Por Denise Alamillo 

Austin Texas es la ciudad en la que Lance Armstrong aprendió a pedalear y donde Ethan Hawke fue filmado por primera vez, frente a un pastel. Siempre llena de jóvenes, esta sede de varios campus de la Universidad de Texas, además de ser la capital del estado, lo es también de la música y del cine en el sur de Estados Unidos.

Con un clima idílico e instalaciones de infraestructura moderna, la ciudad lleva por lema “Keep Austin weird”: (mantén a Austin raro). Esa diferencia se ha convertido en un imán para regiomontanos que buscan un estilo de vida con acceso a las últimas tecnologías dedicadas a facilitar la vida de sus usuarios. El estilo de vida americano en su máxima expresión. Hoy en día, esta ciudad es uno de los sitios con más migración de parejas y familias jóvenes que huyen de la violencia en Monterrey.

Es también una ciudad muy cara que se caracteriza por ser una de las diez urbes más “verdes” del país. Con habitantes que gustan de movilizarse en bicicleta, comprar su comida en huertos orgánicos de la localidad e ir a gimnasios a tomar todo tipo de clases de acondicionamiento físico. Es un paraíso para despertar el híper consumismo en vegetarianos y veganos que gozan allí de una cantidad única de restaurantes y opciones diversas, además de que existen grandes supermercados dedicados a vender miles de productos orgánicos, amigables con el medio ambiente.

La migración hacia Austin ha sido tanta que el costo de las viviendas de 2003 a 2013 aumentó de 159 mil a 225 mil dólares y las rentas subieron en un 49 por ciento, según datos del Capitol Market Research. Internamente también se ha dado una migración. Muchos mexicanos llegaron a vivir a barrios habitados por comunidades de negros y latinos ya que eran los barrios menos costosos y contaban con la comodidad de la cercanía del centro. El precio de los barrios se disparó y mucha de la comunidad, principalmente negra, está saliendo a sitios más lejanos. El gasto de muchas familias ha aumentado y los ingresos son los mismos, viven al borde de sus medios económicos o se ven sobrepasados.

Adrián Aguilera, curador de arte, diseñador gráfico y nómada, lleva tiempo viviendo en Austin. Dice que no migró por la violencia, sino por la decadencia previa a la guerra, que sintió en el funcionamiento de la ciudad, además de su necesidad de conocer el mundo. Vive cómodamente en Austin, desempeñándose en diversos proyectos tanto de su profesión como involucrado en un grupo de ayuda para migrantes con problemas laborales. Abre la puerta de su casa con una sola mano, ya que la otra la tiene inmovilizada por una fractura de clavícula, tras un accidente vial en bicicleta.

¿Cómo percibes Monterrey desde Austin?

Justo ahorita me provoca mucho rechazo, en específico en estos días me molestó el evento de La carne asada más grande del mundo. No entiendo cómo, habiendo tantos asuntos sociales pendientes por abordar desde lo que les compete, ocupen el presupuesto, tiempo y medios en un evento anti ecológico e insensible a los problemas de pobreza y de salud. Como si trataran de transmitir equivalencias entre poder, dinero y carne. La decadencia en el funcionamiento del sistema de gobierno en referencia a la seguridad y el ambiente que genera no se arregla con una carne asada en Fundidora. Aquí cabe mencionar ese dicho “Donde comienza la carne asada, termina la cultura”.

¿Por qué dejaste Monterrey?

Quería conocer más mundo, creo que no hay que tener raíces geográficas, si hasta las plantas migran, también nosotros podemos hacerlo. De repente sentí que la ciudad se estancó, por la violencia y por la misma gente. Siento que todos están en una inercia monótona, la gente vive con miedo y se dedica únicamente a trabajar y a ver por su familia, no hay iniciativas comunitarias como acá, y eso hace que la inseguridad siga igual. A mí no me tocó de la guerra nada directamente, pero sí tengo muchos conocidos que han pasado por cosas inimaginables en otras partes del mundo. Decidí buscar una ciudad cerca de Monterrey que me brindara facilidades para desarrollarme en el terreno del arte, y Austin está en ese proceso, hay mucho movimiento cultural y eso me tiene acá.

¿Cómo percibes a la comunidad artística de Monterrey?

Crecí allá, entré en las dinámicas de los gremios, y creo que está empantanado desde hace algún tiempo. Ahorita están todos los problemas que hay en Conarte, que detonaron la renuncia de Carmen Junco y los desacuerdos con La Reseña (que es la muestra de arte oficial) en la que quedó fuera la plástica. Algunos artistas protestaron, pero ellos mismos hacen lo que critican, tienen favoritismos, segregan a quienes no son parte del grupo, van por la vida con una doble moral, y la incongruencia entre lo que dicen y hacen provoca que el arte en Monterrey se convierta en lo que es: chismes, arrebatos de presupuesto, robos, envidias, traiciones; todo esto entre un pequeño grupo de personas y al final la cultura no permea a la gente.

¿Qué tiene Austin en particular?

Es una ciudad multicultural llena de estudiantes universitarios foráneos, el ambiente artístico-cultural está muy desarrollado, principalmente en la música, pero también en otras disciplinas del arte. Se puede llevar una forma de vida con mucha más tranquilidad, dedicarte a lo que te gusta y participar activamente en actividades sociales en beneficio de la comunidad. En Monterrey la gente pierde mucho el tiempo en aparentar, acá la gente es quien es, sin buscar otros estatus, son amables y se acercan a conversar por el simple acto de conocerse. La movilidad urbana es muy buena, no todas las calles tienen ciclovía, pero se puede circular en bicicleta muy fácilmente, muchos recorridos los haces en poco tiempo y existe también la posibilidad multimodal de poder subir la bicicleta al autobús, es muy buena opción para mí, pues no me gusta mucho el camión porque tienes que planear con mucho tiempo de anticipación los viajes y hacerlo por internet.

¿Has vivido racismo por ser mexicano?

Aquí hay gente de todas las razas, y a pesar de ser Texas, es una ciudad muy liberal; no me ha tocado directamente sentir el racismo contra mí. Sin embargo, en un par de ocasiones he escuchado en bares a los que van gente grande, mucha de procedencia latina pero que tiene aquí ya varias generaciones, comentarios como: “Vienen los mexicanos a quitarnos los trabajos”. Pero no creo que sea así, trabajo hay aquí, en Monterrey y en cualquier parte, yo no llego específicamente a quitarle el trabajo a esos señores, si esos señores quisieran, estarían trabajando y no en el bar.

¿Qué tan cara es la vida en esta ciudad?

Sí es cara, como lo es Monterrey. La diferencia es que aquí hay muchas oportunidades laborales. Y se puede trabajar con tranquilidad y seguridad. Ahorita es más fácil tener una buena vida, más tranquila y segura aquí que allá. Si pasa que haces trabajos y no te los pagan, por eso colaboro en un grupo que se dedica a apoyar legalmente a migrantes (legales o ilegales) a los que no les han pagado por sus trabajos. Se intenta mediar entre el interesado y el deudor y si no se llega a acuerdos, se interponen recursos legales.

¿Hay mucha gente de Monterrey acá?

Sí, me junto con pocos, pero justo el otro día fui a una fiesta y había mucha gente de Monterrey, les gusta hacer su comunidad acá. Yo lo único que extraño de Monterrey es a mis amigos y mi familia, pero luego muchos de ellos también han dejado ya Monterrey, se van a DF, buscan otras ciudades, algunos ya están acá. 

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