Por Yanelly Martínez Vargas

Compuesta por 30 crónicas de los viajeros de la paz y seis diálogos con el poeta Javier Sicilia, Contra Estados Unidos. Crónicas desamparadas (Almadía, 2014) es una lectura cruda que no teme enfrentarse a una realidad que se ha vuelto cotidiana en nuestro México. Una reconstrucción de los casos que Diego Osorno ha descrito de manera puntual y sin censura.

Lo que se comenta, lo que se vive y lo que se manifiesta como experiencia no grata por los interlocutores con los que Osorno convivió por un mes a lo largo de la Caravana por la Paz, que marchó a todo lo ancho de los Estados Unidos liderada por el poeta Javier Sicilia y su dolor. Sentimiento compartido con las cerca de cien personas que participaron en esta caravana que cumplió lo impensable en otros momentos. El transitar de extremo a extremo de la Unión Americana con la convicción firme de llevar un mensaje de paz y apelar al sentido común para moderar la venta de armas principalmente, las cuales se compran en ese país y se usan en México para desmembrar familias y asesinar indiscriminadamente.

En este libro se lee el otro lado de la moneda: lo no tratado, lo impensable, lo incontable.

Es una lectura de la cual te puedes enamorar o que puedes abandonar por su crudeza y frialdad, un espacio donde no se trata otro asunto más que la realidad. Realidad que se da a conocer desde una caravana en la que participaron un centenar de mexicanos, familiares de las víctimas de la guerra contra el narcotráfico. Ésta se interna en el Estados Unidos, tan deseado y odiado a la vez, en un periodo entre agosto y septiembre de 2012, recorriendo más de 11 mil kilómetros y 26 ciudades.


Diego Enrique Osorno es reportero y escritor de libros como Oaxaca sitiada (Grijalbo, 2007), El Cártel de Sinaloa (Grijalbo, 2010), Nosotros los culpables (Grijalbo, 2010), País de muertos (Debate, 2012), Un vaquero cruza la frontera en silencio (CONAPRED, 2011) y La Guerra de los Zetas (Vintage, 2013). Ha publicado en Vice, Reforma, Etiqueta Negra, Internazionale, Proceso, Letras Libres, O Estado de Sao Paulo, Chilango, Courrier International, El Universal, The Huffington Post, Newsweek, Milenio, Zyzzyva, Nexos, Il Fato Quotidiano e Indymedia.


Con ese menester que tanto ha dejado a nuestra sociedad contemporánea en México para reconocer nuestras realidades y accionar ante la guerra con la paz, Osorno nos lleva poco a poco al reconocimiento de lo que pasa con los que ya no están entre nosotros; los compatriotas, los paisanos que nos han arrebatado, aquellos que sin motivo alguno fueron alejados de sus familias en manos de los grupos delincuenciales que operan en todo el país, principalmente en norte y centro.


Treinta son las crónicas que ponen de manifiesto la impunidad de aquellos asesinos, secuestradores, delincuentes todos que actúan ante la tutela de un gobierno que poco ha hecho por revertir la situación; que exponen las estrategias planeadas desde los E.U. en contra de la delincuencia y manifestadas a través de guerras directas que han dejado miles de muertos en nuestro país desde la decisión de que la orden fue dada por Felipe Calderón.

Treinta crónicas de las muchas otras que aún no se escuchan. Treinta que tuvieron el temple suficiente de organizarse guiados por el poeta Javier Sicilia con el propósito de protestar en contra de la facilidad de adquisición de armas en el vecino país, ya que son esas armas las que han asesinado a miles en nuestro territorio. La Caravana, pues, en el transitar a través de las ciudades americanas, encontró eco en este pensar, de tal manera que se volvió exigencia para su gobierno la regulación en la venta anteponiendo la experiencia horrorosa que actualmente se vive en México.


Es así como Diego Osorno, en su papel de un viajero más en los Estados Unidos, a raíz de la cobertura de la Caravana por la Paz, recrea y experimenta de manera profunda cada una de las fatídicas historias de las víctimas de la seudo-guerra contra el narcotráfico. Teniendo como brújula el pensamiento de Javier Sicilia, nos compromete con la lectura al hacernos partícipes fraternos con los que ahí se encontraban, pues manifiesta intrínsecamente la responsabilidad ética del lector para solidarizarse ideológica y activamente con la búsqueda de la paz en nuestra nación.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.  

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