Por Joyce Jandette

Foto por Victor Hugo Valdivia, de la serie: “Banda de Guerra de la Secundaria N° 84, Emilio Guzmán Lozano”

Premisa: Heredamos un mundo en ruinas, somos lxs habitantes de un mundo en guerra que libra sus batallas a través de nuestros cuerpos. Se ha intentado despojarnos por todos los medios de cualquier arma. Toda acción posible de contraataque es de inmediato desarticulada, criminalizada, patologizada, marginalizada, estigmatizada, o peor, descafeinada. El combate es sucio y los ataques cifrados en códigos cerrados.

1517437_10202298655740960_677145025_nAnte esto estamos lxs que fugamos de este mundo, lxs que no tenemos más nada que perder pues en esta larga larga guerra lo hemos perdido todo, nuestra memoria, por ejemplo. Desertamos pero conservamos las armas, nuestra más poderosa arma: el cuerpo. Somos la promesa rota, lxs traidorxs al sistema, encarnamos el fraude que revela el fraude, somos impostorxs, aprendimos a jugar sucio. Violamos todas las fronteras, estamos en las academias, los hospitales, las iglesias, las cárceles, los museos. Estamos en Facebook y en Pornhube, en WordPress, en Twitter y en Youtube. Hablamos todos los idiomas y los convertimos en parodia, somos virus, contaminamos con nuestra abyección una a una todas las instituciones que nos han hecho la guerra. Ahí donde se nos condenaba a la tristeza, montamos una fiesta de carcajadas estridentes. Ahí donde se nos condenaba a la vergüenza, aterrorizamos a los policías de la normalidad desplegando nuestra monstruosidad a placer. Ahí donde se nos esperaba huérfanxs desoladxs, construimos hogares, nos hermanamos con otras estafadorxs. Ahí donde se esperaba escuchar “yo soy esto” decimos “aquí estamos, así hacemos”. Ahí donde se esperaba un grupo homogéneo, descifrable, uniforme, devenimos masa difusa, incoherente, mutante. Ahí donde se esperaba una respuesta brutal, una bomba molotov, una negación rotunda, regalamos síes a destajo cargados de ternura radical. Ahí donde se nos deseaba moribundxs sin esperanza, heridxs sin memoria, reconstruimos nuestra historia, levantamos templos profanos para adorar a nuestras deidades malditas, inventamos rituales poderosos al abrigo de nuestras antepasadxs, invocamos a los espíritus de lxs antiguas guerrerxs que sentimos habitar aun en nuestros cuerpos.

Somos esxs sucixs traidorxs, hace rato ya que desertamos, no respondemos más ataques,  no obedecemos más normas, partimos juntxs en retirada estratégica hacia nuestro cuerpo trinchera y desde ahí volvemos a empezar. Es tiempo de sanar heridas, de construir mundos y lenguajes a donde arribar en nuestra retirada. Es tiempo de generar alianzas y  reinventar utopías,  tiempo de encuentros y sortilegios. Tiempo de Akelarres!

Publicado previamente en el blog de la autora: http://musicasvisibles.wordpress.com/2014/01/31/brujas-somos/

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