Cómo Enamorar A Una Chica Punk | El Habitante | Tully |

Los Increíbles 2 | Jurassic World: El Reino Caído | La Madame

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ ⋆ Vale la pena

⋆ ⋆ Puede verla

No se moleste

Evítela como la plaga

El Apertivo

⋆ ⋆ Puede verla

Cómo Enamorar A Una Chica Punk es una metáfora sobre el hambre de ser adolescente en medio de una sociedad conservadora. Zan (Elle Fanning), encarna estas bellas y hasta ingenuas ganas de probar (literal) el mundo, y tener experiencias vívidas y memorables; cosa que hará con ayuda de Enn, un chico que le ayudará a ser cada vez un poco más punk.

Melodrama adolescente por momentos punk, por momentos marciano y por ratos psicodélico que pretende cuestionar el status quo a través de una fábula de otro mundo, donde el vestuario, la idea de ser original y la canción final para los créditos, parecen ser lo mejor dentro de su ritmo un tanto irregular.

El Entremés

⋆ ⋆ No se la pierda

Contada bajo los códigos del cine de horror o de posesión, El Habitante es la apuesta del cine mexicano de hacer un cine de género bien hecho y que estará dentro de las mejores películas mexicanas del año.

Aunque recurre a los elementos clásicos del género (mujeres con cierto atractivo en medio de una casa con atmósferas tenebrosas, en donde vemos que pasan cosas misteriosas a través de escenas algo prologadas), su gran mérito es que no abusa de Jump scares, sino que administra y dosifica la tensión de manera que nos instiga a seguir viendo y querer averiguar en qué culminará su bien elaborada trama, que mezcla elementos de posesión en un contexto político-social-religioso apenas insinuado, pero lo suficiente para ofrecernos buenas actuaciones y un desenlace digno que deja bien parada tanto a la película como al género.

El Plato Fuerte

Deje todo y corra a verla

Tully nos muestra en forma de dramedia cómo la maternidad ha sido en cierta medida idealizada, cuando en la vida real (clase media) es mucho más agobiante y estresante de lo que parece, sobre todo para todas esas madres que como Marlo (magistral Charlize Theron), está a punto de tener a su tercer hijo.

Tener un hijo es una bendición, dicen los que “saben”, pero en el caso de Marlo este nuevo retoño significa menos horas de sueño, una reducción de su vida marital (sumado un marido que sólo se la pasa video-jugando), una auto-concepción de su cuerpo al tener que volver a amamantar y de su figura que significan un agobio al querer volver hacer deporte.

La contraposición de su situación la ve en la familia de su hermano, quien disfruta de una po$ición más acomodada y que les permite tener a una niñera nocturna, cosa que les deja llevar una mejor calidad de vida tanto a nivel individual como familiar.

Marlo, quizá predispuesta por los cánones tradicionales de una sociedad que le exigen el mayor y máximo cuidado de los hijos a la mujer, considera el asunto de la niñera nocturna como algo anti-natural, pues no concibe que una extraña desarrolle lazos de cercanía (o afectivos) con su bebé mientras ella duerme.

Sin embrago, las trasnochadas interminables al tener que atender a su nueva hija, le hacen entrar casi en colapso y tener que recurrir, con cierta desconfianza todavía, a la niñera nocturna. Es cuando Tully (jovial Mackenzie Davis) entra y rápidamente se gana la confianza de Marlo, no sólo por lo apta que perece, sino por lo considerada, eficaz y comprensiva que demuestra ser no sólo como niñera, sino también como consejera y terapeuta de Marlo, bajo la idea que para cuidar de alguien, primero se debe cuidar a ella misma.

Poco a poco Marlo parece recuperar sus horas de sueño y con ellas su vida misma. En otra posterior reunión familiar su hermano, cuñada y esposo se percatan de esta vitalidad recuperada, pero justo entonces Tully, ese gran aliciente en la vida de Marlo, le dice que se tiene que ir, cosa que ni Marlo ni el espectador mismo entiende y acepta. Esta decisión figurada y literalmente darán un vuelvo a la vida de Marlo y a la historia misma.

Puede ser que a estas alturas el espectador ya haya comenzado a sospechar que algo no encaja del todo, pero la película es tan sutilmente ágil que justo entonces la película misma ya nos rebasó, y entendemos el porqué de esas misteriosas escenas con sirenas, o esa escena de alcoba en la que está involucrado un disfraz de mesera.

Al menos este fin de semana, Tully fue la “madre” de las películas. Así que haga el esfuerzo de verla, no se decepcionará.

El Postre

No se la pierda

Los Increíbles 2 no decepcionó; todo lo contario. Nos demostró cómo una misma historia junto con sus personajes puede adatarse al paso del tiempo y de la tecnología para ofrecer entretenimiento de calidad. Mucho más mercantil, mucho más estilizado, mucho más redituable, pero de calidad.

Los Increíbles (2004), 13 años antes que Mujer Maravilla, ya se habían adelantado a su tiempo al momento en que Elastigirl <3 señala que los chicos están equivocados, pues son las chicas las que pueden salvar al mundo; y claro, no estaba nada equivocada.

Así que fiel a esta capacidad de anticiparse o adecuarse a los discursos sociales, Los Increíbles 2 nos muestran claramente el cambio e igualdad de roles justo y necesario que debe haber en las parejas o familias, del necesario involucramiento del padre con los hijos, y de la libertad que la mujer debe gozar para realizar sus metas personales o profesionales.

A eso se suma este discurso expuesto por el villano de la película, el Atrapa Pantallas (su versión LEGO está de lujo), quien afirma que ahora tratamos de experimentar nuestra vida a través de pantallas, lo cual tampoco está ten lejos de la realidad. Le creemos mucho más a una pantalla que a lo que podemos llegar a experimentar si es que indagamos por cuenta propia.

Así que no es gratuito que su poder sea el de hipnotizar a través de una pantalla, eso y que junto a su estética de los años 50, se haga alusión a la denominación que se le dio a la televisión como “la caja idiota”; y que ahora en pleno S. XXI, vuelve a contra atacar pero por medio de miles, millones de pantallas de la cuales ahora no nos podemos despegar, y sin las que pensamos que la vida es aún más difícil. ¿Le suena?

La Gula

⋆ ⋆ Puede verla

Parece que en el universo de Jurassic World, ahora El Reino Caído, no han aprendido que jugar con dinosaurios nunca deja nada bueno, mucho menos cuando hay interés económicos de por medio y que, como siempre, minimizan y justifican la muerte de decenas de personas

El inicio es un excelente ejemplo de cómo ejecutar magistralmente una escena de suspenso rayando en el terror, mezclando oscuridad, lluvia, truenos, monstruos (en este caso dinosaurios) y una situación al límite. Todo funciona, excepto por el hecho de que, convenientemente, nadie lleve ni un arma, ni una bomba cuando saben que hay un peligro exponencial de dinosaurios que años atrás mataron a cientos de humanos.

Y así será toda la película, una ir y venir de situaciones extremas resueltas de manera conveniente a última hora, lo cual no es más que una repetición descarada y algo ya desgastada de la fórmula ya sabida de esta franquicia; y que como pinta la cosa, pretende volver una vez más.

Pese a todo esto, la película navega más o menos gracias al oficio de su director, Juan Antonio Bayona (Un monstruo viene a verme), quien maneja muy bien los espacios cerrados y toda esta mezcla de elementos antes mencionados. Por eso, y por una voz personificada por el mismísimo Dr. Ian Malcolm (Jeff Goldblum), que nos recuerda lo abusivos que hemos sido con la naturaleza y de la ciencia, lo cual justificará que los dinosaurios nos quieran exterminar en la siguiente entrega.

La Sobremesa

No se moleste

El primer engaño de La Madame es anunciarse como una comedia de enredos cuando más bien es un melodramón cómico casi al puro estilo de María Mercedes, sólo que en inglés y algo de francés. De enredos sólo tiene el nombre, pues le aseguro que hasta mis agujetas están más enredadas.

La premisa se basa en una cena organizada por Anne (Toni Collette) y Bob (Bob Fredericks), pero dada su triscaidecafobia (miedo al 13), esto les hace poner a su sirvienta María (Rossy de Palma) como una invitada más; algo que termina disgustando más a su patrona, pues María logra cautivar y enamorar a un inglés llamado David Morgan.

Así que Anne estará todo el tiempo señalando las claras divisiones de clase social, mientras María le hará ver que aunque sirvienta, pero es honesta; al mismo tiempo que vemos un dizque cuadrilátero amoroso, un pseudo escritor, y un final tan chafa, que hasta me aprendí la clave de desbloqueo de una chica que se la pasaba viendo su celular, no sé si por insolente, o porque de plano le aburría la película.

La clave es: 8,7,5,4.

Por Josué Salvador Vásquez Arellanes

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine.

#BoneAppétit

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