OBRA: Teoría de las catástrofes

AUTOR: Maldonado Tryno

EDITORIAL: Alfaguara

AÑO: 2012

Tryno Maldonado es algo más que un soñador de utopías; es un observador sigiloso, un escritor que no se descubre a sí mismo sino hasta el final, donde se concede el permiso de develar algunas de sus emociones. Al leer acerca de él y de su obra, me llamaron la atención dos circunstancias que he admirado en pocas personas: que se haya quedado a vivir en Oaxaca —por haberle tomado amor a ésta tierra— y que pertenzca a una generación de jóvenes escritores valientes que toman parte de la realidad histórica de un México que lucha por transformarse.

Si tuviéramos que examinar a los personajes de Teoría de las catástrofes encontraríamos a los muertos hablándonos con sabiduría. Algunos personajes del libro mueren en nombre del movimiento popular del 2006, otros mueren en vida, dejando para siempre sus identidades, pues jamás volverán a ser los mismos después de una tortura.

Esta es la historia de Anselmo: de sus amores, de sus desamores, del sueño tejido con Mariana (que pretende hacer un doctorado en Europa). Ambos se convierten en ahorradores efusivos a pesar de la lejanía de su realización. Después de tres años sin cruzar la línea de intimidad con ella, de un intento de maternidad fallida, de la tragedia provocada por esa noche a la que llamarán “el día del accidente” con la esperanza de condenarla al olvido, se despedirán con apenas la sensación de haber compartido un tiempo, un espacio, pero no la vida.

En mayo de 2006, Anselmo conoce a Julia, una anarquista que llega a Oaxaca en apoyo al movimiento magisterial y popular. Julia será capaz de “pendejearlo” en el futbol, de llegar y entrometerse en la vida de Anselmo con la frescura de una chiquilla, de tomar su cuarto como refugio sin pedir permiso, de enseñarle a través de su vida que la sociedad tiene tantos moldes que son tan fáciles de romper como un ídolo y tan difíciles de ignorar como sus propios prejuicios. Se descubrirá, él mismo, simpatizando con maestros sindicalizados, que a diferencia de él sí cuentan con algunas prestaciones de ley al ejercer la docencia, “derechos” más parecidos a bicocas, sujetos también a un sindicato “basista y puntista”. Cuántos puntos sindicales acumulas, cuanto más derecho tienes a conservar tu lugar de trabajo o tu base.

El movimiento popular del 2006, más allá del pliego petitorio magisterial, actuó como un catalizador, permitiendo la aceleración de rompimientos, surgimientos, choques, indiferencias y catástrofes. La capital oaxaqueña se politizó como nunca antes, habiendo ciudadanos que por motivación personal, ya sea por la propia seguridad o por gozar del compañerismo de otros, formaban sus barricadas con restos de muebles viejos, llantas y demás. Se quedaban hasta altas horas de la noche, conversando, fumando, vigilando por turnos hasta el amanecer, conscientes o no de que lo peor estaba por venir: las desapariciones forzadas, las balaceras acometidas por las caravanas de la muerte, la presión gubernamental, el acoso de los medios de comunicación y, finalmente, la traición, como lo presagiaría Roberto, el chef italiano: “Sólo era cuestión que le llegaran al precio a los líderes sindicales”, para dejar a su suerte a las demás organizaciones civiles, junto con el repudio ciudadano contra la sección 22.

En Teoría de las catástrofes se nos muestran las diversas opiniones acerca del movimiento magisterial a través de las voces de distintos personajes, como la directora del colegio privado, que se refiere a los docentes como “revoltosos, holgazanes y vándalos”, al igual que voces en lengua zapoteca, que los reconocen como “hermanos de una misma lucha”. Voces como la de Roberto y Phailin, personajes que son padres de un niño, Devendra, con problemas de aprendizaje y conducta, y que por azares del destino terminarán empleando a Mariana como maestra de su pequeño, quien ha sido expulsado de distintos colegios privados por su agresividad. Anselmo verá el genio matemático de Devendra expresado en leones de origami.

Una familia muy singular: Roberto y Phailin, dos extranjeros viviendo en el paraíso de Etla, Oaxaca, poseedores de un restaurant italiano, un estanque, un huerto y una composta, recursos esenciales para preparar los manjares del restaurant italiano. Cómo imaginar que Roberto también es un sobreviviente, un ex-guerrillero que por poco consigue a sus 50 años vivir en paz con su familia. Desafortunadamente lo alcanzará la desgracia al prestarle un arma a Anselmo: una Makarov con una estrella roja en la cacha, entregada la última noche en que se verán. La luz de Roberto se extinguirá, al igual que la identidad de Anselmo y Mariana.

Julia, Phailin y Roberto podrían ser uno mismo; amantes de las costumbres comunales, de los lazos de hermandad de nuestros pueblos indígenas, del amor libre, sea con hombres, mujeres o en comuna. Julia en especial podía vivir sin más posesión que su ropa misma; nunca necesitó un peso para solventar sus necesidades básicas. Ella cuestionaría a Anselmo por vivir prisionero de la tecnología, de la comodidad de su pequeño departamento y de todo lo que ella denominaba una vida burguesa.

Serán Julia, María Luisa, “el Jaguar” y aquellos normalistas jóvenes quienes cuestionarán la pertinencia de su presencia en medio de ellos, un chico con facha de burgués que bien puede en una noche provocar un incendio a un banco siendo partícipe de la camaradería de estos anarquistas de camiseta negra y al siguiente día fingir que no los conoce, acostado es su hamaca y observando a Mariana. Será en la última noche en que viera con vida a Julia en que se hermanará con ellos, en manos de sus captores, torturado, sometido a una violencia física y psicológica, al igual que Mariana.

Mariana no eligió el compañerismo de ninguno de ellos, se dejó llevar por el destino, al ser pareja de Anselmo durante esos tres años. Mariana, maestra de niños con capacidades diferentes, proveniente de una familia con recursos suficientes para evitarle penurias, elegiría su libertad a pesar del sufrimiento. Ella, con su alto sentido de justicia, al defender a los niños con capacidades diferentes, hablará al final de la historia con una indiferencia estoica contra el machismo de los policías encargados de seguir su caso contra los Delitos Sexuales que la desdibujaron. Azar o destino, casualidad o propósito, es Anselmo el personaje principal y el encargado de contar sus historias matemáticamente entrelazadas por Tryno Maldonado.

Por Brenda Yesenia Olvera Beltrán

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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