Entrevista a Virginie Despentes

por Paula Corroto

Tres días ha pasado Virginie Despentes en Madrid en los que no ha dejado de atender a los medios. También tenía una charla con público en la Fundación Telefónica que se convirtió en un acontecimiento en las redes sociales. La escritora francesa acaba de publicar la tercera parte de su trilogía sobre Vernon Subutex (Literatura Random House), en la que analiza la deriva del Estado del Bienestar en Francia, según ella, a peor tras la victoria de Emmanuel Macron, y a la vez se ha reeditado su ensayo Teoría King Kong (Literatura Random House), que la ha convertido en una de las voces líderes del movimiento feminista actual. Cansada, pero aún entusiasta, realiza esta entrevista en la que, aunque reconoce que no está de acuerdo con el manifiesto que firmaron, entre otras, Catherine Millet y Catherine Deneuve, “tampoco está vacío de contenido”. Aboga, en definitiva, por menos enfrentamiento entre las mujeres.

Se ha convertido en un fenómeno. ¿Le sorprende?

Supone una sorpresa, pero poco a poco entiendo que la reedición de la Teoría King Kong ha coincidido de manera exacta con el #MeToo, la manada y todo el tema del feminismo que se está debatiendo mucho en España. De todas formas tampoco he reflexionado mucho sobre esto que ha pasado. Mañana ya comenzaré a pensarlo.

¿Se ha encontrado en España con un debate diferente al que hay en Francia?

Con el feminismo sí. Está más presente. Pero ya tenía esta sensación porque en Francia hay una resistencia hacia el feminismo mucho más alta que aquí. No sé si es por la Teoría King Kong, pero sí creo que aquí este asunto está muy potente. Y me parece muy bien que la gente se esté planteando cómo está, qué tipo de feminismo desea o rechaza. Lo que no sé, porque no vivo aquí siempre, es si esto sirve para tapar otras cosas o para pensar cosas realmente importantes. De todas formas, mejor hablar de feminismo que del islam, como sucede todo el tiempo en Francia. Cuando hablas todo el rato de feminismo quizá pueden salir cosas buenas, pero cuando estás hablando todo el tiempo de racismo, no sé qué cosas buenas pueden salir de ahí.

Tendremos que ver a dónde conduce el debate. Se ha reeditado Teoría King Kong, pero también se ha publicado la tercera parte de Vernon Subutex, en el que critica la deriva del Estado del Bienestar en Francia. El primer libro es de hace tres años. ¿Francia está hoy peor que entonces?

Sí, creo que es peor porque vamos hacia la misma deriva sin parar. Quizá en el futuro cambia, pero ahora hay más miseria, la situación de los inmigrantes es peor, lo que está sucediendo en las calles nunca lo hemos vivido. No ha habido ninguna política de acogida, todo lo contrario, sino que, por ejemplo, se están quemando las mantas en las que duermen muchas personas por las noches. Esto era impensable hace diez años. Es de una crueldad total. El racismo también ha subido mucho. La única buena noticia que viene de Francia que no pasaba hace tres años es que el Frente Nacional está mal, pero cómo estará dentro de un año no lo sabemos porque sólo están malheridos, y tienen unas figuras que pueden subir… Y por otro lado creo que la política de Macron es la de destruir lo que quedaba del sistema educativo, sanitario… Lo que nos quedaba del siglo pasado y que caracterizaba a Francia.

Cierto, pero llegaron a las elecciones el partido de Macron y el Frente Nacional…

Sí, sí, pero desde hace tres presidentes vemos que vamos más allá hacia una locura… Aunque sí, cierto, podría haber sido peor, podría haber salido Le Pen o una guerra, pero no veo que surja nada que señale que vamos a mejor fuera de pequeñas cosas.

¿De dónde tendría que surgir? Porque leyendo Vernon Subutex observaba que hay mucho antimacronismo, hay varios personajes que caricaturizan al votante de Macron…

Sí, sí, ¡y yo voté a Macron con mucha rabia! Y no fui la única así, que pensaba que no ir a votar era peor…

Lo que le quería decir es que en el libro no veía soluciones desde el ala más a la izquierda. ¿Dónde está la respuesta de la izquierda al macronismo que usted rechaza?

Es que de momento no la veo. La respuesta que a mí me gustaría no la veo, pero eso no significa que mañana puedan cambiar las cosas. Si las cosas han cambiado de una manera que no me han gustado, puede suceder lo contrario. Supongo que puede surgir un movimiento de izquierdas que sea diferente a lo que conocemos en estos momentos. En Francia somos capaces de ponernos en una huelga de seis meses a partir de mañana para parar estos cambios que se están haciendo que son totalmente inútiles. En Francia tenemos una tradición de resistencia laboral superfuerte. Yo adoro las huelgas.

En ese sentido, ¿qué le pasa a Francia? Tiene unos derechos laborales que no tenemos en España, pero también se habla de un declinismo, de una obsesión identitaria, crece la extrema derecha. Aquí apareció una izquierda que en Francia no ha surgido. Hace dos años me decía que tenía envidia de Podemos… Pues todavía no ha pasado.

Varias cosas. Por un lado, la propaganda. Lo que sucedió en Grecia nos ha llegado a todos. Fue castigada por votar lo que no quería Bruselas. Y eso nos lo transmitieron. Y quizá impactó más en Francia que en otros países. Por otro lado, tenemos a Trump, que nos indica que en breve tendremos otra crisis violenta. Francia está muy conectada con Estados Unidos y sabemos que vamos a pagar de manera muy directa. Poco a poco nos han ido quitando toda esperanza. Persiste la propaganda de 2008, esa idea de que estamos todos endeudados. Eso ha entrado en los cerebros franceses. Debes tanto que mejor cállate y trabaja. Y luego están las nuevas generaciones. Yo tengo 48 años y para mí había cosas impensables como trabajar gratuitamente. Ahora los jóvenes trabajan gratis. Es normal porque quieren entrar en la empresa, pero eso antes era imposible.

¿Cree que la juventud actual es menos luchadora y está menos politizada que la suya?

Son menos conscientes de su fuerza. En Francia hay dinero, pero la diferencia es que en los setenta la gente era muy sindicalista y sabía que se podían ganar cosas. También se estaba convencido de que se trabajaba en condiciones de miseria y hoy en día nadie te dice que trabaja en malas condiciones. En los setenta se luchaba por tener unos mínimos de comida, de salud, de educación… y que de manera pragmática eso era posible. Esto ahora lo hemos perdido.

¿Y cuándo se jodió el Perú? ¿Cuándo la izquierda o la clase trabajadora dejó de pensar que esa era la batalla?

En mi opinión creo que nunca se hizo un análisis cuando obtuvimos una derrota. En los ochenta no entendimos bien porque no pensamos en que lo importante era la economía. Hablamos de filosofía, de política, de derechos, pero nunca de economía, qué tipo de sistema estábamos creando. En los ochenta nadie leía economía, pero donde el poder se ha desarrollado de manera implacable y muy inteligente es ahí. Sabíamos que estaban Reagan y Thatcher, pero no lo entendíamos. No nos parecía interesante. Pensábamos que con el pensamiento político y filosófico estaba todo, pero no. La Historia se hacía en el Mercado. Y ahora cuesta pensar que toda tu vida depende del mercado. Hemos tardado en entender dónde estaba el juego.

Además del antimacronismo, en la novela muestra la crisis en la que están los personajes masculinos y también los femeninos. Las mujeres andan bastante perdidas. Volviendo al principio, lo estamos viendo con este debate sobre el feminismo, donde aparecen diferentes posturas, opiniones, críticas… Digamos que se defiende lo mismo, los derechos de las mujeres, porque no creo que ninguna lo niegue, pero hay un enfrentamiento.

Sí, dentro del feminismo hay muchas diferencias y a mí me parece normal. Podemos pertenecer al mismo grupo, el de las chicas, y no tener mucho en común. Es imposible señalar un solo feminismo. Sería mucho más preciso separar a las mujeres por su horóscopo. Es lógico tener puntos de vista distintos…, pero quizá sí tendríamos que arreglar un poco esto porque no se necesita tanta violencia… Por ejemplo, con la prostitución yo he dejado de participar en los debates porque nadie cambia de opinión, todo el mundo se mantiene en la suya… y no entiendo por qué nos enfadamos tanto entre nosotras.

Aquí fue virulenta la situación que se estableció tras la publicación delmanifiesto de las francesas entre las que lo defendían y las que lo criticaron. Usted creo que está en contra de ese manifiesto.

Sí, pero no lo veo totalmente vacío de contenido. En Francia no quise escribir nada de eso, porque creo que estamos en un nivel de hostilidad tal que no me parecía… ¿Por qué no estoy de acuerdo? Bueno, creo que tiene cosas negativas, pero no me parece un caso de muerte. Si hubiera dicho, vamos a matar a no sé quién en la calle, vale, hubiera sido distinto, pero dicen cosas…

Cosas que usted ha defendido como la libertad sexual de la mujer y de que el cuerpo pertenece a la mujer.

Creo sobre todo que el momento se eligió mal porque se enfrentó con el #MeToo, y por eso pierde lo que me pueda interesar del texto. Pero al final son personas que dan su opinión y tampoco quiero que se callen para siempre. Quizá aquí demuestro mucho mi edad, pero es que el debate en internet es muy hostil… A mí me gusta insultar, pero no podemos decir a nadie: “tú no puedes hablar”. Y como digo, para mí es normal que tengamos diferentes feminismos. Deneuve y yo lo que tenemos en común es el coño y nada más. Es evidente que no ve las cosas como yo, pero ya está… La violencia que veo en internet con esto no me gusta.

Pero precisamente con todo este ruido, ¿se está enfocando mal la lucha feminista?

No, creo que no. Tampoco tenemos que criticarnos a nosotras todo el rato. Las mujeres siempre estamos pensando en lo que hacemos mal, por qué no lo hicimos mejor, dónde nos equivocamos… Y no planteamos nuevos problemas. Con el #MeToo sucede que casi todas tenemos por lo menos un recuerdo negativo de una situación en la que nos hemos encontrado, y nos hemos vuelto mal a casa y hemos reaccionado mal… Y también tenemos la sensación de que no fuimos apoyadas por chicos que hubieran podido decir: “oye, deja a la chica que la estás molestando”. Cuando todas nos damos cuenta de que hemos estado en esta situación, algo cambia. Yo misma he pensado que cuando he tenido algún problema ha sido por mi culpa, por haber sido un poco tonta. Ahora con el #MeToo me doy cuenta de que no, de que he tenido los mismos problemas que mis colegas. Así que está muy bien hablar de este tema.

¿Cree que Fóllame, la propia Teoría King Kong u otros libros suyos serían bien recibidos en EEUU ahora?

Supongo que sí, porque yo vengo de un país que es un subpaís de EEUU. La cultura estadounidense era tan fuerte cuando yo crecí que es verdad que tengo cosas francesas pero tengo que dar las gracias a feministas estadounidenses, que son las clásicas. Las que realmente me han servido para mi pensamiento feminista son estadounidense. Y también en la literatura.

Lo decía por la crítica al puritanismo americano actual, lo de Hollywood, la censura a Woody Allen, el discurso de Oprah. Usted me habla de las clásicas…

Este sentimiento puritano es que creo que también está en Francia ahora mismo. La película Fóllame fue censurada de manera brutal. Aquel fue el principio de un movimiento de puritanismo alentado por la extrema derecha y los católicos integristas. Y con mucho éxito. Han conseguido que no haya más sexo en las películas francesas, en las novelas, no hay sexo en el arte contemporáneo. Te vas a encontrar Love, la película de Gaspar Noe, pero es una película con sexo explícito cada diez años. En cambio, el trabajo que hacíamos en los ochenta y noventa alrededor del sexo explícito y la pornografía, las sexualidades alternativas: todo eso se ha parado de golpe. Es un regreso de la iglesia a nuestras vidas y no necesito ir a Estados Unidos para verlo. Me parece que el puritanismo existe tanto en Europa como en Estados Unidos.

¿Cómo luchar contra ese puritanismo?

Pornografía. Los discursos sobre la pornografía son urgentes. E introducir el sexo en cosas que no son pornográficas, en las novelas… Y pensar por qué nos molesta tanto el sexo.

¿Una lucha transversal?

Es obvio que aquí no va a entrar ni la derecha católica ni la izquierda católica. Puedes tener fe, pero fuera todos los dogmas, porque si estás dentro de la Iglesia vas a estar fuera del pensamiento de la sexualidad, y sobre todo de la sexualidad femenina, que es siempre el gran problema.

Esto se lo preguntaba porque en España se ha convocado una huelga feminista que también ha sido convocada como anticapitalista y de nuevo ha traído diferencias entre mujeres de la izquierda y la derecha, cuando, en realidad, el machismo parece transversal a las ideologías.

Sí, sí. Es que es la primera vez que escucho que el feminismo tiene que ser anticapitalista y me sorprende que se plantee de esta manera en España. Por supuesto que hay un feminismo de derechas, no es el que a mí me va, pero existe. Por ejemplo, cuando sucedió lo de Dominique Strauss Kahn, fue la primera vez que mujeres muy conocidas de medios de comunicación de clase muy alta hablaron de los problemas machistas que sufrían. Tú puedes ser una jefa de empresa o tener tanto poder como Christine Lagarde, que es de derechas, y ser feminista también. No sé, este divorcio creo que no existe en EEUU y tampoco en Francia, en Alemania como no tienen feminismo da igual, pero creo que que se haya planteado así es extraño porque hay un montón de mujeres de derechas que hacen política en España y no pueden quedar fuera del movimiento feminista.

*Entrevista publicada en Letras Libres

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