Amenazas supuestas, omisiones reales

Como es del dominio público, contra cualquier pronóstico y en forma por demás injustificable, en 2017 el centenario del natalicio de Juan Rulfo quedó excluido por completo del programa cultural de la 49 edición de la Feria Municipal del Libro y la Cultura (FMLC).

Tal exclusión recibió oportunas y severas críticas por parte de prestigiados columnistas locales como Juan José Doñán, Notisistema y Okupo Más, o Augusto Chacón, Milenio Jalisco.

La FMLC, lejos de emitir un comunicado o convocar una rueda de prensa a fin de responder las críticas, prefirió guardar un casi sepulcral silencio oficial.

La responsable de la programación cultural de la FMLC 49, María Dolores Garnica Michel, en el muro de su Facebook intentó dar displicente carpetazo a tan espinoso asunto, considerando éste “una [sic] asunto de opiniones, como dice el maestro Doñán, y aunque suene raro, me quedo contenta pensando que al menos se enteró de algo del programa de este 2017…”.

Por su parte, Yara Patiño Estévez, “socia” de Garnica y también integrante del “equipo de logística” de la FMLC 49, a manera de “explicación” distractora, en esa misma red social publicó lo siguiente:

“Tengo entendido que los abogados de la familia de Rulfo prohibieron expresamente que le hicieran homenajes, así que a lo mejor no es porque se le ninguneara, ¿no? […]”.

Otros comentarios en ese mismo post se limitaron a defender, sin mayores argumentos, a la organizadora, o a atacar a sus críticos y, de paso, menospreciar hasta al propio Juan Rulfo. “Ya chole con Rulfo”, espetó desde su Olimpo personal uno de los participantes mejor programados ferialmente.

Fue en la fan page de la FMLC 49 donde, mediante breve respuesta a la pregunta del presbítero Tomás de Híjar Ornelas, “¿Hubo consigna para excluir a Juan Rulfo de esta Feria Municipal del Libro?”, se intentó “justificar” de manera “oficial” la ausencia de Rulfo.

La respuesta fue la siguiente: “Estimado Maestro; hace tres años se celebraron tres conferencias en torno a la obra de Rulfo […] a cambio recibimos una amenaza de demanda por correo de la Fundación Rulfo, que si gusta, está a su disposición. Nos encantaría celebrar a Rulfo no sólo este año, sino en todas las ediciones”. [Subrayados en bold de C. L. Vera].

En relación a la supuesta “amenaza” de la Fundación Rulfo, cualquiera supondría que debido a su importancia socio-cultural, resultaba obligado para la FMLC dar a conocer su contenido en forma pública e inmediata. Lo que no nunca sucedió en su momento, ni en fecha posterior.

Tal ocultamiento de información no pudo ser más desafortunado, ya que trascurridos tres años de la supuesta “amenaza”, resultaba inconcebible que fuera dada a conocer en términos tan amañadamente “oportunos” y exculpatorios. Además, esa situación puso en evidencia un agravante más: la incapacidad organizativa de FMLC para resolver, además de aspectos administrativos básicos de operatividad logística y de difusión, semejantes y extraordinarias situaciones de conflicto.

Incapacidad que también demostró falta de interés por parte de la FMLC para promover, tres años antes, el obligado y conciliador diálogo con la Fundación Rulfo y/o los herederos del autor de Pedro Páramo y El llano en llamas, con la finalidad de “lograr” la correspondiente “autorización necesaria” para, en el 2017, programar así una conmemoración de los100 años del natalicio de Ruffo.

Sin nunca haber dado a conocer la presunta “amenaza de demanda por correo [sic] de la Fundación Rulfo” en contra de la FMLC, la supuesta “prohibición” para realizar algún homenaje, caería luego por su propio peso.

Porque, a diferencia de lo ocurrido en la FMLC 49, muchos e importantes fueron los eventos que con ese fin en 2017 fueron realizados en Guadalajara por otras instancias oficiales, como Secretaría de Cultura Jalisco y Universidad de Guadalajara; o, en forma más modesta, por particulares como la Asociación de Libreros FLUYA, A. C., contando incluso en algunos de ellos con la presencia y participación de uno de los herederos del autor jalisciense, el cineasta Juan Carlos Rulfo.

Mientras, quizás auto-complacida o regodeada en una artificial percepción de la realidad, la entonces coordinadora cultural de la FMLC en sus redes sociales afirmaba que no se había celebrado a Rulfo “por una razón muy sencilla: porque ya no queremos que el homenaje se realice por dedazo como se hacía antes”. ¡Plop!

Homenaje “sin dedazo”

Derivado quizás de la decisión de no conmemorar a Rulfo “por dedazo”, el homenaje que la FMLC otorga anualmente a un autor jalisciense, en la edición 49 recayó en Guadalupe Dueñas, escritora fallecida en el 2002; conforme lo estableció el Acta del Jurado, fechada el 23 de febrero del 2017 y elaborada en papel membretado de la Asociación de Libreros de Occidente, A. C.

Acta que además de contener visibles correcciones ortográficas, sobrepuestas en forma manuscrita sobre el apellido “Meneses” y el gentilicio “jaliscienses”, fue firmada tan sólo por tres de los cuatro jurados designados: las escritoras Irma Cecilia Audave Robles, Cecilia Magaña Chávez y, como presidente de la mencionada Asociación, Carlos Eddú Aguirre Meneses; la firma ausente correspondió a Beatriz de la Peña [Rodríguez], jefa de operación, producción y programación de la dirección de Cultura GDL.

El documento original puede consultarse en el siguiente link oficial.

Más allá de las “pequeñas” correcciones ortográficas, no tan insignificantes como a primera vista pudieran parecer, es conveniente resaltar lo siguiente:

Por segundo año consecutivo, la elección del escritor homenajeado se realizó vía un jurado; pero, desconociéndose todavía a la fecha criterios y mecanismos para la formulación de propuestas y selección de candidatos a homenajear, así como para la respectiva designación de los miembros del jurado.

Aquí, la pregunta pertinente es sí existen los reglamentos correspondientes o, como mucho de las más recientes ediciones de la FMLC, su manejo fue discrecional e improvisado.

Porque, de acuerdo a los criterios transversales del manejo de la cultura en el actual gobierno municipal de Guadalajara, así como sus declarados intentos por fortalecer la construcción de comunidad (whatever it means) bien se pudieron establecer y regular mecanismos formales para proponer homenajeados y seleccionar jurados; pudiendo pensar incluso en la participación pública, vía Internet y redes sociales.

Al no ser así, la anterior declaración, una supuesta eliminación de designaciones por “dedazo”, queda reducida a mera y simple demagogia.

Los horrores

Por desgracia, la increíble ausencia de Rulfo en la FMLC 49, con el agravante de ocurrir en la ciudad donde el autor de Pedro Páramo residió buena parte de su vida, no fue el único desacierto perceptible en la mayoría de más de cien cacareadas actividades culturales de esa edición.

Actividades que contaron con un financiamiento intermunicipal de 350 mil pesos, otorgados en forma conjunta por ayuntamientos de Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque; además de 180 mil pesos aportados por la Asociación de Libreros de Occidente, A. C.; según información oficial proporcionada a medios por Susana Chávez Brandon, titular de la dirección de Cultura Guadalajara.

Aunado a lo anterior, la coordinación de la programación cultural de la FML al parecer gestionó patrocinios privados cuyos montos económicos lograron incrementar el presupuesto global a una cantidad cercana a los 600 mil pesos, de acuerdo con una nota de Milenio Jalisco publicada el 27 de mayo del 2017.

A diferencia de los recursos provenientes del erario, los montos de patrocinios privados de la FMLC 49, no fueran dados a conocer en forma desglosada y pública, creando así vacíos informativos en relación a posibles beneficios fiscales, administrativos o de otra índole que empresas patrocinadoras, vinculadas o no directamente con la gestión cultural, pudieran haber obtenido.

Tal sería el caso de los almacenes El Nuevo Mundo Departamental, los hoteles Casino Plaza y NH Collection Centro Histórico y Litográfica Montes.

Además, la FMLC 49 contó con patrocinio de la cantina La Fuente, lo que conforme al testimonio de un participante, quien solicitó conservar el anonimato: “sin descartar la posibilidad de que hubiera existido algún patrocinio en efectivo, las organizadoras consiguieron gran cantidad de cupones canjeables por cerveza y bebidas alcohólicas en esa cantina, los que durante la feria fueron utilizados primordialmente por ellas mismas o sus invitados personales, repartiendo algunos pocos entre otros participantes”.

La marca de tequila La Revancha, también fue mencionada como patrocinador oficial FMLC 49.

Dentro del rubro de patrocinios privados, un especial señalamiento merece el otorgado por el restaurante-cafetería Las Sombrillas, negocio asentado en forma invasiva en un espacio público y cuya concesión municipal, desde 1996, la usufructúa el empresario Juan José Fraiche Sadee, funcionario del ayuntamiento emecista de Zapopan, éste, también patrocinador oficial de la FMLC; concesión que pudiera interpretarse como la confirmación de un protector espaldarazo político para el empresario Fraiche, por parte del gobierno municipal de Guadalajara, pasando así por alto los constantes cuestionamientos y críticas hacia el trato preferencial que para el uso del espacio público, ese concesionario recibe.

Otro “colaborador” oficial fue el Centro de Investigación y Archivo Kraeppellin (CIAK), entidad cultural no muy conocida pero la cual, en 2015, recibió apoyos oficiales a través del programa oficial Proyecta, para realizar la exposición Archivo Documental Juan Kraeppellin.

En condiciones semejantes al CIAK, en el programa oficial de FMLC 49 aparecieron publicitadas la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco (BSGEEJ), así como las librerías Porrúa y el Fondo de Cultura Económica (FCE); entidades culturales plenamente reconocidas y de las que se desconoce, en forma pública, sus posibles aportaciones económicas o en especie.

Trascendió también que con finalidad de “contratar una grúa para la terminación de un mural urbano, realizado por el artista Miguel Tovanche Díaz y pintado en la fachada poniente del hotel Casino Plaza”, la coordinadora ferial gestionó distintas solicitudes para obtener un posible patrocinio financiero de 20 mil pesos; cifra que contrasta enormemente con el modesto pago de 600 pesos que, en forma muy selectiva, algunos participantes en la FMLC 49 recibieron.

Asimismo, de acuerdo a información proporcionada por fuentes confiables, entre distintas instancias y hasta fechas muy cercanas a la realización de la FMLC 49, la coordinadora de la programación cultural “estuvo solicitando patrocinios económicos directos por montos hasta de 10 mil pesos”, ofreciendo a cambio “publicidad en el programa oficial”.

De ser verdad lo anterior: ¿Cuántos y de a cómo fueron los patrocinios privados logrados? ¿Estuvieron reglamentados? ¿Existen los correspondientes contratos formales y recibos por escrito? ¿O fueron también simples acuerdos verbales de carácter discrecional?

Muchas incógnitas flotan al respecto. La principal es si todos esos patrocinios no estuvieron encaminados a privatizar la FMLC, despojándola así de su original condición de evento público y gratuito.

Porque si bien la Feria Municipal del Libro, todavía sin el agregado de “y la Cultura”, surgió como un proyecto de participación mixta, impulsado y sostenido por el Ayuntamiento de Guadalajara y las librerías afiliadas en la respectiva sección especializada de la Cámara de Comercio; durante casi cinco décadas había conservado una identidad popular.

En tal sentido, la edición 49 de la FMLC y su inaugurada “política” de patrocinios paralelos, marcó cuestionable tendencia hacia una posible privatización de la feria; situación que de inmediato debió activar los focos rojos y la señal de alerta, especialmente en el propio Ayuntamiento de Guadalajara.

Porque la Feria Municipal del Libro (ahora con el agregado de “y la Cultura”), históricamente nació ciudadana, mucho antes que el término “ciudadano” se convirtiera en franquicia política; y como tal, a diferencia de la Feria Internacional del Libro (FIL), había sido siempre una invitación abierta y gratuita para cualquier interesado en asistir o incluso participar, sin distingos de tipo mercantilista, dentro de la fiesta anual reunida en torno al libro y sus creadores.

En 2017, paradojas de la vida, cuando el municipio de Guadalajara oficialmente se define como “ciudadano” y la FMLC se proclamó supuestamente “inclusiva”, la programación cultural de la edición 49 promovió eventos elitistas y exclusivos, al parecer destinados sólo a públicos considerados como de “primera clase”. Lo que induce a pensar que si los libreros o las autoridades culturales y municipales de Guadalajara pretendieron disminuir, aún más, la asistencia a la FMLC, la reciente edición 49 indicó que hicieron lo correcto. Lamentablemente.

Porque aún contabilizando los públicos cautivos o “acarreados”, nadie pudo negar el escaso interés que la mayoría de eventos culturales tuvieron, no pocas veces luciendo semi vacíos espacios como el llamado Salón de Lectura y los demás escenarios alternos.

Porque sólo una visión muy obtusa negaría que la asistencia a la anterior feria no se incrementó llevando eventos a otros municipios, porque éstos, de entrada y aunque muy cooperadores en cuestión de pesos y centavos, quedan muy distantes del que se supone su público principal; ni haciendo eventos en espacios “cercanos” en los que resulta obligado pagar determinado consumo, tal y como sucedió en el café-restaurante Las Sombrillas.

Tampoco haciendo gestión cultural (whatever it means) promoviendo numeritos interdisciplinarios con cualquier empresa en la que los organizadores lograron “conveniar” un acuerdo patrocinador; ni teniendo como prioridad principal asegurar, vía cantinas o tequileras, la diaria dotación etílica para el “equipo logístico” y su círculo social más cercano.

Mucho menos respaldando festejos privados y elitistas para invitados VIP, como el denominado Salón Rojo 50: Pasión; éste, buffet incluido, realizado con escasa pero muy selecta asistencia el 12 de mayo del 2017, en el salón San Francisco del GDL HN Collection, Centro Histórico.

Por lo tanto, parecería obligado para las autoridades culturales del municipio de Guadalajara y la Asociación de Libreros de Occidente, A. C., el haber realizado de inmediato un balance general de la FMLC 49, con una detallada y estricta rendición de cuentas, al margen de las apreciaciones superficiales que intentaran maquillar la escasa asistencia a los stands de la feria y eventos culturales, la posible disminución en los porcentajes de venta, así como la deficiente difusión, los múltiples contras del nuevo “modelo” de privatización ferial y, por supuesto, la obligada reglamentación correspondiente para convocatorias de participación, homenajes, etc.

Balance necesario cuya información debió estar disponible para consulta pública, ya que es oportuno recordar que la mayor parte del financiamiento de la FMLC proviene de recursos municipales.

Y como esto no se acaba, hasta que se acaba; en la próxima entrega abordaremos finalmente dos aspectos más, ambos relacionados con otros dos grandes horrores de la FMLC 49: la programación cultural y la difusión.

Hasta la vista, babies.

Por Carmen Libertad Vera

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