Esta es la historia de un Boeing que una empresa regaló para los niños de Santiago y que acabó en un lugar en el que los adultos juegan a la guerra

En 1981, el mago David Copperfield, –uno de los ilusionistas más famosos de la historia- desapareció un avión de más de siete toneladas de una pista de aterrizaje en Estados Unidos, frente a la mirada atónita de miles de espectadores que contemplaban el programa televisivo titulado La magia de David Copperfield IV: El Avión de fuga. A través de un complejo truco de espejos y luces, Copperfield realizó con una pequeña avioneta, una de las mayores proezas de la historia de la magia.

A finales de 2010, un Boeing 727 de aproximadamente 25 toneladas desapareció en Santiago, Nuevo León, sin que quedara mayor registro del evento o fuese captado por alguna cámara de televisión local. Tres años después, en 2013, gracias a una investigación de La Razón y El Barrio Antiguo, la aeronave reapareció en un campo de gotcha situado en la localidad de Zuazua, propiedad del ex alcalde de San Nicolás de los Garza, Zeferino Salgado Almaguer.

La aeronave de 32.95 metros de ancho por 47.01 de largo y 10.56 metros de alto, que había sido donada por la empresa Gamesa a la alcaldía de Santiago, tuvo que ser removida de su emplazamiento original en el parque de diversiones Mundo de Adeveras debido al alto costo de su mantenimiento en una zona abandonada por el público y asolada por la violencia.

En la historia de sus múltiples traslados, el armatoste reapareció esporádicamente en un terreno baldío del mismo municipio, en la colonia clasemediera Pedregal de los Fierros y en el sitio de venta por internet mercadolibre.com.

Averiguar el paradero del avión me llevaría 15 días, a pesar de conocer de antemano varios de los lugares involucrados en esta historia. En el Nuevo León del siglo XXI, desaparecer un avión de 25 toneladas no precisa elaborados trucos de magia, ni de un intricado juego de luces, sombras y espejos, aunque de eso me enteraría hasta el final.

Por el momento, me encuentro en camino a Santiago para entender cómo inició su viaje un avión que no puede volar.

II

Salí hacia la Carretera Nacional que además comunica a Monterrey con Santiago. Aunque en múltiples ocasiones había pasado por el kilómetro 282, nunca me había tomado la molestia de voltear hacia la derecha de la autopista, desde que Mundo de Adeveras cerró sus puertas en agosto de 2009 a causa de la violencia que azotó la ciudad. En un gran anuncio blanco con letras rojas y verdes todavía se puede leer completo el nombre del lugar. La hierba y maleza que ahora lo rodean sirven de alimento para una decena de cabras que habitan lo que queda del terreno baldío. El 25 de febrero del 2005, este parque temático semejante a una pequeña ciudad abrió sus puertas a los niños de Monterrey y del Área Metropolitana. Los empresarios de Gamesa, Alberto Santos de Hoyos y Alberto Santos Boesch, en compañía del entonces gobernador del estado, José Natividad González Parás, fueron quienes inauguraron el lugar localizado a la altura de la colonia Los Cristales. Por 120 pesos, los pequeños podían disfrutar, entre otras cosas, de la experiencia de ser pilotos de avión o bien pasajeros de clase turista de un brillante Boeing 727. En agosto de 2009 el parque dejó de operar y fue hasta el 26 de febrero que se dio a conocer su cierre de manera oficial. Ese día, la gerente del lugar, Mirna Ballesteros, dijo a los medios de comunicación que seguir ya no resultaba un negocio rentable, desde que el parque había sido afectado por la alarma sanitaria de la influenza y la crisis social provocada por la inseguridad en Nuevo León.

En donde una vez hubo grandes jardines, limpias avenidas a escala circunvaladas por pequeños edificios y casas de colores brillantes que a diario recibían a familias enteras y grupos escolares en busca de diversión y cultura, ahora se aprecia desolación y abandono. El lugar muestra los vestigios de lo que fue. Tras el enrejado de malla ciclónica, que se encuentra cerrado con candado, se exhiben dos pequeños letreros azules, uno de cada lado, que rezan: “Bienvenido a Mundo de Adeveras”. Alcanzo a distinguir tras la maleza que las construcciones han perdido su color y lo que fuera un oficina cercana al área de entrada es usada como vivienda de quienes probablemente sean los guardianes del lugar. Una mecedora blanca, un triciclo rojo y dos vehículos estacionados en el exterior de la casita con la puerta de vidrio y ventanas abiertas indican que alguien vive ahí. Al fondo del camino de la entrada, en lo que era el área de estacionamientos, dos mujeres que platicaban se esfumaron al percatarse de mis señas para llamar su atención.

Tras la quiebra de Mundo de Adeveras, el 28 de febrero del 2010, el entonces alcalde de Santiago, Edelmiro Cavazos, dio a conocer la donación del Boeing 727 con matrícula XA-MEE por parte de su propietario, Alberto Santos, al municipio. La nave sería trasladada a un parque para que los ciudadanos pudieran disfrutar de ella de forma segura. Así que durante varios días, un nutrido grupo de trabajadores desarmó el avión bajo la supervisión del alcalde. Fue la última vez que se supo del Boeing de forma oficial.

III

Mi primera pista para encontrar el avión era que después de ser entregado por Alberto Santos al Ayuntamiento de Santiago, el Boeing 727 fue llevado a una colonia de Santiago. Con esto en mente, me dirigí a la periferia del pueblo. A pesar de las señas contradictorias de los lugareños, transitando de un sector a otro de la ciudad, logré llegar a la colonia Pedregal de los Fierros, a la gran plaza al pie de los verdes cerros que conforman el panorama santiaguense. El lugar está situado en un terreno desigual cubierto por pasto verde y lo rodean árboles de diversos tamaños y tipos. En la parte central, tres caminos de asfalto llevan a algunas bancas de herrería, una pequeña cancha de basquetbol y algunos juegos infantiles. Luego me enteraría que fue en la parte más amplia de los jardines en donde una vez colocaron la aeronave, pero los vecinos no la quisieron y pidieron al alcalde Edelmiro Cavazos que se la llevara.

Mientras prepara una orden de enchiladas en su fondita sobre la calle Juárez, Doña Elva comenta que como vecina del sector fue una de las primeras en protestar por la llegada del avión. La inseguridad y el riesgo de la integridad de sus hijos fueron los argumentos que ella y los vecinos presentaron ante las autoridades. Los vecinos del sector precisan que nadie les pidió su opinión y de buenas a primeras trasladaron la aeronave, que trajo consigo la visita de habitantes de los pueblos cercanos ansiosos de conocer el avión. Doña Elva cuenta que hace 20 años llegó a Santiago en compañía de su esposo y sus hijos, gracias a un puesto que había conseguido en la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa) como bióloga marina. Buscaron un lugar apacible para criar a sus tres pequeños, por lo que este sector les pareció una buena opción debido a la tranquilidad que ofrecía. Dejó de ejercer su profesión para dedicarse al hogar, mientras que su esposo laboraba como gerente de un banco. Pocos años después su marido falleció y se vio en la necesidad de vender comidas para mantener su hogar.

Aún no estaba totalmente ensamblado el avión y tan sólo se había colocado el cuerpo del fuselaje; la cabina y las alas yacían separadas a un lado del transporte, cuando los niños del sector tomaron al aparato como área de juego en donde corrían y brincaban con el riesgo de caer por alguno de los huecos que quedaban en el maltratado piso. La visita de parejas de novios y grupos de jóvenes a altas horas de la noche derivó en la protesta masiva de los vecinos. Ante el incumplimiento de las autoridades de brindar seguridad al área en donde fuera colocado el Boeing 727, Doña Elva junto con sus vecinos consiguió que al cabo de tres meses fuera retirado de su parque.

Cuando son nuevos, estos aviones Boeing pesan 39 mil 700 kilos en un estado vacío; con carga plena, aproximadamente 73 mil. Este aparato trimotor comercial fue creado en 1962 para dar cabida de 90 a 116 pasajeros en clase única. Fue uno de los más vendidos hasta principios de la década de los 90. Se volvieron prestigiados entre las líneas aéreas en el mundo por tener la peculiaridad de poder aterrizar en pistas pequeñas. El Boeing 727 llegó ser el avión de preferencia de la empresa Mexicana de Aviación por casi 20 años. Mexicana fue una compañía de aviación creada en 1921, siendo entonces la tercera aerolínea más antigua del mundo después de KLM y Avianca. En la época de los 70 tuvo su mayor auge financiero, pero los altos costos del petróleo en la década de los 80 la llevaron a vivir problemas económicos de los que nunca se recuperó a pesar de varios intentos por estabilizar sus finanzas. En agosto del 2010 dio a conocer la suspensión indefinida de sus operaciones, quedando más de ocho mil trabajadores sin empleo. El Boeing llegó a ser una aeronave incosteable en la década de los 80 y fue cambiado por aparatos nuevos y más modernos. Después de ello, muchos de sus aviones pasaron a la Fuerza Aérea Mexicana y a la Policía Federal. Hoy en día, el costo de un avión puede variar según sus características, pero en condiciones de medio uso oscila entre tres y nueve millones de dólares, dependiendo de su estado.

Doña Elva desconocía a dónde había sido llevado el avión y para ella era poco probable que estuviera en otra colonia. Los santiaguenses no lo hubieran permitido ante las pocas garantías de las autoridades para darles seguridad durante los años de la guerra en los que hasta el alcalde Edelmiro Cavazos fue asesinado.

IV

Acudí a buscar respuestas en la Presidencia Municipal de Santiago, en donde tendría que existir un expediente o algún antiguo funcionario que conociera del caso del Boeing 727. Me dirigí al departamento de prensa, creado supuestamente para atender las necesidades de información de los periodistas. En una oficina de paredes blancas que se localiza a una cuadra del edificio del Ayuntamiento y que denota haber sido construida recientemente, tres televisiones encendidas al mismo tiempo transmiten los noticieros del medio día. Pocos minutos después de mi llegada arribó la encargada de atender a los medios de comunicación. Una joven mujer de cabello largo y rubio que me reafirmó que en el departamento no se tenía información oficial del paradero de la aeronave.

Me dijo que el actual alcalde, Homar Almaguer Salazar, procedente del Partido del Trabajo, no tenía conocimiento de lo que había sucedido con el avión. Los temas referentes a la administración pasada, emanada del PAN, son particularmente complejos teniendo en cuenta que el ex alcalde, Edelmiro Cavazos Leal, fue secuestrado el 16 de agosto del 2010 por un grupo armado que lo sacó de su casa. Su cuerpo sin vida fue hallado dos días después sobre la carretera que conduce al paraje la Cola de Caballo. Tras los hechos, el síndico primero, Bladimiro Montalvo Salas, fue designado alcalde sustituto el seis de septiembre. El secretario del Ayuntamiento, José Luis Cabáñez, quien había renunciado al cargo el dos de septiembre, fue reemplazado por Guillermo Zamora.

Cuando pregunté al actual alcalde, Almaguer Almazán, lo que sabía sobre el paradero del avión propiedad del municipio, bromeó: “Se movió de ahí a otro terreno, pero ya de ahí se lo llevaron y nosotros desconocemos como administración, cuál fue su destino. Sé que suena a título de película ‘El destino final de ese avión’ ¿verdad? No sabemos qué fue lo que pasó con él”.

Mientras esperaba que la encargada de comunicación social me dijera cuál sería el procedimiento para hacer una solicitud de información formal ante el Ayuntamiento, llegó a la amplia área de prensa un camarógrafo cuarentón que decía saber acerca del posible paradero del avión después de que fuera retirado de la plaza Pedregal de los Fierros. Siguiendo sus consejos, agarré de nuevo la Carretera Nacional, ahora de regreso rumbo a Monterrey y me desvié hacia un terreno en un lugar conocido como Las Cristalinas, donde se supone que en algún momento estuvo el escurridizo avión.

V

Al llegar a Las Cristalinas doy vuelta a la derecha por un camino de tierra circundado por amplias residencias campestres, y a menos de 500 metros me encuentro con el portón del que me habló el camarógrafo. Al lado derecho hay una barda gris con una puerta metálica también de color negro y del otro lado una malla ciclónica vecina que impide ver más adentro. Tomo algunas fotos de manera discreta, pero el silencio del lugar provoca que el vigilante advierta mi presencia. Al preguntarle por el avión explica que ya no está y que se lo llevaron hace tiempo. También precisa que desconoce a dónde se lo llevaron porque cuando llegaron los tráileres, él no se encontraba en la finca, pero asegura que ahí estuvo. Le pido permiso para captar una fotografía rápidamente y ante mi insistencia, de forma desconfiada me permite que lo haga discretamente con mi teléfono celular. Abre un poco el portón y cuando la cámara de mi teléfono móvil hace click, automáticamente la cierra de nuevo. No tengo idea de dónde puede estar el avión ahora.

Esa noche probé suerte en Google y por casualidad encontré una publicación en un foro del tres de marzo del 2011 que hacía referencia a un anuncio de Mercado Libre, sobre la venta de un Boeing 727 en Nuevo León.

Dice:

REMATO AVION DE MEXICANA BOING (sic) 727 PARA EXHIBICION. REMATO AVION BOING 727 DE MEXICANA PARA EXHIBICION, SE ENCUENTRA A LA ALTURA DE LA PRESA DE LA BOCA EN SANTIAGO, NUEVO LEON. ESTA DESARMADO EN 3 PARTES LISTO PARA SER TRASLADADO. EL PESO APROX DEL AVION DE DE 38 TONELADAS. ASIMISMO CONTAMOS CON SERVICIO DE TRASLADO E INSTALACION DEL MISMO.

El peso del avión anunciado en la oferta de ese portal es un poco distinto del que regularmente tiene una aeronave en esas condiciones, de acuerdo con lo que pregona otra página de internet de la compañía Grúas Salas, encargada de transportar el Boeing desde el aeropuerto hasta Mundo de Adeveras en el 2004. En el chat de aficionados y profesionales de la aviación que compartía el anuncio de venta, el 10 de marzo del 2011, un usuario aseguró que los vendedores le dieron el precio de 250 mil pesos por el avión, más gastos de traslado.

A través del viaje por los links de los salones del foro me encontré con una discusión en la que se asegura que el avión se encuentra en un campo de gotcha, en Nuevo León. Así que me dediqué a investigar los campos de gotcha de la región en búsqueda de uno que tenga un avión en su área de juego. Hay pocas probabilidades de equivocarse en cuanto a la proveniencia del avión. El gotcha en cuestión aparece en la red como Portal de Gotcha, localizado en Carretera al Autódromo kilómetro 4.7 en Zuazua, Nuevo León.

VI

En entrevista, el ex secretario del Ayuntamiento, Guillermo Zamora, relata que el predio en que había estado al avión en Las Cristalinas, era un espacio a cargo de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, pero que existía un litigio por la propiedad con un particular que ganó la demanda. El delegado ofreció dar posada a la aeronave y ahí se mantuvo por un tiempo, hasta que la dependencia federal perdió el terreno y el legítimo dueño pidió al gobierno municipal retirar el aparato. A pesar de que el costo de traslado y armado, en caso de pretender colocarlo en otro lugar público, sería de alrededor de dos millones y medio de pesos, el entonces alcalde, Bladimiro Montalvo, lo ofreció a los gobiernos de los municipios de San Nicolás y de Santa Catarina, quienes lo rechazaron.

Montalvo asegura que se comunicó con el empresario Alberto Santos para devolverle la aeronave. “Deshicimos el comodato, nosotros ya no quisimos saber nada de ese avión.

Creo que parece ser que el señor Santos consiguió un valiente por allá por el Autódromo, en un parque de pistolitas”, recuerda el funcionario público. Zamora insistió en que habiendo deshecho el comodato, la administración municipal no interfirió en la transacción de Santos con el propietario del gotcha para la obtención del avión y afirmó que como encargado de dichas labores dejó un expediente que contiene toda la información al respecto.

Hasta el momento, Gamesa sigue guardando un silencio institucional al respecto. Desde la encargada del departamento de mercadotecnia en Monterrey, Jackeline Cantú hasta los despachos de la Ciudad de México. Sin embargo, un ejecutivo de Empresas Santos, que lleva más de 20 años en el área administrativa, afirma que no tenían conocimiento de que la aeronave hubiera sido devuelta. Si bien había negociaciones que su jefe, Alberto Santos, fallecido hace unos meses, llevaba de forma personal, un movimiento de esa naturaleza hubiera arrojado alguna factura o registro, mismos que no existen en los archivos de la empresa. En los archivos de Gamesa lo que se sabe es que el Boeing se dio en comodato al municipio de Santiago y que meses después, el alcalde Bladimiro pidió a Empresas Santos una factura por el aparato, pero ésta le fue negada porque no se trataba de una compra y arrojaría un impuesto que no estaban dispuestos a pagar.

Personas cercanas a Zeferino Salgado Almaguer, ex alcalde de San Nicolás y ex delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, que pidieron el anonimato, relataron que el antiguo funcionario público es un gran aficionado a este juego y que el campo de gotcha donde supuestamente está el avión es de su propiedad. El Portal de Gotcha, en su página de internet www.elportalgotcha.com ofrece a sus visitantes “Campos de Escenario, Campos de Woodsball, Campos de Speedball y Campos de Inflables”. Da a conocer además el pago del boleto de entrada que incluye el préstamo del equipo, en caso de no contar con éste. En algunas fotos y el video promocional del sitio de internet, aparece el Boeing 727 de Mexicana con matrícula XA-MEE.

Durante su periodo al frente de la delegación de la SCT, Salgado Almaguer acostumbraba invitar a su campo de gotcha a grupos de socios y de proveedores. Una vez provistos del atuendo necesario, el propio Salgado -a quien se ha señalado como admirador de los nazis- con la autoridad de un general, les ordenaba formarse en dos líneas, frente a frente. Metido en el papel miliciano, daba las instrucciones a seguir y las tácticas que se emplearían. Elegía a uno para interpretar el papel de secuestrado y recordaba a los secuestradoresno bajar la guardia y a los rescatadores, no detenerse hasta lograr el objetivo.

El 2 de abril del 2010, siendo delegado de la SCT, fue retenido algunas horas por elementos del ejército cuando viajaba con su familia rumbo a Piedras Negras, Coahuila, y le fue encontrada un arma tipo escuadra. Como no llevaba consigo la documentación que avalara el permiso para el porte de la pistola 9 milímetros, mandó por ella a Monterrey y unas horas después quedó libre. No fue la única vez que estuvo en medio de una situación polémica. Durante su alcaldía, el periódico El Norte dio a conocer que Salgado usaba un helicóptero que le había donado el Zar de los Casinos, Arturo Rojas Cardona. Esta revelación provocó que el funcionario panista disminuyera sus ambiciones de querer ser alcalde de Monterrey e incluso gobernador de Nuevo León.

Los juegos de riesgo son una verdadera afición para Salgado.

En la anterior administración de San Nicolás nadie quiso contestar a mis preguntas. La localización de El Portal de Gotcha no fue complicada; la angosta carretera del autódromo en Zuazua me llevó hasta el sitio que en su entrada tiene una avioneta color gris montada sobre barrotes de madera en la entrada del campo. Entre matorrales, un caminito de tierra lleva hasta el interior, en donde una manta de lona da la bienvenida a la vez que muestra el centro de juego en un mapa de caricatura. Una vez estando en el recinto, a lo lejos escucho el ruido constante de las balas de las pistolas de pintura. Se oyen también los gritos de jugadores emocionados, mientras me encuentro con una tienda ubicada a un costado del corredor que ofrece un variado stock de vestuarios para la práctica del gotcha, todos con diversos estilos y colores. Máscaras, visores, armas, cantimploras y demás accesorio también son ofrecidos a los visitantes. Al voltear a la izquierda tomo un corredor y justo a un lado de una obra en construcción, antes del área de juego, encuentro al Boeing 727. Se halla estacionado sobre un espacio de tierra, entre arena, grava, palas y cemento.

El avión se me apareció en condiciones que parecían expresar materialmente el declive de una era de la aviación. Su color blanco original ahora muestra una tonalidad amarillosa cubierta de una capa de tierra, con raspaduras en casi todo el fuselaje y algunas abolladuras. La parte delantera está colocada sobre muros de contención a cada lado, de esos que se colocan a mitad de las avenidas para separar los carriles. A unos cuantos metros de distancia, entre pendones publicitarios de la campaña a la alcaldía de San Nicolás del panista Pedro Salgado, las alas aún portan con irrisoria dignidad la matrícula que por muchos años le dio identidad propia a la aeronave: XA-MEE. Una encima de la otra. Uno de los trenes de aterrizaje apenas se puede sostener de pie, el otro, yace en el sueño entre piedras y hierba. El Boeing no es utilizado en el campo, las áreas de juego están más adentro, pasando una malla oscura que delimita el área de comida y la zona en donde decenas de personajes vestidos en colores verde, beige y camuflaje, gritan y se esconden como si estuvieran un campo de batalla real.

VII

Respondiendo a la solicitud de información, el director jurídico de Santiago, Daniel Velázquez, me entrega un delgado expediente sobre el comodato del Boeing. El Ayuntamiento anterior dejó poca información en los archivos de la entrega-recepción, así que los actuales administradores se han encontrado con faltantes de archivos completos, entre otras cosas, de juicios y deudas de diversos rubros de la administración. El contrato de comodato que quedó asentado en el Acta No.13 fechada el 28 de enero del 2010, define como “el comodante” que es quien da en comodato el avión, a la persona moral o empresa denominada “PB EL PORTAL, S.R.L. DE C.V.” representada por el apoderado jurídico, Omar Eduardo Charur Giocoman con domicilio en San Juana Inés de la Cruz Número 201 en la colonia Anáhuac en San Nicolás de los Garza. “El comodatario” es el Municipio de Santiago, representado por el Presidente Municipal, Edelmiro Cavazos Leal, el Tesorero, Rodolfo Vargas Tamez y el Síndico Segundo, Manuel Francisco Martínez Alanís.

El documento define que el comodante es el propietario del avión y que ambas partes están de acuerdo para su exhibición en un área pública de este municipio. Además estipula que el comodatario se hará cargo de lo gastos ordinarios y extraordinarios que se generen o eroguen con motivo del desmantelamiento, transporte, armado y las grúas que se llegaran a necesitar para dicho fin, sin que exista obligación del comodante para el pago de esas erogaciones. Es decir que de acuerdo con este documento, el avión pertenecería a una compañía llamada El Portal, localizada en Zuazua.

Después de analizarlo un rato, el encargado jurídico del ayuntamiento determina la posible falsedad del documento, aunado al hecho de que al no llevar la firma del alcalde en ese entonces, Bladimiro Montalvo, no tendría de todas formas ningún valor jurídico. En la documentación proporcionada hay facturas pagadas por el municipio, por el traslado, desarmado y rearmado del avión, por más de 150 mil pesos, pero éstas no definen de dónde a dónde o la fecha en que se brindaron estos servicios.

VIII

La aeronave donada al municipio de Santiago con la finalidad de diera diversión gratuita y conocimientos a los niños, terminó en manos del ex alcalde de San Nicolás, Zeferino Salgado, de manera irregular y por medio de la falsificación de documentos. Ahora la posee como modelo de la impunidad cotidiana en que los gobernantes hacen sus acuerdos e intercambios.

Mientras tanto, en Santiago, la actual administración sigue buscando pistas de más mobiliario, recursos y patrimonio municipal que también desapareció durante la anterior administración.

La inaudita forma en que el avión desapareció y apareció a casi 65 kilómetros de distancia sin que nadie lo viera y la forma en que, por arte de magia, pasó de un dueño a otro, parecen fortalecer el calificativo dado a Santiago. En verdad es un “Pueblo Mágico”.

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