¿A qué rincón de Monterrey llegan las historias más fantásticas?

 

Por José Ignacio Hipólito y Mariana Treviño

Ilustración por Haydeé Villarreal

 

El miércoles es uno de los días más importantes para los geeks; el día más esperado para aquellos que siguen cualquier serie mensual, semanal o quincenal de cómics. Cajas y cajas llegan a las tiendas de cómics con los nuevos números de Action Comics, Detective Comics, The Amazing Spider-Man, The Avengers, Justice League, Green Lantern, Swamp Thing, Daredevil, Thor, entre una cantidad infinita de personajes. El resto de la semana se comparte peleando al lado de Hal Jordan contra Sinestro y su ejército de anillos amarillos impulsados por el miedo, volando junto a Superman a través de todo el planeta Tierra buscando dónde ayudar, compartiendo las crisis existenciales de Peter Parker o aprendiendo a controlar la furia junto con Bruce Banner. Los cómics son el escape a una realidad mucho más emocionante y apasionante.

Hace ya casi más de una década que Comicastle ha sido el refugio, la Baticueva, la Fortaleza de la soledad, el planeta Oa, la casa de la tía May, el Helicarrier, la torre de los Avengers de todo aquél regiomontano al que le gusten los cómics, de quien necesite refugiarse de la cruel y monocromática realidad. Una vez cruzado el umbral repleto de posters de los cómics que están a punto de salir, formas parte del mismo universo que Plastic Man y Iron Man; la crisis en Wakanda es igual de importante que cualquier otro problema mundial; Ciudad Gótica se encuentra en el mapa de Estados Unidos junto a Nueva York; Silver Surfer aparece en los radares de la NASA. No se distingue la realidad tridimensional de la dimensional.

Con una selección de más de 2 mil 500 títulos de los sellos de DC, Marvel, Vertigo, Dark Horse, Image, Oni Press, entre muchos otros, Comicastle es uno de los únicos lugares donde se pueden encontrar comics importados, es decir, en inglés, que a la larga tienen más valor para los coleccionistas: un cómic con una portada variante puede elevar su precio hasta un 200 por ciento si se trata de una serie limitada, y muchas veces las colecciones en hardcover o paperback son mucho más valiosas que los números sueltos, si se consiguen a tiempo.

De la misma manera en que nadie sabe dónde está la Fortaleza de la soledad, la localización de Comicastle es casi imposible de ubicar si no es por recomendación o caminando por la misma acera en la que está la tienda. Por lo general, las calles que tienen un fuerte giro comercial tienden a separarse según lo que vendan. Por ejemplo, si en una calle hay una ferretería popular, muchas otras le van a seguir, esto por alguno de los principios básicos del capitalismo: la competencia, la variedad y la oferta y demanda. Pero eso no pasa con los cómics en Monterrey. El monopolio lo tiene Comicastle, y a pesar de que podría abusar de eso, los precios de los cómics son los que vienen impresos sobre ellos.

La tienda está ubicada en Treviño 405, entre Cuauhtémoc y Jiménez, al lado de un estacionamiento público, enfrente de una escuela de enfermería y una casa abandonada. No hay nada que indique su paradero, tan sólo los posters y un diminuto “espectacular” en la parte de arriba de la tienda. Los que la encuentran es porque alguna vez se perdieron o por la adicción incontrolable que significa comprar cómics.

Comicastle es sólo para aquellos iniciados en el mundo de las historietas, para los que no pueden parar de comprar hasta conocer la historia completa de los asesinatos de Frank Castle en el recorrido de Garth Ennis, palpar con los dedos el foto realismo de Alex Ross en cualquiera de sus trabajos, ayudar a Grant Morrison a cruzar los muros de la metaficción a través de All-Star Superman, aterrizar el género del súper héroe junto a Alan Moore en The Watchmen o cómo es que Mike Mignola decidió matar a Hellboy.

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