FILME: Senna

DIRECTOR: Asif Kapadia

PAÍS: Reino Unido/Francia/EUA

AÑO: 2010

Ayrton Senna inició su trayectoria como piloto de la Fórmula Uno en la temporada de 1984, coronándose muy rápidamente como una de las jóvenes promesas en el circuito automotriz. Sus grandes ambiciones se remontan a cuando competía en carreras de karting en su natal Brasil, bajo la fantasía de convertirse algún día en Campeón Mundial, siendo en el documental de Senna, en donde se exploran los aspectos más primordiales de su vida como, por ejemplo, su ascenso a la fama y, especialmente, su rivalidad contra el piloto francés Alain Prost, concluyendo con la trágica muerte del brasileño en 1994.

El largometraje se compone en su totalidad de material de archivo, ya sean entrevistas de prensa, registros en video sobre las carreras o clips de antiguos videos familiares que, juntos van conformando una misma narrativa en la que podemos comprender mejor al hombre detrás del volante y cuya influencia inspiró a la comunidad brasileña incluso en los tiempos más difíciles.

Por otro lado, el prodigio de la Fórmula Uno y triple Campeón Mundial siempre se mantuvo como un hombre devoto, alegre y de extrema humildad. Sin embargo, su enemistad con Prost nos ofrece una nueva faceta en su persona: la de la competencia y el ego, pues entre ambos solían disputarse el primer y segundo lugar en repetidas ocasiones.

Uno de los mayores aciertos del documental consiste en la estructura de su metraje, pautando claramente secuencias dramáticas con carreras de alta tensión, en las que, gracias a la extensa recopilación del material y los múltiples ángulos de las cámaras entre cada carrera, el espectador puede sumergirse de lleno en la acción del momento y sentir aunque sea una pizca de la adrenalina que, muy seguramente, sintieron los personajes en pantalla, además de escuchar una historia verídica que no deja de ser interesante en ningún momento.

Asimismo, Senna consigue conducirnos por la mente de uno los mejores pilotos en la historia de la Fórmula Uno —y héroe brasileño—, cuyo legado tristemente se quedó corto, pero que no por ello, ha quedado en el olvido, y de cuyo espíritu aún perdura al límite del velocímetro y en la memoria de toda una nación.

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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