La noche devoró al mundo | Más Sabe el Diablo por Viejo | Misión Imposible: Repercusión

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ ⋆ Puede verla

No se moleste

Evítela como la plaga

El Entremés

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

La noche devoró al mundo es una película que usa el tema de los zombis como pretexto para explorar el aspecto de la soledad, y de los estragos que es capaz de ocasionar en nosotros. Una especie de Náufrago, pero con zombis y en medio de París (¡Wilsooon!).

La película no pierde tiempo, en 10 minutos ya sabemos que Sam se ha salvado al haberse quedado dormido solo en una habitación, y que al despertar todos están muertos; pero tampoco puede moverse pues los zombis invaden las calles parisinas. La única ventaja es que los muertos-vivientes no saben abrir puertas y son malos con las alturas, así que quedase encerrado en un piso de arriba parece ser la mejor opción.

Gracias a un pequeña peripecia de la película Sam se logra hacer de una escopeta, y de inmediato se da cuenta que su prioridad es recolectar alimento. Es disciplinado, así que logra racionar sus insumos; pero pronto otra necesidad lo comenzará a consumir: la necesidad de poder poblar el tiempo con alguna actividad. A diferencia de otras películas, aquí no se trata de matar a los zombis, sino la de matar a otro enemigo igual de letal: el aburrimiento.

Así que Sam hace ejercicio, práctica música con su batería, graba música incidental con botellas y objetos, ordena las llaves para indagar en los demás departamentos, usa balas de gotcha para marcar a los zombis. Pero aun así no logra combatir la soledad, tanto, que termina hablando (él solo) con un zombi atrapado (magistral Denis Lavant, Holy Motors, 2012); además que su físico se comienza a deteriorar pues cualquier ruido lo alerta y despierta a cada rato.

Convencido de que quedarse en el mismo lugar es lo único que garantiza su supervivencia, Sam está decidido a quedarse ahí aunque se muera de aburrimiento, pero ya casi al borde del colapso mental, que se vislumbra cuando toca la batería para llamar la atención de los zombis. Es decir, necesita saber que hay otros más, aunque esos otros se lo quieran comer, pero es preferible saberse con zombis que saberse solo, abandonado. Qué es peor, ¿ser un zombi, o vivir muerto de aburrimiento?

Aunque de forma un poco didáctica, pero válida, la aparición de un personaje femenino dará otra perspectiva a la vida encerrada de Sam, quien a estas alturas su percepción de la realidad ya es cuestionable, pero que gracias a este personaje femenino, Sam descubrirá que a veces salir de la zona confort es un golpe duro a la vida habitual, pero que pude valer la pena para poder descubrir que hay todo un mundo más allá que nuestro entorno, y que sólo hace falta querer asomarnos a él.

El Plato Fuerte

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Más Sabe el Diablo por Viejo es la actual comedia (romántica) mexicana, y quizá la más lograda de su género en lo que va del año, pues no es tan convencional como el resto, logrando conjugar un guion con sentido, con una edición, fotografía y producción bien cuidada, y actuaciones muy decentes de la vieja y nueva escuela, que le acaban de dar chispa a esta amena película que aunque sentimental, logra ganarse al público a pulso.

Basada en el dicho popular de “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, esta película permite visibilizar a un sector marginado por la sociedad: a los ancianos. Claro que hay quienes quieren y cuidan a sus ancianos, pero hay otros tantos que los mantienen en el olvido, ya sea en su casa, en la calle o (para los más burgueses) en una casa de retiro.

Por un favoritismo déspota de una funcionaria pública, Teo (Osvaldo Benavides), un químico que quiere ser actor, termina siendo una víctima más de la burocracia mexicana, quedándose sin chamba y con deudas que van al día, como millones de mexicanos; hasta que logra darle vuelta al sistema con ayuda de su incondicional amigo Red (simpático Martín Altomaro), quien devela el otro lado del sistema mexicano: la tranza, el agandalle y la falsificación.

Con una excelente o al menos sí muy decente caracterización, Teo se hará pasar por anciano en una casa de retiro de actores, en lo que consigue un papel en una obra de teatro. Sin embargo, las circunstancias lo hacen quedarse más tiempo haciendo que se involucre cada vez más con los residentes de la casa: estrellas de cine retiradas que ya nadie pela, y que fantasean con sus años dorados de actuación.

La chica bonita no puede faltar, quien será interpretada simpáticamente por Sandra Echeverría, y quien figurará como el alma noble que quiere ayudar de corazón a los ancianos, pero que tiene que lidiar con el patán de su jefe, que hace del asilo su caja chica para poder escalar en la política, y quien además la acosa sexualmente, ¿por qué? Porque considera que su posición de autoridad se lo permite.

Las escenas tienen un ritmo ameno, dinámico, cómico y chusco, con chistes no tan simplones, sino al contrario, algo ingeniosos ad hoc con las situaciones; además de frases chuscas y gags bien trabajados, que le arrancan a uno varias carcajadas genuinas, y no esas risas nerviosas que provocan chistes groseros y vulgares (Hazlo como hombre).

La trama plantea la necesidad de darle a los ancianos una vejez digna, con actividades en las que se sientan involucrados y tomados en cuenta; a cambio, ellos pueden ofrecer toda su sabiduría de una manera tan lúcida como sincera. Y aunque suene un tanto romántica esta visión, la película toma ciertos riesgos, pues plantea con uno de los personajes que quizá sea más digno morir haciendo algo que te gusta, que morir postrado en una silla de ruedas.

Quizá el ritmo de la película baja ya al final, un final que ya sabemos cuál será, pero que sin duda habrá valido la pena por el recorrido lleno de momentos cómicos y emotivos, donde en vez de presentar ancianos “chocheando”, se les regresa en cierta medida su dignidad.

P.D. Como contraparte a esta película yo sugeriría ver El Comienzo del Tiempo, un drama que nos devela la verdadera situación de millones de ancianos en nuestro país. Un homenaje crudo y real a su humanidad.

El Postre

⋆ ⋆ Puede verla

Tal cual un espía, me resultó sospechoso que Jesús Iglesias (Peli de la Semana) sugiriera en una historia de Instagram que Misión Imposible: Repercusión (MI:R) se veía buena. Pero más sospecha levantó en mí cuando Fernanda Solórzano <3 recomendó MI:R, pues aunque entiendo esta cuestión de que Tom Cruise es “un actor en peligro de extinción” del star system, y de que no siempre el cine de género es opuesto al cine de autor; ya vista la película encontré una par de contradicciones que por más que sea una película de acción, me parecen contradicciones sustanciales.

De entrada, al igual que en la anterior entrega, peca de ambiciosa. Misión Imposible 5: Nación Secreta, es buena pero por momentos se siente muy extensa. Igual ésta, plantea muy buenas secuencias de acción y subtramas con varios giros de tuercas propios del género y de la franquicia, pero creo que dos horas 27 minutos es un poco exagerado, lo que la vuelven laaarga como un día sin pan.

Ahora bien, se supone que Ethan Hunt (Tom Cruise) tiene un código de ética de no matar a quien no lo merezca, lo cual de entrada ya es un tanto ambiguo pues quién es él para poder decidir quién muero y quién no, además que cada uno no somos ni todos buenos, ni todos malos. Él que sabe que si alguien se metió de mafioso para salvar la vida de su hijo enfermo.

Pero en fin, esta “ética” férrea de preferir la vida de su equipo por encima de la de tres núcleos atómicos, será el hilo argumental para poner contra las cuerdas a Ethan Hunt, pues será su mayor virtud y su mayor defecto. Pero insisto, es una ética absurda cuando se la pasa matando a decenas de individuos, y que cuando se trata de una policía vial parisina simpática, decide que ella no debe morir, porque claro, se ve una persona buena. Acto seguido: Ethan Hunt mata a 4 maleantes sin rastro de remordimiento.

A esto se suma otra culpa que tiene Ethan Hunt por haber alejado a su esposa Julia (Michelle Monaghan) de su vida para librarla de todos los peligros, porque claro la ama; lo cual le permite en esta entrega andar de coqueto con Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) y Vanessa Kirby <3. Pero resulta que cuando vuelve a ver a su ex-esposa, ésta le dice que no tiene que sentir culpa de nada, que ella es feliz. Así que Ethan Hunt sin mayor remordimiento parece tener el camino libre con Ilsa Faust, y es más, me las junta al mismo tiempo e incluso las dos se caen bien mutuamente. Qué cómodo el muchacho, pero como salvó al mundo no hay que juzgarlo.

Y sí, Henry Cavill por obvias razones no podía lucir más que el protagonista, así que sólo se vuelve un accesorio más, tan impersonal que ni da tiempo de empatizar con él, ni de que te caiga mal tampoco. Pero era necesario para el giro principal que da la trama y para que nuestro héroe se luciera lo mejor posible. Tan fácil era que en la escena del paracaídas Ethan Hunt no le diera oxígeno y chan chan, problema resuelto; ah, pero tenía que verse “ético” el héroe para crear la idea que es alguien más complejo de lo que parece.

No hay nada contra Tom Cruise, es sin duda un actor súper carismático y tiene películas que aún en el género de la ciencia ficción y acción, resultan interesantes. Y claro que el que haga algunas de sus escenas de riesgo le dan “una textura más verosímil” y atractivo a la película, pero tampoco me lo traten de presentar como un personaje con conflictos internos y existenciales.

No hay nada tampoco contra la saga de Misión Imposible, sólo que creo que hay formas más viables de volver interesante una saga, que pretender ser algo que no se es. El punto es que la saga ha desgastado tanto su propia fórmula que reinventarla, esa, esa sí es la misión imposible.

Por Josué Salvador Vásquez Arellanes

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

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