El mundo de hoy está repleto de películas de súper héroes, una antología de Star Wars expandida cada vez más ridícula y nostalgia a raudales. Si usted que lee esto, comienza a sentir arcadas con tanta nostalgia reprogramada en series, largometrajes, animaciones y canciones que transportan a los ochenta y noventa, prepárese porque esta tendencia es una fórmula que seguiremos viendo hasta que nos empachemos.

Quizá, la recreación de los ochenta sea lo más socorrido últimamente y desde el lanzamiento de la películas Súper 8, Expreso de Media Noche y últimamente con el refrito de Eso, quedó demostrado que la nostalgia está generado dividendos y que veremos cada vez más contenidos relacionados con esa década. En la televisión, primero llegó Every body Hates Chirs, luego vino Halt and Catch Fire, The Goldbergs y otras muchas, hasta el suceso mediático que generó la fiebre de Stranger Things. Todas, comedias o dramas, situados en los ochenta que han requerido de música de score para ambientar su ficción y han propiciado a la par que muchos jóvenes nacidos en los noventa, consideren importante revivir un pasado musical que no les tocó, reincorporando sobre todo los sintetizadores análogos.

En la parte estrictamente musical, el súbito éxito de Stranger Things, despertó el interés de muchos en el mundo por conocer a los creadores del tema musical que introduce a la serie; una canción corta inspirada en el cine clase B de horror de los ochenta, en las que los sintetizadores se encargaban de musicalizar secuencias con efectos baratos y actores chafas. El mundo entonces conoció a Survive, un proyecto de synthwave originario de Austin, Texas, que antes del auge de “Eleven” y compañía, vagaba en el mundo subterráneo de los festivales de electrónica, mostrando un efectivo acto de música totalmente instrumental, con tintes de ambient y muy aferrada al sonido de los ochenta.

En la música de Survive, se reconocen elementos de Tangerine Dream, de los primeros tracks del electro pop y obviamente del jovial John Carpenter en su faceta de compositor. Y lo que para muchos vejestorios de hoy resulta una sobada vuelta al pasado, para otros ha significado desempolvar sus recuerdos de juventud y sentir hormigueos con las notas de esos enormes sintetizadores y esos secuenciadores estorbosos de primeras generaciones.

Como es de esperarse, cuando la nostalgia se pone intensa y vende, actos como Survive se han fortalecido en el mundo y ahora esta tendencia viene acompañada por artistas similares y disqueras que fomentan la escucha de este estilo retro futurista. A Survive y sus dos álbumes de estudio los acompañan otras bandas adictas también al synthwave como Troller, Ritualz, Flatliner y una seguidilla de proyectos que tienen rúbricas similares y que enganchan a una generación de millennials de gustos musicales promiscuos que encuentran muy interesante algo que se hizo cuando sus jefes echaban reja e iban a escondidas a las “danceterías”. New Retro Wave es, precisamente una disquera que desde el 2012 se ha centralizado en promover bandas con este tipo de sonidos. Su catálogo es un compendio de remembranzas y experimentos que nos transportan a la era de las televisiones con acabado de madera y las cintas VHS. Muchos, incluido quien esto escribe, nos hemos deleitado con esos paisajes de neón, licras, super punk, faldas plizadas y autos Delorean que merodean en proyectos como Timecop1983, Highway Superstar, Trevor Something o FM-84. Adentrarse en ese mundo es aceptar contundentemente que este presente no es lo que soñamos y que necesitamos de vez en cuando la máquina del tiempo para lidiar con la realidad de hoy.

Delorean

De nada valdría entrar en una discusión bizantina para legitimar a estos creadores o desecharlos por su falta de innovación. Por ejemplo, para Ulalume Zavala de Casino Shangai, una banda seminal del synth pop mexicano, todo este asunto de volver a los ochenta y tocar algo que ya se hizo, le parece absurdo, le parece una pérdida de tiempo y piensa que los nuevos creadores deberían de enfocar sus energías en buscar sonidos nuevos. Evidentemente, no todos los nuevos creadores comparten la opinión de Ulalume y al contrario, exponentes  mexicanos del synthwave como Felicidad o Equinoxious, lejos de detenerse en el ejercicio de los sonidos nostálgicos, han hecho una pequeña escena que vive en la oscuridad del subterráneo, pero fascina tanto a los  escuchas veteranos como a los neófitos.

Navegar en aguas calmas y conocidas siempre será más fácil que surcar lugares inhóspitos. Mientras alguien vuelve a descubrir el hilo negro en la música, en el cine o la televisión, seguiremos teniendo esos encuentros esporádicos con nuestro pasado. Al menos Survive y los artistas de la NewRetroWavehan capitalizado el gran acervo de los primeros músicos de la electrónica para volver a explotar los sintes análogo con música meticulosa y atmosférica. Para mi ha sido muy grata toda esta sobre dosis ochentera que ingerí al descubrirlos, aunque no sé por cuánto tiempo esto siga siendo efectivo como negocio, como tendencia.

Por Beto Sigala

*Publicado en Okupo +

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