Una Mujer Fantástica | La Región Salvaje | Cómplices| El Cavernícola | Hostiles: Violencia Americana | Operación Red Sparrow

 

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

⋆ ⋆ Vale la pena

Puede verla

No se moleste

• • Evítela como la plaga

NOTA: Resulta que este Cinéfago le atinó a 13 de las 16 predicciones que hizo, incluyendo Mejor Película. Aquí las predicciones.

El Aperativo

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Justo al escribir esto se llevaba a cabo la Ceremonia de los Oscar donde estuvo presente por primera vez una actriz transgénero, Daniela Vega, quien interpreta de forma poderosa a Marina Vidal en Una Mujer Fantástica; película que tal y como dijo Diego Luna “es una película indispensable que te acompaña y se queda contigo aun saliendo del cine”.

Y justo escribiendo esto se llevó el Oscar a Mejor Película Extranjera, que tal y como lo dijo Jimmy Kimmel’s al inicio: “Si están nominados pero no están haciendo historia, siéntanse mal”.

Está actualmente en cartelera, así que no la deje pasar.

El Entremés

⋆ ⋆ ⋆ ⋆ Deje todo y corra a verla

Aproveche quizá la última semana de esta gran película: La Región Salvaje, lo más actual del cine mexicano pero también lo más arriesgado y al mismo tiempo lo más propositivo; con un estilo que reflejan la madurez de su director Amat Escalante para poder ensamblar una extraño personaje, con un drama social, y al mismo tiempo con efectos visuales muy pulcros, y una banda sonora tan singular como la película misma.

Es clasificación C, pero siéntase intrépida, intrépido, de averiguar qué esconde esta magnífica película que será de lo mejor de 2018.

El Plato Fuerte

• • Evítela como la plaga

Cómplices no es más que la recreación del obsoleto pensamiento machista donde las prácticas de acoso se revisten de “tácticas de conquista”, donde se impone lo que piensa y quiere un hombre por encima de lo que piensa y quiere una mujer, y generalizando de que todas las mujeres, sobre todo las más atractivas, siempre están dispuestas y propensas al sexo casual; y que el ¡No! de una mujer, más que expresar una negativa, son una invitación a querer seguir siendo conquistadas. Y sí, es del cine comercial mexicano del que lamentablemente hablamos.

Además, ¿Quién le dijo a Arat de la Torre que era el galán de las películas mexicanas? O bueno, quizá a algunas mujeres les guste verlo en pantalla, pero yo no he conocido a alguna que me lo haya dicho expresamente. Y sobre todo, ¿quién le dijo que sabía actuar?

No voy a negar que el inicio es algo ingenioso, trata de presentarnos la estrategia de un personaje “astuto” y calculador; a un Sherlock Holmes de la seducción que sabe leer las condiciones del terreno, interpretar el lenguaje no verbal, y calcular cada paso que da para obtener lo que exactamente quiere: acostarse con chicas físicamente atractivas. Pero para todo eso siempre hace falta un cómplice.

Nuestro personaje, Juan Campos, tiene un puesto “X” en una empresa que dirige su hermana, lo que le da la posibilidad de sin hacer nada, poder gastar todo lo que quiera y poner en práctica su modus operandi; hasta que un día el Watson de la seducción, su mejor amigo y cómplice, ya no puede seguir en la jugada; por lo que tendrá que aceptar a su sobrino, niño mimado e inseguro, como su aprendiz y quien junto a su tío y por petición de su madre, aprenderá a ser un “hombre”, porque además también es un Campos, y los Campos tienen “huevos”.

Es así como esta poca destacada comedia romántica, se centrará en que el aprendiz, Mauricio Santos (Jesús Zavala), primero escoja a su presa, a la mujer que a él más le guste, no importa lo que la mujer quiera, o si ella tiene posibilidad de elegir también, eso no es relevante, lo único que interesa es que él salga victorioso, donde lo única regla de oro es “siempre acompañados, nunca enamorados”, porque enamorarse, lo reconoce su mentor, te “rompe la madre”. Así que es mejor pasar la noche con alguien, que aprender a estar solo con uno mismo.

El aprendiz tendrá el terreno ideal, algo casual ya saben: un hotel en una playa de Puesto Rico donde se llevará a cabo una sesión fotográfica con modelos mujeres, así que el aprendiz aprenderá que a las mujeres no les importa lo que uno diga, sino que lo que digas las impresione, porque al final de cuentas todas quieren lo mismo, ¿qué no?, irse a la cama con alguien. Y no importa si la que escogiste no te hizo caso, siempre habrá otra a quien elegir y que sin pensarlo, caiga en la estrategia.

Pero después de haber instruido al aprendiz en todo el (patético) manual de macho mexicano, el cómplice mayor resulta tener sentimientos y estar enamorado de una mujer que ha forjado su carrera y que ahora disfruta autonomía e independencia en todos los aspectos de su vida: el profesional, el económico, el emotivo, el sexual; y que aunque un poco autoritaria, ha decidido decir que no, lo cual bajo la óptica e los seductores la convierten en una cabrona desalmada. Vaya paradoja, ellos aplauden cuando son cabrones, y desaprueban cuando ellas son las cabronas.

Pero justificado por un “ciego amor”, “sensibilizado” por la muerte de su amigo (por el que no le sale ninguna lagrima), y con la ayuda de su bien intencionado sobrino, Juan Campos, quien es todo un hombre y no acepta un no como respuesta; decidirá ir hasta Hawái en busca del sí. Porque claro, ¿qué se piensan las mujeres?, ellas siempre deben decir que sí a la propuesta de un hombre, sobre todo de aquel que las sigue y las persigue (¿acosa?) hasta el fin de los tiempos con tal de que ella diga: sí. Pero como es gente “bonita” y pudiente quien lo hace, al parecer todo esto no es algo que sea malo, porque además es sólo una comedia.

El Postre

⋆ ⋆ Vale la pena

Es padre cuando vas a ver una película animada que está pensada para niños pero también para adultos, y que ambos puedan disfrutarlas en diferentes niveles pero con el mismo humor. Es el caso de El Cavernícola.

En la sala me dio gusto ver a una madre que se tomó el tiempo de llevar a su hijo, así como en su momento mi madre se dio el tiempo de llevarnos a ver a mí y a mi hermano Toy Story al cine, y aunque El Cavernícola no se iguala a Toy Story, estoy seguro que ese niño tendrá un buen recuerdo del cine.

La Gula

⋆ ⋆ ⋆ No se la pierda

Hacía tiempo que una escena inicial no me impactaba tanto como la de Hostiles: Violencia Americana. La manera ágil y violenta con que se desarrolla, no dan tregua al espectador ni tiempo de reaccionar; y cuando lo hace ya es demasiado tarde, pues todo ha sido consumado. Así es como conocemos a Rosalie (Rosamund Pike <3).

Ya de manera pausada y calma, conoceremos al Capitán Joseph Blocker (Christian Bale), quien ha sobrevivido a la guerra colonizadora contra las tribus indias de Estados Unidos, y que después de ver y vivir entre tanta muerte, ya se ha acostumbrado tanto a ella que ha dejado de contar los años esperando algo, no sabemos qué, pero que es algo que no tardará en presentarse…

Su última misión no sólo es la última, sino la más difícil y suicida de su carrera, pero que con algo de suerte y con la experiencia que tiene, quizá pueda sobrevivir y por fin se retire dignamente del servicio militar. Lo que no sabe, ni él ni el espectador, es que vivirá más de lo que planea y presenciará más muerte de la que pueda soportar un hombre que la ha visto innumerables veces a los ojos.

El ritmo de la película se mantendrá aparentemente lento, pero siempre con la sensación de que algo grave puede pasar en cualquier momento. Los escenarios naturales son impresionantemente bellos, ideales para este nuevo Western del siglo XXI que nos recuerda que entre conquistados y conquistadores, la definición de ‘salvaje’ se puede aplicar para ambos, tanto, que nos llegamos a cuestionar cómo es que la civilización “moderna” está erigida en actos de violencia cruel y exterminadora.

El vestuario está muy bien diseñado, planeado y cuidado, pues no son sólo “disfraces”, son prendas que otorgan personalidad a los personajes, telas que ofrecen texturas que al igual que el espíritu de sus personajes, se van desgastando, estropeando, pero que sin embargo continúan dando la batalla; como la chaqueta o la manga de la camisa del Capitán Joseph. O que ofrecen un descanso a la vista, entre tanta calamidad, como lo son los vestidos de la viuda Rosalie. O que evidencian este cambio de vida en un personaje como Oso Pequeño, que pasa de pertenecer a una tribu a pertenecer al mundo moderno.

Hay una escena en la que el Capitán Joseph esta en medio del campo árido con una pistola en mano decidido a acabar con sus días cada vez carentes de sentido, y la cámara lo enfoca de frente con tomas muy cerradas, que nos hacen sentir que tiene todo en contra y que quizá lo que tenga en mente sea su mejor solución.

Pero después de haber pasado ya muchas peripecias y al parecer recobrar en parte el sentido de la vida, vemos ahora una toma abierta, él de espaldas en medio de un campo verdoso y florido en el que aparece poco a poco una mujer, mientras él contempla lo que parece todo un mundo por delante esperándolo a ser recorrido.

Pero la escena que mejor define la película es en la que el Capitán Joseph está en medio de un soldado americano y un indio de la tribu Cheyene. El capitán acaba de enterrar a su mejor amigo, y agachado, se encuentra en medios de los dos mundos, el de la nueva y la vieja América; y lo acongoja darse cuenta que los indios no son tan salvajes como él creía, ni que los americanos son tan civilizados como se decían ser.

En una de sus mejores actuaciones, Christian Bale interpreta a un Capitán Joseph Blocker del que sus acciones son resultado de una guerra absurda e inclemente, pero que todo indica que pese a todo es un buen hombre. Lo cual nos hace preguntarnos, a casi dos siglos de distancia, pero con el mismo grado o más de violencia y discriminación: ¿cómo ser un buen hombre en estos tiempos tan salvajes?

La película termina como debe, y aunque con una sola insinuación de la última decisión que toma el Capitán Joseph hubiera bastado, tampoco está de más ver cómo al igual que en el cuento de Juan José Arreaola, El Guardagujas, lo que importante es subirse al tren de la vida y no sólo verlo y dejarlo pasar.

La Sobremesa

Puede verla

No entiendo por qué el nombre de Operación Red Sparrow. ¿Por qué gorrión, porqué rojo? Hace 27 años que los rusos dejaron de ser Rojos.

Lo mejor es que se presente a las Sparrow como agentes capaces de identificar lo que el enemigo quiere, lo que les hace falta, para así dárselos y conseguir información. Y está bien, pero mucho de todo eso se reduce a sensualizar el cuerpo de una mujer transformando toda estrategia en poder seducir al otro, dejando de lado los acertijos que al espectador le gusta resolver.

Compensa con algunas escenas crudas que hacen ver a los rusos como inmisericordes y crueles, y se agradece que no explote el recurso de secuencias de acción típicas de estas películas.

Pero lo que le falla a esta película es pretender ser algo más que una historia de espías, para lanzarnos dizque guiños sobre cómo ve Estados Unidos la geopolítica rusa de Putin, un país sin duda poderoso representado por Dominika pero que cae a los encantos del americano Nathaniel.

No sé qué tan necesario eran las dos horas 21 minutos, pero no es de asombrarse de algo que pretende inaugurar una trilogía o zaga de la ahora autonombrada nueva espía del cine, que para bien o para mal, se apropia del protagonismo que la mujer ha estado ganando en la pantalla.

Por Josué Salvador Vásquez Arellanes

*Cinéfago: El que tiene el hábito de comer y devorar cine

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