Por Denise Alamillo

1o. septiembre 2014, México.

Peña Nieto en su ‘informe de gobierno’ anuncia como su gran obra del sexenio en materia de desarrollo urbano la construcción del Aeropuerto Internacional en el estado de México. De nuevo la gente de los alrededores del lago de Texcoco y el movimiento social del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) se ven amenazados por dicha construcción.

Los mecanismos de expropiación de las tierras que el gobierno ha puesto en marcha esta vez han sido mucho más disimulados, han comprado a los propietarios por medio de la Comisión Nacional del Agua esos terrenos bajo la promesa de hacer una reserva ecológica nacional. La resistencia ante dicha construcción esta vez está más complicada pues se llevará acabo principalmente dentro de un marco jurídico de leyes en dónde las principales defensas se encuentran en la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Constitución Mexicana pero ambas se encuentran llenas de lagunas que son utilizadas a conveniencia en un país en donde el estado no funciona y las leyes se usan a conveniencia de quienes más dinero e influencias tienen.

Peña Nieto, quien era gobernador del estado de México cuando fue la represión de Atenco retoma este proyecto años después, ahora como presidente de la república mucho más especializado en la criminalización de los movimientos sociales, desde su primer día como mandatario dejó claro que era algo que durante su mandato sería cotidiano.

25 de octubre 2014, Francia.

Se llevaba acabo una reunión nacional emergente de las diferentes Zonas a Defender (ZAD), cada una son colectivos de ambientalistas que surgen emergentes en oposición a diferentes proyectos ecocidas en toda Francia, principalmente contra centrales nucleares, presas, explotaciones mineras y proyectos de urbanización en zonas protegidas. Una de las luchas más conocidas es la de la ZAD de Nantes que lleva años resistiendo la construcción de un aeropuerto, proyecto que recientemente ha sido retomado por el gobierno de izquierda quien ha declarado que ese aeropuerto se va a construir a como de lugar.

Otra de sus luchas se ha extendido por más de 20 años, es en contra de un túnel que quieren construir para atravesar los Alpes y hacer un tren de alta velocidad.

La madrugada del 26 de octubre la gendarmería nacional llevó acabo otro intento de desalojar a los manifestantes instalados en contra de la presa de Sivens ubicada cerca de los Pirineos al sur de Francia, en el ataque un gendarme lanzó una granada que ‘cayó’ en la mochila de Rémi Fraisse (un joven activista de 21 años, graduado en gestión y protección del medio ambiente y voluntario en la asociación Nature Midi-Pyrénées), murió de inmediato.

La muerte de Remi no conmovió al país entero, fueron sólo los grupos de izquierdas, ambientalistas, antifascistas, comunistas y pacifistas que señalaron al estado y salieron a protestar. Fueron dos las manifestaciones grandes por la muerte de Remi, una en París y otra en Toulouse (ciudad en la que Remi estudiaba) ambas manifestaciones fueron prohibidas por la policía y reprimidas con saldos de decenas de personas detenidas. El discurso oficial para criminalizar la protesta utilizó el mecanismo de la victimización, hablando de los ambientalistas como grupos ‘violentos y radicalizados’, el victimario se convierte en la víctima y no se le cuestiona más.

La Francia que se presenta como un estado de derecho cuando le toca responder por sus crímenes prohibe el tema y lo disuelve por medio de la represión. Mientras tanto en los últimos dos años en México son dos los activistas que han muerto por oponerse a presas, uno Noé Vázquez en Veracruz y el otro Atilano Román en Sinaloa, la mayoría de la gente en el país ni siquiera se ha enterado.

Parece que no importa el continente, la ideología del gobierno a cargo, el tipo de ‘democracia’ de cada país. Al final cuando se trata de joder el medio ambiente por intereses principalmente económicos, la resistencia es muy poca, los ambientalistas no solo no cuentan con el apoyo de la población en general sino que además son criminalizados, mueren y la inercia hacia la destrucción sigue predominando en los pensamientos de quienes toman las decisiones sobre lo que ocurre en el mundo.

Me es imposible no ver estas cosas en el lugar en el que me encuentre sin importarme el color, clase social y pasado histórico generacional de lxs compañerxs de lucha, siempre me encuentro de el lado de esas minorías utopistas que sueñan con un cambio de mentalidad en torno a las formas de convivencia entre las sociedades y las formas de instalarnos y ubicarnos dentro del planeta y el universo.

Comments

comments