Hay un debate que tiene más de una semana, surgido a raíz del señalamiento de apropiación cultural que un grupo de personas queer y afrofrancesas hicieron en facebook sobre el proyecto artístico de reegaetón lesbico ‘Chocolate Remix’ de Romina Bernardo que devino en la cancelación de su concierto en Paris en La Mutinerie.

Por supuesto ella no se tomó a bien la cancelación de su concierto de un día para otro, y sin mucha reflexión de su parte expresó que iría al lugar a tener un debate sobre el tema, manifestó que le daba flojera tener que educar a francesas sobre la cultura latina pero quería hablar de los privilegios que las Afrofrancesas tenían sobre las migrantes latinas. Negó las raíces negras del reegaetón, diciendo que era “Música Latina”, ante las interpelaciones que se le hacían respondía con ataques hacia las Francesas (que en su imaginario Francia es la peor cumbre del colonialismo, pero curiosamente nunca pronunció nada al respecto de España en dónde fueron la mayoría de sus conciertos en su gira y en donde se le leía muy contenta; quiero suponer por que la mayoría de su publico han de ser latínas mestizas o blancas) con sus pronunciamientos sobre la idea que tiene del país Galo que es evidente no conoce, invisibilizaba a toda la Francia no blanca y migrante que es cerca del 50% de la población del país.

Como latína, blanca mestiza residente en Francia desde hace cuatro años tengo la certeza de que ni las afrofrancesas ni las francoárabes (sean musulmanas o no) tienen más privilegios que yo. Por mucha nacionalidad francesa que ellas tengan, no dejan de tener sus orígenes en antiguas colonias de Francia y el racismo encarnado contra ellas y que está en aumento actualmente debido a la “fachisación” que se inserta en los terrenos políticos y que da carta abierta a los discursos y expresiones racistas de odio en las calles sin ningún tipo de represalia, es una violencia que no atraviesa mi piel, son miradas que no me minimizan y aplastan, no camino por Francia con miedo de cruzarme con un neonazi que me pueda destrozar y quedar impune. No, yo no sufro ese tipo de racismo, las afrofrancesas y francoárabes sí.

En el debate en facebook a Romina se le hicieron varios señalamientos sobre su trabajo, el título de su proyecto artístico “Chocolate remix”, el uso de la frase “Me gustan las Negras”en una canción/video en el que sale una mujer afrolatina exotizada y sexualizada. A esto la artista respondió que no se estaba refiriendo a ‘Las Negras afrodescendientes’ sino que en su país ‘así se les dice a las personas mestizas que son pobres, de clase social baja. Con este argumento me parece se abrió la caja de Pandora y quedó al descubierto el extremo racismo estructural que se encuentra enraizado en la cultura Argentina, en dónde se ha normalizado y pareciera ser evidente que Negrx en Argentina es un insulto peyorativo que hay que queerizar y reapropiarselo (hasta siendo blanqux) con orgullo sin siquiera hacer conciencia de lo que se está diciendo, cómo y a quiénes.

En los desafortunados dichos de la artista intentando defenderse se devela también la ignorancia que no solo ella sino al parecer muchísimos argentinxs tienen sobre la comunidad Afroargentina, la cual vive muy segregada y en condiciones muy complicadas a causa de un racismo institucional que ni siquiera logran el acceso al agua potable.

Analizando este uso ultra racista en argentina sobre la palabra “Negrx”, Emilie y yo caemos en cuenta que lo que nadie ha mencionado es que a quienes se les llama Negrxs en Argentina no solo es a las comunidades precarias y marginalizadas o a los peronistas; es fundamentalmente a las y los Indígenas de Argentina que nadie menciona.

Indígenas que el sistema Argentino se ha esmerado en desaparecer de la historia desde el genocidio y etnocidio institucional al que le llamaron “La conquista del desierto” en la que durante siete años el estado desplazó, torturó en campos de concentración, violó, esclavizó y mató a indígenas acabando con la mayoría que había en ese entonces y sobre lo cual fundaron la creación de su mito nacional.

La población Indígena en Argentina ha sido tan estigmatizada e invisivilizada que muchos ya no se llaman a si mismos Indígenas, se llaman a si mismos mestizos, les llaman peyorativamente “Negros”.

Queda solo un ocho por ciento de la población que se reconocen y asumen como Indígenas y conservan sus lenguas de origen, se encuentran en provincias como Misiones, Jujuy, Chaco y Corrientes entre otras que son regiones muy marginalizadas y pobres.

Justo hace unos días, el presidente Argentino Macri se encontraba en una cumbre económica en la que subió a defender los tratados de libre comercio entre Sudamerica y Europa argumentando que el lazo entre el mercosur y la union europea era “natural” porque en Argentina… “Todos somos descendientes de europeos”. Pareciera que en este país es mucha la gente que como el presidente se asume como tal.

Sobre el nombre “Chocolate remix” el cual viene de una broma entre Romina y sus amigxs por una foto, deja al descubierto que el contexto Afrolatino era una realidad que a la artista le era extranjero. 

Desde los años 50as no solo en Argentina sino por todo Latinoamérica y europa, podemos encontrar representaciones gráficas en las que se utilizan caricaturas de Negrxs en sus marcas de chocolate. La relación que los colonizadores hicieron entre el café, el chocolate y el azúcar remonta en la historia de la esclavitud al momento en que se trianguló el comercio e industrializó la esclavización contra personas africanas Negras para explotar en América los ingenios de azúcar y posteriormente también para el café y el cacao, los cuales continúan hasta hoy en día relacionados con explotación y esclavitud infantil.

La cancelación del concierto efectivamente fue un acto inesperado tanto para quienes gestionan ‘La Mutinerie’ como para ella. La decisión de cancelar el concierto fue una votación entre las organizadoras y el motivo fue que no tenían los conocimientos suficientes para tomar una decisión sobre ese sujeto de la apropiación cultural de ‘Chocolate remix’ y querían evitar conflictos posibles en el caso de que se diera el concierto, hubieron muchas personas que les pidieron la anulación del evento.

La Mutinerie es un espacio colectivo autogestionado por ocho personas de las cuales dos personas son mexicanas y no gozan de papeles franceses, una persona es Negra, dos personas árabes y tres blancas, las personas blancas del colectivo son minoría.

Es un bar cultural festivo, conocido por su activismo político feminista, queer, decolonial, de mujeres y para mujeres, abierto a todxs, salvo por eventos específicos que definen su público.

La cancelación del concierto de ‘Chocolate remix’ en ‘La Mutinerie’ fue reemplazado por un debate de dos horas y el concierto tuvo lugar en otro espacio pagado por las organizadoras a cinco minutos a pie, Romina fue remunerada económicamente* y fueron cubiertos sus gastos de vuelo y viáticos.

A Romina le tocó ser señalada en un espacio y contexto político específico en el que desde hace meses se ha estado discutiendo y debatiendo sobre la apropiación cultural; feministas activistas y académicas multiraciales en Francia siguen dandole vueltas y buscando todos los ángulos posibles sobre el tema. En este torbellino de debates se encontró cuestionada la artista argentina pues como suele ocurrir en los ámbitos feministas, siempre se les exige más coherencia y compromiso político a la gente que se presenta como politizada que a quienes colaboran descaradamente con el sistema capitalista, patriarcal y racista.

Luego de leer el pronunciamiento que ‘Chocolate Remix’ ha publicado hace unas horas, tengo la impresión de que no ha entendido la magnitud de sus palabras y el racismo que hay en ellas. Mientras sus fans le aplauden y la reconfortan queda pendiente la reflexión y el trabajo de fondo, el que le toca hacer consigo misma, allí en dónde ya no se puede mentir.

Aún falta mucho para que esté realmente abierta a conocer otras realidades. Pareciera que durante tanto tiempo se ha centrado en su condición de mujer, precaria y lesbiana en un país ultra machista que no se ha detenido de voltear a ver hacia otros lados en su propio alrededor, ni reconocer los privilegios que posee dentro de su contexto por muy precaria y queer que sea.

No logra en ningún momento reconocer que la cancelación de su concierto fue un logro por activistas feministas queer afrofrancesas, a partir de ello se generaron largos debates muy importantes en los que se develó el flagrante racismo y la ignorancia que existe en nuestros movimientos feministas blancos mestizos en America Latina.

Como me mencionaba una amiga Afrocubana, lo más valioso que ha ocurrido en todo este debate ha sido la presencia activa y protagónica de las feministas negras que desde muchas partes del mundo han puesto sus ancestrales conocimientos, experiencias corporeas y sentimientos desde su vivencias tan horribles con el racismo, la misoginia, la perpetuación de la blanquitud, la suplantación y el blanqueamiento de las culturas. Es a ellas las compañeras más oscuras, a quienes debemos escuchar y aprender. Basta de racismo feminista, las vidas Negras importan. 

Por Denise Alamillo, con aportes de Emilie Mourgues

*Chocolate remix nos contactó, para aclarar que ella no recibió remuneración económica. La información en el párrafo proviene de una conversación virtual con una de las personas de la Mutinerie que afirmó textualmente: “Par ailleur nous n’avons pas <<censuré>> Chocolate, lùtilisation de ce terme est vraiment indécent dans le sens oú nous lui avons laissé la possibilité de s’exprimir à la Mutinerie pendant deux heures sur le sujet pour donner sa version et nous avons payé son billet d avion, nous l’avons payée elle en plus et avons fait en sorte que son concert ait quand même lieu à 5 mn à pied de la mutinerie…   …Puis nous avons prete du materiel de son et réservé une salle à côté de la mutinerie pr que le concert ait lieu quand même mais ailleurs, et l avons payée, etc.” 

Traducción: “De hecho no hemos censurado a Chocolate, el uso de este termino es verdaderamente indecente en el sentido que le dejamos la posibilidad de expresarse en la Mutinerie durante dos horas sobre el sujeto para que diera su versión y pagamos su billete de avión, ademas la pagamos a ella y nos las arreglamos para que su concierto tuviera lugar a pesar de todo a 5 minutos a pie de la Mutinerie (…) Y le prestamos material de sonido y reservamos una sala al lado de la Mutinerie para que se diera el concierto pero en otro lugar, y la pagamos etc…”

 

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