OBRA: Conjunto Vacío

AUTORA: Verónica Gerber

EDITORIAL: Almadía

Año: 2015

Verónica Gerber Bicecci (México, D.F., 1981) es una artista visual que escribe. Hace piezas que son textos y textos que son piezas. Sus proyectos son muy peculiares, ya que dejan las cosas sin decir y las que no se pueden ver. Ha expuesto individual y colectivamente en el Museo de la Ciudad de México, el Museo Experimental el Eco, el Centro Cultural de España y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), entre otros.

Egresada de la licenciatura en artes plásticas de la ENPEG, La Esmeralda y de la Maestría en Historia del Arte de la UNAM, es editora y ha publicado ensayos, artículos y reseñas en diversas revistas. En noviembre de 2013 recibió el III Premio Internacional de literatura Aura Estrada, y en 2014 una mención honorífica en el Concurso Nacional de Ensayo sobre Fotografía organizado por el Centro de la Imagen.

Sin duda Gerber tiene una forma muy particular de escribir. En su novela Conjunto vacío encontramos una historia que en determinado momento todos vivimos. La frase “Ya no eres la misma de antes” se escucha decir desde el exterior, pero es aún más impactante cuando surge desde el interior y no se encuentran respuestas claras.

No es tan fácil decir mi verdadero yo. Estaba escondido y ahora salió a relucir, sobre todo porque no existe la seguridad de quién somos o el anterior o el nuevo, y se vislumbra que hay una serie de conjuntos que están separados y que sin embargo hay un punto en donde se intersectan más o menos igual y lo único que cambia es el punto de vista desde el que te toca ver.

Es difícil dejar un pasado e iniciar nuevamente un presente, pues el abandono es más bien una imposición, es el acercarse a un conjunto que se va vaciando poco a poco en el forcejeo interior y todas esas palabras llevan a cabo un diálogo que regresan a ti.

Cuando un suceso es inexplicable se hace un hueco en alguna parte. Un hueco que no se puede llenar de la noche a la mañana y que sin duda alguna un conjunto se vuelve vacío cuando no se le encuentra razón de ser y de esa forma hablamos de conjuntos vacíos, que tratan de llenar otros conjuntos vacíos. Así que estamos llenos de agujeros, que no podemos llenar.

Así pues en medio del trance, se llega a un límite y es justo en los límites, en las orillas donde las cosas tienden a cambiar, motivo por el cual debemos pensar siempre en un principio, pues de no ser así nunca podrá haber un final.

Y de un conjunto vacío a otro, la interrogante es ¿Quién es él, quién soy yo?…

Por Lucina Arias García

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