Por Alberto Serdán Rosales

Ilustración de la serie ‘Ayotz1napa en París’ Por Celso Manriquez’

Fuimos a la marcha y ¿cómo explicarle a Caro qué era eso de “43”?

No lo hicimos.

Le dijimos que estábamos marchando porque el presidente robó y queríamos decirle que eso estaba mal. Eso sí le entendía.

Y en cierto sentido, es real. El presidente y la casta política en complicidad con la casta económica, mediática y social nos han robado la esperanza. Marchamos porque queremos recuperarla.

¿Cómo le revelo que unos jóvenes fueron secuestrados por policías y presuntamente asesinados e incinerados por el crimen organizado con la participación de la policía federal y, por lo menos, ahora se sabe, la cómplice inacción del Ejército?

¿Cómo le apunto que el crimen organizado se enquistó en Iguala gracias a un presidente municipal apoyado por un partido político de “izquierda” que supuestamente representaba una esperanza democrática?

¿Cómo le expongo que el asesinato ocurrió en Guerrero donde sistemáticamente no hay Estado, no han habido servicios dignos de salud, educación, seguridad ante la mirada de miles de diputados y gobernadores que no movieron un dedo para revertir esa situación y a cambio entregaron ríos de presupuesto público sin resultados?

¿Cómo le digo que al día siguiente del presunto asesinato de 43 jóvenes ni un solo periódico (ni La Jornada), ni un canal de televisión informaron del hecho como la magnitud del evento merecía? ¿Cómo le cuento que hay periodistas que prefirieron renunciar a su profesión antes de perder la oportunidad de disfrutar las mieles de su cercanía con el poder en una actitud abyecta y cómplice?

¿Cómo le indico que la procuraduría cometió errores criminales que hacen cada vez más lejana la posibilidad de tener justicia? ¿Cómo le digo que ante tales errores no hay castigos ni responsables?

¿Cómo le platico que la casta económica cobijó al presidente con un estruendoso aplauso en el primer discurso que dio luego de conocer la “verdad histórica” de Iguala?

¿Cómo le explico que a la casta social no le importa lo ocurrido y prefiere lanzar retos para ver quién aspira cocaína frente a un video cuando detrás de ese polvo maldito está la sangre de nuestro pueblo?

¿Cómo le muestro que una ocurrencia (porqué así lo declaró él ante El País) de Felipe Calderón le costó a México más de 60 mil muertos, más de 20 mil desaparecidos, de miles de heridos y cientos de miles de víctimas de la violencia criminal desatada por una estrategia sin pies ni cabeza? ¿Cómo le digo que hay quienes en la casta social se sienten orgullosos de eso y se atreven a decir que Calderón fue el mejor presidente de México?

¿Cómo le explico que el comandante supremo de las fuerzas armadas, el presidente de la República, el titular del Ejecutivo, el primer mandatario de la nación es un corrupto que compra a casas a contratistas, que tiene un patrimonio que no sabe cómo explicar, que ve cómo su gabinete se colude con el poder empresarial como OHL e Higa, cómo usan arbitraria y políticamente el aparato de justicia sembrando armas para inculpar a quienes denuncian corrupción, que premia con el cargo de prevención del delito al dirigente del Partido Verde, su aliado político, que fue el que más delitos cometió en las elecciones de 2015, que implementa una estrategia contra el hambre y hay más personas en pobreza alimentaria, que el Ejército y la policía a su cargo asesinaron en diferentes ocasiones de forma extrajudicial a otros mexicanos, deliberadamente lo ocultaron, se le fuga el criminal más peligroso del país gracias a la colusión de funcionarios de alto nivel qué él designó y no tiene la decencia de renunciar por algo de todo ello cuando sabe que la autoridad se delega pero la responsabilidad se comparte?

¿Cómo le digo que fuimos muchos en la marcha paro que de forma exasperante hay millones de silencios cómplices que impiden que las cosas cambien?

¿Cómo le digo que no puede vivir segura, que no puede confiar en la policía, en los demás, que la pueden secuestrar, que pueden entrar a robar a nuestra casa, que no nos alcanzará para unas mejores vacaciones, una mejor calidad de vida, porque tenemos que pagar un colegio que nos da lo que la educación pública debería darnos, para pagar consultas y medicinas que el servicio de salud pública no nos da?

Marchamos, en esencia, para recuperar la esperanza. Para reconocernos en muchas otras personas que quieren que las cosas cambien, que también dicen basta, que desean un México diferente y están dispuestas a trabajar por ello.

Por ahora, Caro no sabe todas esas razones (y muchas más) por las cuales hoy salimos a las calles. No sabe qué quiere decir ese número 43. No sé qué decirle cuando se entere. Solo deseo que cuando eso ocurra, México sea un país mejor para ella porque fuimos capaces de construirlo juntos.

*Texto publicado en el facebook personal del autor.

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