granjas avícolas y pscícolas, entre otras.

No nos olvidamos de los problemas de salud a las personas. Tenemos algunos niños y adultos con enfermedades de la piel. Necesitamos la atención inmediata para ellos y para todos los que padezcan alguna enfermedad. Consideramos que todos los habitantes deben ser examinados en un plazo breve por una brigada de salud.

Agregamos que en Internet hay estudios, sobre derrames similares, que demuestran que este tipo de contaminación produce enfermedades que aparecen a mediano y a largo plazo.

Por ello, como medida de salud preventiva, solicitamos a Pemex la inscripción en el Seguro Social de todos los habitantes de la región. De este modo, nos sentiremos más protegidos.

En Internet también aparecen estudios químicos sobre este tipo de derrames. Dicen que el calor del sol produce vapores (que son respirados por la gente) y también disuelve en el agua algunos componentes del crudo. Lo que se recupera es una parte de la nata, por llamarle de esta manera. Pero otra se adhiere a todo lo que encuentra a su paso, tierra, piedras, oquedades, etcétera.

Lo que de ningún modo se recupera son los vapores y lo que se disuelve en el agua con el calor del sol.

Nos quedamos con la duda. ¿Está contaminada el agua de nuestros pozos, de nuestras norias? Urge el estudio que nos ofrezca una respuesta.

Por último, queremos denunciar que hasta hoy desconocemos si la Comisión Nacional de Derechos Humanos ya cumplió con sus obligaciones de ley.

A fines de agosto, la CNDH dijo que haría una visita a la región y con base a sus atribuciones emitiría sus recomendaciones. Nada sabemos aún al respecto.

Por lo pronto, volvemos a solicitar la solidaridad de toda la gente buena de Nuevo León, le pedimos un esfuerzo más para que los pobladores afectados por la contaminación, tengamos agua potable hasta en tanto no se remedie esta situación.

Agradecemos todas las muestras de apoyo de Caritas de monterrey y de muchas empresas, familias y parroquias que solidariamente nos siguen apoyando con agua sin ser directamente responsables de esta necesidad que estamos viviendo aquí.

Agradecemos su presencia una vez más y seguiremos informando.

Atte. Familias y comunidades afectadas por 15 mil toneladas de petróleo derramado, debido a ausencia de cuidado de Pemex en el ducto que les pertenece y que cruza por nuestros campos.

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