¿Cómo resolver el caso de un político asesinado tras ir con su psicóloga y a un motel?

Por Leonardo González

Viernes 7 de Septiembre de 2012. El alcalde del municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández Garza, encabeza una de las últimas sesiones de su cabildo. De pronto se pone de pie y abandona su lugar para atender una llamada telefónica en su oficina. A las 12:30PM, por falta de quórum, el secretario de ayuntamiento pide un receso. Pocos minutos después el alcalde vuelve y da una improvisada conferencia de prensa.

La noche anterior tres jóvenes fueron levantados por un comando de la mafia frente a la Plaza Fátima. Entre ellos se encontraba un sobrino de Mauricio Fernández y otro de Fernando Canales Clariond, ex gobernador de Nuevo León. Según la versión de Mauricio, liberaron a dos de ellos poco después del levantón. El tercero, David Villarreal, ex supervisor de alcoholes en Monterrey, fue encontrado en el río Santa Catarina. Murió de un tiro a la cabeza.

Los medios, intrigados por este hecho, comienzan a hacer preguntas respecto al caso, cuestionando la seguridad del municipio más rico de Latinoamérica. Mauricio declara algunas cosas más y suelta una de sus bombas. Da a conocer un caso del que las autoridades policiacas no están enteradas:

Lo que me acabo de dar cuenta ahorita, y me da mucha lástima, es que acaban de secuestrar a Hernán Belden en Santa Catarina —espeta ante los medios atónitos que empiezan a acribillarlo con nuevas preguntas.

Menos de una hora después de que el secuestro del ex legislador del Partido Acción Nacional (PAN) ocurriera, Mauricio ya tiene conocimiento del hecho. Según su versión, Belden hablaba por teléfono con un conocido cuando de pronto gritó que lo estaban secuestrando. La noticia corre como reguero de pólvora entre los integrantes de la cúpula panista sampetrina. Una vez más, Mauricio se ha adelantado a la autoridad, como lo hizo durante su toma de protesta en el caso del asesinato de “El Negro” Saldaña en 2009.

DE LA PSICÓLOGA AL MOTEL

Ese mismo viernes, a las 9:55AM, el ex diputado panista Hernán Belden llega en su camioneta Land Rover color verde oscuro a la clínica San Francisco en la colonia Doctores del municipio de Monterrey. Atiende a una cita con su psicóloga de cabecera durante poco más de media hora. Minutos después de las 10:30AM, Belden sale del consultorio y sube a su camioneta, enfila por Morones Prieto y se dirige directamente al motel El Pedregal, ubicado en la avenida Manuel J. Clouthier.

El motel está en una zona poco transitada en los límites de los municipios de Monterrey y San Pedro. Belden recorre los casi 20 minutos de trayecto hasta él. Llega al discreto recinto de encuentros clandestinos, paga 350 pesos por una habitación y se dirige directamente hacia la que le fue asignada. Se estaciona con cuidado y sube hasta el pequeño cuarto, el último que visitará. La habitación es sencilla. Unas pesadas cortinas tapan las entradas de luz y la oscuridad se puede modular mediante una pequeña perilla. Hay una cama tamaño queen size y dos espejos apuntando hacia ella en el centro. El escaso mobiliario es de colores fuertes. Una televisión de pantalla plana cuelga de la pared. Belden espera alrededor de 20 minutos hasta que, por alguna razón desconocida, decide salir de nuevo. Según las investigaciones oficiales realizadas por la policía no se encontró con nadie más el motel.

Aquellos 20 minutos fueron sus últimos en libertad. Inmediatamente después de salir de la habitación, el ex diputado panista es secuestrado por un comando de por lo menos cuatro camionetas con hombres armados a bordo. Belden es llevado por la avenida Morones Prieto en una caravana de varios vehículos: dos trocas blancas van enfrente y detrás de la Land Rover, configurando una escolta mortal. Corren rumbo al noreste; abandonarán San Pedro y pasarán por Santa Catarina.

Son las 12:10PM. La escolta enfila hacia el Parque Ecológico La Huasteca, donde Belden vivirá sus últimos momentos. Casi al mismo tiempo y con sólo unos minutos de diferencia, Mauricio Fernández declara a los medios de comunicación locales la noticia del secuestro. Las circunstancias de su muerte serán precisadas mucho después del plagio.

El 7 de octubre del 2012, el procurador de justicia Adrián de la Garza presentó los primeros avances de la investigación. La Procuraduría General de Justicia de Nuevo León (PGJNL) realizó una pormenorizada recreación de los últimos movimientos de Belden antes de ser privado de la libertad y, posteriormente, la vida. Las atentas y casi omniscientes miradas de las cámaras de seguridad y tránsito que registraron los últimos movimientos del político y empresario fueron de gran ayuda.

Hasta la fecha, más de un año después del asesinato, aún no hay avances concluyentes ni sospechosos.

UN POLÍTICO DE FAMILIA ACOMODADA

Hernán Belden era el típico regiomontano que toda su vida formó parte de la clase alta del municipio de San Pedro. Nació el 11 de Junio de 1967 y estudió la carrera de ingeniero industrial y de sistemas en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Se manejaba con soltura y utilizaba pocos movimientos corporales. Lo caracterizaban una voz grave pero clara y un indeleble acento norteño.

Su cabello casi siempre estaba desaliñado; parecía que los rizos color café oscuro nunca estaban de acuerdo con el paso de un peine, por lo que se conformaban sólo con un poco de gel. La frente amplia terminaba en unos ojos color claro, a simple vista sinceros. Tenía una nariz delgada al principio y ancha al final que daba la impresión de ser una pera extremadamente alargada en su parte superior. Gesticulaba poco y tenía fama de ser uno de los diputados más apuestos de su legislatura.

Hernán tenía 45 años. Su esposa era María de la Garza, sus hijos David y María; juntos formaban una familia sampetrina acomodada. Sus padres fueron Carlos Belden Albo y Margarita Elizondo, también empresarios residentes del mismo municipio. Hernán Belden fue director general de Industrias Gesta, ubicadas en Santa Catarina, desde 1997. Además tuvo una larga carrera dentro de la Cámara de la Industria de la Transformación (CAINTRA) y algunas filiales de la misma. Del 2000 al 2003 presidió la Sección de Industria del Plástico; del 2006 al 2008 fue presidente de la Comisión Pymes; además desempeñó el cargo de vicepresidente del consejo directivo de CAINTRA del 2007 al 2009; en 2012 todavía era presidente de Pymes en Santa Catarina. Belden llegó a la diputación local por mayoría relativa en el distrito 18 con el PAN.

Al igual que Mauricio Fernández y otros tantos empresarios acaudalados que han brincado a la política sampetrina, Belden decía no necesitar el dinero de su trabajo como funcionario. Aunque se podría pensar que por venir de una familia acomodada Hernán Belden nunca tuvo líos económicos, según un artículo publicado el 19 de septiembre por el periodista Hugo Gutiérrez en Reporte Índigo, Belden también tuvo problemas en materia financiera. En el 2009, Betsy Wang, una mujer de negocios de origen chino, presentó una denuncia pública en la que acusaba a Belden de no pagarle una cifra superior a 70 mil dólares. Además se decía que Gesta S.A. de C.V., su empresa, no tenía los suficientes fondos para cubrir los adeudos.

Al momento de su secuestro y muerte, Hernán Belden sólo tenía 12 días de haber dejado el cargo de diputado. Pero este no era el primer caso de plagio en la familia Belden. El 18 de Agosto de 2010, un familiar cercano, Lorenzo Belden González, fue privado de su libertad cuando se encontraba en su negocio de venta de autos —Auto Spot—, ubicado en la calle Hidalgo, entre Degollado y 20 de noviembre, en el centro de Monterrey. Los secuestradores pidieron un rescate de 250 mil pesos. Aun cuando se efectuó el pago, Lorenzo permaneció en custodia. Ocho días después del secuestro, un operativo conjunto entre la Agencia Estatal de Investigaciones y la Marina Armada de México rescató a Lorenzo Belden.

EL CUERPO EN LA PALAPA

El 11 de Septiembre de 2012, habitantes de La Palapa encontraron un cuerpo en las inmediaciones del Parque Ecológico la Huasteca. Tenía varios días descomponiéndose y lucía deplorable. Una llamada anónima alertó a las autoridades del hallazgo. Rápidamente el cuerpo fue trasladado al anfiteatro del Hospital Universitario, donde alrededor de la 1:00PM Hernán Belden fue identificado por sus familiares. Fue hasta medianoche que fuentes extraoficiales de la procuraduría revelaron que, en efecto, era él.

Según el dictamen de las autoridades, Belden llevaba muerto más de cuatro días, por lo que se presume fue asesinado justo después del secuestro. La camioneta Land Rover en la que se trasladaba contaba con GPS y rastreo satelital, así que encontrarla no fue problema. Estaba abandonada en la calle Florencio Antillón, justo frente a los Condominios Constitución, en el centro de Monterrey.

La autopsia reveló que una contusión profunda en el cráneo. Los investigadores determinaron que Belden murió tras un culatazo con un arma larga, un modus operandi atípico entre los homicidios ocurridos durante la ola de violencia que azotó a Nuevo León en los últimos años. No ha habido reportes públicos señalando la pista de un posible accidente en su fallecimiento.

El 12 de Septiembre, Rodrigo Medina, gobernador del estado de Nuevo León, confirmó en rueda de prensa el deceso del ex diputado panista.

Fue un asesinato dirigido hacia la persona de Hernán Belden, por lo que no estamos frente a un acontecimiento que se perpetró contra alguien al azar. Podemos precisar que en el momento de la desaparición fue que lo privaron de la vida —declaró ante un enorme cúmulo de medios.

Según explicó Medina, los secuestradores no tuvieron comunicación con la familia de Belden. No hubo petición de rescate, por lo cual se descartó el secuestro como línea de investigación.

Los medios de comunicación pronto hicieron eco de la noticia. Las acusaciones no se hicieron esperar. Funcionarios panistas reclamaron al gobierno del estado la violencia en Nuevo León. Sandra Pámanes, dirigente estatal del PAN, criticó duramente a Rodrigo Medina por su incapacidad para garantizar la seguridad de los habitantes de Nuevo León. Lo de Pámanes fue uno de los tantos ataques por parte de políticos panistas hacia el gobierno del estado. El dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Sergio Alanís, pidió no politizar el tema:

Condenamos esa postura que ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el propio.

LA POLÍTICA Y EL CRIMEN

Pero todo cesó con la aparición de nuevos personajes en la historia.

Ugo Ruíz, alcalde electo de San Pedro, fue quien llamó a Mauricio para darle la noticia, y Edelmiro Sánchez Hernández era quien hablaba por teléfono con Belden justo cuando lo secuestraron. Sánchez Hernández es un abogado que trabajó para el Comité Ejecutivo Nacional del PAN y ha sido ligado a Gustavo Madero, dirigente nacional del partido. Es un personaje oscuro dentro del partido auriazul, con antecedentes criminales por narcotráfico. En el año de 2004, Sánchez fue detenido a bordo de una camioneta que trasladaba 87 kilogramos de mariguana. Lo exculparon porque el coacusado, Jaime Álvarez Araujo, asumió la responsabilidad del cargamento.

Días después, algunos panistas, entre los que se encontraban Mauricio Fernández, Ugo Ruíz, Víctor Fuentes y el gestor Edelmiro Sánchez Hernández, fueron citados a declarar ante la PGJNL. Mauricio arremetió en contra del procurador Adrián de la Garza por haberlo citado.

Puro protagonismo… A mí me vale gorro.

Había algunas contradicciones en la declaración de Sánchez Hernández. Afirmó haber recibido a Belden a las 10:47AM cuando los videos presentados por la procuraduría marcan la hora del crimen entre las 11:15AM y 11:30AM. Según publicó el periodista César Cepeda el 10 de octubre en Reporte Índigo, una semana después de haber realizado su declaración, Edelmiro Sánchez dejó la ciudad de Monterrey y no fue hasta diciembre de ese mismo año cuando reapareció para declarar una vez más ante la PGJNL.

Seis días después del asesinato, un sujeto entró a la clínica donde Hernán Belden había consultado con su psicóloga justo antes del secuestro. Vestía pantalón oscuro y playera de rayas, gorra en la cabeza y un collarín. Avisó a los guardias de un incendio en una parte de la clínica, aprovechó el descuido y se robó las cintas de seguridad. De todos modos el esfuerzo fue en vano; las que correspondían al asesinato de Belden ya estaban en manos del Ministerio Público.

Al momento del plagio, los captores intentaron ponerse en contacto con algunos de los familiares de Hernán. Sólo bastaron pocos mensajes recibidos en su iPhone y Blackberry para que María de la Garza se diera cuenta que algo andaba mal con su esposo. La ortografía y las palabras no concordaban con el estilo de Belden. “Oye tengo una bronca muy grande con lo del finiquito. Iba rumbo a la of y tuve que regresarme al congreso para hablar con la gente del partido. Es cosa de Mauricio. Y está feo la caso”.

CASOS SIN RESOLVER

Belden no ha sido el único político afectado por la violencia. En Nuevo León, la clase política no está exenta de ataques por parte del crimen organizado. Tanto funcionarios de extracción priísta como panistas han sido víctimas.

En 2010, Edelmiro Cavazos, alcalde del municipio de Santiago, y Prisciliano Rodríguez, alcalde de Doctor González, fueron asesinados en un lapso de 35 días por grupos del crimen organizado. A finales de octubre del 2013, detuvieron a los plagiarios de Jorge Luis Martínez Martínez, padre de Jorge Luis Martínez Gutiérrez, alcalde del municipio de Zuazua, Nuevo León. Confesaron el asesinato del padre del edil, a quien luego encontraron muerto en Ramos Arizpe, Coahuila

Hoy, a más de un año de la muerte de Belden, la procuraduría admite que no hay avances en las indagatorias y aseguran que la búsqueda continúa. Siguen varias líneas de investigación y no pueden afirmar o descartar la implicación del crimen organizado. No se ha detenido a nadie relacionado con el caso. Tampoco hay sospechosos del homicidio, ni aun cuando se ofrecen 250 mil pesos de recompensa por información que ayude a esclarecer el caso.

Rodrigo Medina se muestra hermético al momento de enfrentar las preguntas relacionadas al caso Belden. Aunque es constante en aclarar que la investigación sigue con cautela, también alega que no se tiene una varita mágica para resolver los casos, pues algunos son difíciles. Al ex alcalde Mauricio Fernández le preocupan que se logre tan poco en un estado en el que se contabilizaron mil 835 homicidios en el mismo año en que asesinaron a Hernán Belden. 

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