FILME: La hora de la siesta

DIRECTOR: Carolina Platt

PAÍS: México

AÑO: 2014

Para Carolina, como para cualquier otro padre o madre de familia, llevar a su hija Alicia a la guardería se ha vuelto un elemento indispensable de su rutina. Ambas son de la ciudad de Hermosillo. Durante el mes de diciembre, Alicia cree reconocerse en la foto de una plaza, pero al acercarse, Carolina descubre que la imagen puesta sobre aquella manta más bien le pertenece a Emilia, una de las infantes que falleció aquel fatídico viernes 5 de junio del 2009 en la guardería ABC.

Emilia, junto con Julio César ¨Yeyé¨, son dos de los 49 niños que nunca más volvieron a casa. Sin embargo, su memoria se vuelve presente por medio de material de archivo casero y los testimonios de sus padres, quienes ahora deben lidiar con su ausencia.

Abraham, padre de Emilia, ha optado por tomarse un tiempo de las manifestaciones y el movimiento activista para reorganizarse y decidir qué hacer por el resto de su vida; iniciar una relación romántica con Lorena y convivir con las dos hijas de ella le permite volver amar y ser padre nuevamente.

Mientras tanto, Julio, padre de Yeyé, lidia con la responsabilidad de cuidar a sus otros dos niños, Brandon y Fafita; de procurarlos y hacerlos reír, de recuperar la misma dinámica familiar de antes, aún y a pesar de que, por dentro, él ya no puede reír de la misma manera. Por otro lado, para Estela, su esposa, la situación es todavía aún más delicada, pues además de perder a su hijo, el trauma le ha hecho perder también su recuerdo.

La hora de la siesta es un documental que utiliza las anécdotas, fotografías ylos videos, los objetos y juguetes, la vestimenta y los espacios ausentes para conformar un elaborado retrato que le rinde homenaje a Emilia, la bailarina, al siempre sonriente Yeyé y a los 47 infantes de la guardería ABC, al igual que a todo el esfuerzo y la lucha interna por la que atraviesan sus familias.

A través de los ojos de la directora, quien decide guiarnos por este viaje emocional desde su propia experiencia como madre, convivimos íntimamente con los familiares en los momentos más pequeños que la vida puede ofrecerles, ya sea desde un cumpleaños, un viaje a la playa, o una salida a comer, hasta un recorrido hacia la escuela, o una nueva sonrisa.

La hora de la siesta es una elegía que atenta contra el olvido y, por sobre todas las cosas, enaltece la vida.

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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